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Ni puerta ni sol
Un Fuenteovejuna lozoyano
Mayrit y los viajes de agua
La morada del Diablo
Las uvas de la suerte
El Kilómetro Cero
La odisea de la Mariblanca
La osa y el arbustillo
Socialistas entre Soldaditos de Pavía
Lhardy, 5 tenedores
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El origen de las tapas
Regalía de aposento y casas de malicia
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La sangre de San Pantaleón
El Héroe de Cascorro
Vida de San Isidro Labrador
Más milagros de San Isidro Labrador
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Atentado anarquista en Madrid
Madrid, puerto de mar: primera parte
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Románico en El Retiro (y en otros lares)
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La Virgen Negra de Madrid
El extraño caso del Dr. Velasco
El extraño caso de la hija del Dr. Velasco
Los pabellones del Campo del Moro

 

 

MÁS MILAGROS DE SAN ISIDRO LABRADOR

Contaré aquí una serie de milagros que San Isidro Labrador realizó después de muerto, que es cuando más enjundia tienen los milagros. Vamos allá.

Durante la primera mitad del siglo XVI, el emperador Carlos V (el consabido primero de España) y su hijo Felipe (el futuro II, que ya sabemos que el primero de los Felipes atendía por el Hermoso y era el terror de las mujeres en su calidad de "picha brava" oficial del reino de Castilla) enfermaron de fiebres, y todos los intentos de cura fracasaron, hasta que bebieron agua del manantial que San Isidro había hecho brotar ante los asombrados ojos de su señor Vargas en el paraje dominado en la actualidad por la capilla de San Isidro. Como padre e hijo sanaron de golpe y porrazo, la esposa de Carlos, la piadosa Isabel de Portugal, en agradecimiento igualmente piadoso, derribó la vieja capilla e hizo constuir una de mejor factura en 1528, que custodiase el manantial milagroso. La nueva ermita fue reformada con los años, hasta la más famosa de todas, la que financió para que se construyese casi de nueva planta en 1725 Baltasar de Zúñiga, nada más y nada menos que virrey de Nueva España. Esta es la ermita que D. Francisco de Goya inmortalizó en su cuadro La ermita de San Isidro (Museo del Prado). Pero no es exactamente la que conocemos hoy, sino que la actual es una réplica exacta, ya que la anterior fue destruida durante la Guerra Civil del 36 , y posteriormente se reconstruyó.

El lugar donde hizo brotar el agua San Isidro es hoy una fuente que sigue en uso y que según creen muchos madrileños continúa teniendo propiedades curativas. Yo creo que de milagroso nada. Existe toda un concepto y toda una ciencia, la hidroterapia, que habla de las propiedades farmacológicas de algunos tipos de agua, en función de su composición mineralógica, que influyen más en los cuerpos de los seres vivos de los que nos creemos. El caso es que el 15 de mayo, fiesta del santo madrileño, muchos madrileños (y los que no lo son) acuden a la ermita y beben sus aguas por si acaso es cierto lo de sus propiedades curativas. Si no es así, daño tampoco les va a hacer. Eso sí, hoy día el agua no procede directamente del manantial, sino que primero pasa por un filtro, tal y como prescriben las autoridades sanitarias. Vamos, que es un agua "tratada", no como en el campo, donde podemos tomar agua de múltiples surgencias sin tratar. Existe una inscripción sobre el caño que relata la caterva de milagros atribuidos a estas aguas: curación de fiebres cuartanas y tercianas, mal de orina, riñones, ijada, erisipela, cámaras y vómitos, un ciego recobró la vista frotándose los ojos con sus aguas...

Hay más lugares asociados con San Isidro. "La cuadra" es donde guardaba los bueyes con los que araba las tierras de los Vargas. Más milagros en lontananza. En cierta ocasión los bueyes, que eran la mar de listos, muy currantes y milagrosos, araron los campos sin que estuviese presente el santo. Este hecho milagroso ha dado cierta fama de perezoso a San Isidro. Vago, no, piadosamente astuto, si ello es posible, pues logró que los propios ángeles le echasen un cable, pues fueron ellos los que araban con los bueyes, mientras Isidro, bueno, Isidro se dedicaba a la vida contemplativa. "La cuadra" se sitúa en la calle del Pretil de Santisteban, 3, y desde el siglo XVII, una pequeña capilla señala el lugar donde estuvo la cuadra, que ha sido respetado en años posteriores cuando se han construido nuevos edificios en las inmediaciones. Este santo lugar sólo se abre al público el 15 de mayo y consiste en un pequeño altar adornado con estatuas policromadas de San Isidro y Santa María de la Cabeza, y cuadros de anteayer, que relatan y ensalzan las andanzas milagreras del santo.

 

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