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Ni puerta ni sol
Un Fuenteovejuna lozoyano
Mayrit y los viajes de agua
La morada del Diablo
Las uvas de la suerte
El Kilómetro Cero
La odisea de la Mariblanca
La osa y el arbustillo
Socialistas entre Soldaditos de Pavía
Lhardy, 5 tenedores
El origen de la Plaza de Santa Ana (y otras hierbas)
El origen de las tapas
Regalía de aposento y casas de malicia
Un cementerio en la Plaza Mayor
El chaflán del monje
Autos de fe en la Plaza Mayor
La sangre de San Pantaleón
El Héroe de Cascorro
Vida de San Isidro Labrador
Más milagros de San Isidro Labrador
El cuerpo incorrupto de San Isidro Labrador
La Virgen de la Paloma
Los reyes godos
El frágil equilibrio de Felipe IV
El dilema de los huesos de Don Diego
Los Gatos de Madrid
La Virgen de la Almudena
Las murallas de Madrid
Atentado anarquista en Madrid
Madrid, puerto de mar: primera parte
Madrid, puerto de mar: segunda parte
La madriguera del Intruso
...son de Doña Manolita
El fantasma de la casa de las Siete Chimeneas
Atis y Cibeles
Los leones de la Cibeles
La leyenda del Palacio de Linares
La verdad del Palacio de Linares
El Ángel Caído
La Casa de Fieras
La Puerta de Alcalá
Románico en El Retiro (y en otros lares)
La Calle de Alcalá, cañada real
La Virgen Negra de Madrid
El extraño caso del Dr. Velasco
El extraño caso de la hija del Dr. Velasco
Los pabellones del Campo del Moro

 

NI PUERTA NI SOL

La Puerta del Sol es la mayor encrucijada de caminos de España. O por lo menos es la más famosa. En el espacio que ocupa han sucedido y siguen sucediendo grandes acontecimientos de la historia de España, acampada del 15-M incluido. La Puerta del Sol es historia viva, el corazón palpitante de una sociedad que transita por unos tiempos maldados como puede. E intenta transformar esos mismos tiempos a pesar de los gobernantes, que no siempre (o casi nunca) reman en la misma dirección que la mayoría de la población.

Desde finales del siglo XVI y durante todo el siglo XVII, los grandes literatos españoles del Siglo de Oro paseaban por la plaza, conversaban o incluso alguno se citaba a duelo por un ligero desacuerdo. Alguna de nuestras grandes figuras letradas manejaba la espada con una maestría similar a como manejaba la pluma.

Durante el siglo XIX y comienzos del XX, la Puerta del sol era el centro neurálgico de la capital. Cafés, tabernas y hoteles la bordeaban por todos sitios. La savia del Madrid más castizo recorría todos ellos. En la emblemática Puerta del Sol se encendió la primera bombilla eléctrica pública en España, allá en 1875, salió el primer tranvía eléctrico en 1897, y aquí inauguró Alfonso XIII la primera línea metropolitana capitalina en 1919. Y se proclamó la II República el 14 de abril de 1931, y etc, etc, etc...

En la Puerta del Sol desembocan nada más y nada menos que 10 calles, muchas de ellas actualmente peatonales, y continúa siendo de las más bulliciosas de la ciudad. Pero, ¿de dónde procede la denominación de "Puerta del Sol"?. En 1520, las ciudades castellanas se rebelaban contra el gobierno flamenco de un rey flamenco, que era nieto de los Reyes Católicos (a pesar del apellido Habsburgo), en la llamada Guerra de las Comunidades. Era Carlos I (de España, pero V de Alemania), que nada más pisó suelo español, puso en los puestos principales de gobierno a sus colaboradores, la mayoría de los cuales eran flamencos. Carlos empezó a chupar de las arcas de las ciudades castellanas, que tuvieron la desgracia de ser el centro y la base del poder del nuevo rey, quien tenía ansias imperialistas, pues no en vano se le eligió poco después de ser rey de España, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Tan pesada carga sustraía mucho dinero de los sufridos contribuyentes castellanos para mantener ejércitos y prebendas con las que sobornar a los electores alemanes. Y ese dinero salía de los exhaustos castellanos, ya que los aragoneses y súbditos de los demás territorios que formaban la Corona hispánica estaban curiosamente exentos de estos tratos, por mantener sus privilegios medievales.

El caso es que los comuneros, los sublevados castellanos amenazaban durante los hechos de guerra la ciudad de Madrid, que aún no era capital de España. Se fortificó con una gran muralla y un foso para proteger a los fieles monárquicos de Carlos, quien estaba ausente de la Península, atendiendo sus múltiples obligaciones imperiales. Pero vayamos ya a lo que nos ocupa. Se piensa que una de las puertas de acceso a la ciudad en aquella época estaba en el lado este de la plaza, y sabemos que por el este sale el sol. Así que ya tenemos el origen del nombrecito de marras: Puerta del Sol.

Otra de las hipótesis que se barajan es que sobre la misma puerta se había colocado una pintura o un relieve del astro rey para adornarla y en consecuencia, comenzó a ser conocida la plaza como Puerta del Sol por los madrileños.

Pero hay muchas más opiniones, casi tantas como historiadores se ocupan de las crónicas de la Villa y Corte. Algunos afirman que la Puerta del Sol pudo datar de época musulmana, de casi 500 años antes. Pero la verdad es que no hay ninguna mención hacia ninguna Puerta del Sol en los documentos anteriores a 1570. Lo cierto es que la plaza, además de ser el lugar donde la gente se come las uvas a la intemperie el 1 de enero a las 00:00, a los pies del famoso reloj de Gobernación, encierra edificios, esculturas y toda una serie de curiosos elementos de toda índole que tienen su propia historia, la historia de un Madrid críptico, que trataremos de ir desgranando en las páginas subsiguientes.

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