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ROMÁNICO EN EL RETIRO (Y EN OTROS LARES)

Madrid, como ya aparece en algún lugar de este extenso sitio web, fue conquistado a finales del siglo XI por Alfonso VI en su marcha hacia Toledo, que era la que interesaba, pues Mayrit, su nombre musulmán, no pasaba de ser una fortaleza que formaba parte del sistema defensivo al norte de la gran urbe toledana. Se le concedió Fuero real en 1202, y sus huestes participaron en la batalla de las Navas de Tolosa bajo el blasón del oso y las estrellas, sin madroño todavía. Pero hasta el siglo XIV no comenzará a tener cierta importancia dentro del reino de Castilla. Pero posteriormente, debido a su efecto imán como capital del reino español, sus museos custodian hoy día verdaderos tesoros de arte Románico, además de vestigios arquitectónicos emplazados al aire libre, como el convento de San Antonio (en La Cabrera, a unos 60 km al norte de la capital) y las ruinas del Parque del Retiro, en pleno centro de Madrid.

En el Museo Arqueológico Nacional de la calle Serrano (en las fechas en las que escribo estas líneas cerrado por restauración) se expone una cruz procesional llamada Cruz de don Fernando y doña Sancha, donada por los monarcas en 1063 al monasterio de San Isidoro de León. De la misma donación procede también la denominada Arqueta de las Bienaventuranzas. Otra importante muestra de eboraria (escultura de objetos de marfil) es la placa procedente del Arca de San Felices, procedente del monasterio de San Millán de la Cogolla. De Sahagún (León) procede la soberbia lauda sepulcral de Alfonso Ansures, piedra o losa que se pone sobre un sepulcro tallada en mármol blanco hacia 1094. Del monasterio en ruinas de San Pedro de Arlanza (Burgos) proviene un capitel y toda una portada que da acceso a otra de las salas del Museo. Estos son sólo unos ejemplos de los elementos de arte Románico que alberga el Museo Arqueológico Nacional.

El Museo del Prado también tiene su sala de Románico hispano: los murales románicos de la ermita mozárabe de San Baudelio de Berlanga (Soria) y los de Vera Cruz de Maderuelo (Segovia).

El Museo Lázaro Galdiano, C/Serrano, 122, expone entre su colección, unos esmaltes relacionados con los talleres de Silos y Limoges. La pieza románica más importante de esta colección privada es un báculo de comienzos del siglo XIII, y procedente de Limoges. Otras piezas importantes de la institución son crismeros (cajitas redondas, con tapa, que servían para conservar los santos óleos, del bautismo, confirmación, unción de los enfermos, consagración sacerdotal y episcopal y consagración de altares e iglesias), navetas e incensiarios de los siglos XII y XIII, trabajados en esmalte.

Dentro del Parque del Retiro, próxima a la intersección de las calles O´Donnell y Menéndez Pelayo, muy cerca de la Montaña Artificial, encontramos las ruinas trasladadas desde Ávila de la antigua iglesia extramuros de San Pelayo y San Isidoro, consagrada en 1232 fuera de las murallas de Ávila.

Es una construcción de mampostería ordinaria y fábrica mixta de piedra arenisca roja abulense, junto al Río Adaja, en límites entre los barrios judío y mudéjar. Hasta el siglo XIV, fue parroquia; se reedificó en el XVI, pasando a ser ermita de San Nicolás; y, en el XIX, tras la desamortización de Mendizábal, llegó su ruina definitiva. Ya muy deteriorada, un filántropo llamado don Emilio Rotondo de Nicolau, adquirió lo que quedaba del viejo monumento, y posteriormente la donó al Estado. En 1897 pasó a su emplazamiento actual, coronando un pequeño montículo artificial. En 1999, se restauraron los restos, que forman parte del Patrimonio Histórico Artístico de Madrid.

Orientadas de forma no demasiado ortodoxa, las ruinas comprenden la cabecera, algunos zócalos y muros y una portada. El ábside consta de vanos y la portada de cuatro arquivoltas de medio punto se apean sobre las jambas y dos pares de columnas incompletas con los capiteles muy desgastados. Todavía se pueden apreciar capiteles con tallas de animales. Y hablamos de su orientación, porque como es bien sabido que un templo románico como Dios manda, tiene la cabecera orientada hacia el este, las ruinas del Retiro, están orientadas hacia el sur.

Junto a la catedral de Ciudad Rodrigo, estas ruinas constituyen los restos hoy día más meridionales del románico español. En el año 2000 se acometieron tareas de limpieza del conjunto. Es una de las pocas muestras del románico puro en la provincia de Madrid, aunque sea foráneo.

 

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