| Inicio | Contacto | Viaje por España | Revista Historia | Biblioteconomía | Noticias carpetanas | Madrid críptico | Blog |

Ni puerta ni sol
Un Fuenteovejuna lozoyano
Mayrit y los viajes de agua
La morada del Diablo
Las uvas de la suerte
El Kilómetro Cero
La odisea de la Mariblanca
La osa y el arbustillo
Socialistas entre Soldaditos de Pavía
Lhardy, 5 tenedores
El origen de la Plaza de Santa Ana (y otras hierbas)
El origen de las tapas
Regalía de aposento y casas de malicia
Un cementerio en la Plaza Mayor
El chaflán del monje
Autos de fe en la Plaza Mayor
La sangre de San Pantaleón
El Héroe de Cascorro
Vida de San Isidro Labrador
Más milagros de San Isidro Labrador
El cuerpo incorrupto de San Isidro Labrador
La Virgen de la Paloma
Los reyes godos
El frágil equilibrio de Felipe IV
El dilema de los huesos de Don Diego
Los Gatos de Madrid
La Virgen de la Almudena
Las murallas de Madrid
Atentado anarquista en Madrid
Madrid, puerto de mar: primera parte
Madrid, puerto de mar: segunda parte
La madriguera del Intruso
...son de Doña Manolita
El fantasma de la casa de las Siete Chimeneas
Atis y Cibeles
Los leones de la Cibeles
La leyenda del Palacio de Linares
La verdad del Palacio de Linares
El Ángel Caído
La Casa de Fieras
La Puerta de Alcalá
Románico en El Retiro (y en otros lares)
La Calle de Alcalá, cañada real
La Virgen Negra de Madrid
El extraño caso del Dr. Velasco
El extraño caso de la hija del Dr. Velasco
Los pabellones del Campo del Moro

 

 

EL FANTASMA DE LA CASA DE LAS SIETE CHIMENEAS

El inmueble conocido como Casa de las Siete Chimeneas alberga hoy día las oficinas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Se encuentra ubicada detrás de la Gran Vía madrileña, calle Infantas, 31. Es un viejo edificio construido en el siglo XVI, y se llama así por las siete chimeneas cilíndricas, una por cada pecado capital, que coronan su techado. En el momento de su edificación, se alzaba en las afueras de Madrid.

Parece ser que la mansión fue mandada construir por un cazador de la Corte de Carlos V para su hija Elena. La rumorología extendió la versión de que la muchacha era amante del hijo del rey, el futuro Felipe II, y que fue éste en realidad quien erigió la casa para su querida. Sea como fuese, poco después de entrar en funcionamiento la vivienda, Elena se casó con un capitán del Ejército, apellidado Zapata, que pocos meses después de la boda, tomó parte en la batalla de San Quintín (1557), donde falleció en acción de combate. Elena recibió poco después las malas nuevas y quedó desconsolada. NI comía ni dormía, y finalmente el profundo dolor se la llevó a la tumba.

Pero algunas fuentes afirman que antes de pasar a mejor vida, mientras se atormentaba de tal manera, dio a luz a una niña, de la que nadie sabía nada. La historia se complica aún más, cuando los sirvientes de la casa manifestaron que Elena no había muerto de pena, sino que había sido asesinada y que su cuerpo mostraba las señales del crimen, traducidas en varias puñaladas.

Su cuerpo parece que desapareció misteriosamente, con lo que las sospechas de crimen aumentaron. Puede que su muerte fuese debido a un intento de ocultar la relación con el ahora Rey Felipe II. Aún así, las sospechas recayeron en el propio padre de Elena, pues parece que las altas jerarquías son siempre especialistas en echar balones fuera. El anciano fue detenido, ferozmente interrogado y vilipendiado por las malas lenguas, tan extendidas en nuestro país. Al final, se encontró su cuerpo colgado de una viga de madera en la Casa de las Siete Chimeneas.

Estos siniestros acontecimientos formaron parte de las comidillas y cotilleos de la Villa y Corte. Pero además los rumores se tornaron cada vez más fantásticos y disparatados. Los madrileños dieron muestras de su enorme capacidad de inventiva. Felipe quiso acabar con las habladurías y ordenó una investigación sobre la muerte de su supuesta amante, algo que no había reconocido. Pero las pesquisas no llegaron a ninguna parte. Como el cadáver no aparecía, se extendió en la población la siguiente teoría: el cadáver había sido escondido en algún lugar de la casa, por los agentes del monarca. Éste, más que harto del rocambolesco cariz que estaba tomando el asunto, ordenó un registro exhaustivo de la mansión, en busca de la finada. Pero sin ningún resultado.

Pasó el tiempo y el asunto parecía olvidarse. Pero a alguien se le ocurrió darle un giro tétrico a la historia. O fue cierto que un labrador, durante una fría noche invernal, y cuando volvía a su casa, juró y perjuró haber visto una sombra que se movía entre las chimeneas de la casa, una figura espectral que caminaba pesadamente de un lado a otro del tejado. El hombre dijo que había visto una figura femenina, muy pálida y ataviada con un vestido blanco, sostenía una antorcha y en el borde del tejado se arrodillaba. Allí se golpeaba el pecho y señalaba hacia el Alcázar, la vivienda de los monarcas. Después de dar este espectáculo fantasmagórico se desvanecía misteriosamente. Quizás el labrador había bebido más de la cuenta o tenía una imaginación exacerbada. Pero más la tenían quienes se encargaron de difundir tan jugoso cuento de fantasmas.

Pero la leyenda urbana creció y creció, en los meses siguientes, más personas afirmaron y confirmaron la primera aparición de la mujer de las Siete Chimeneas. Algunos comenzaron a decir que era el espectro de Elena que condenaba a su ex-amante por asesinarla y ocultar su cuerpo sin dar oportunidad a un entierro cristiano. Otros, menos tétricos y más realistas, no pensaban en que fuese un fantasma, sino la hija ilegítima de Elena y Felipe, vivita y coleando, que había enloquecido al descubrir la verdad sobre sus orígenes. Era ella la figura que caminaba sobre el tejado de la vieja mansión, para acusar al Rey de matar a su madre, ocultar su cuerpo y silenciar su abominable crimen.

Y así quedó la historia. Durante el siglo XIX, se realizaron profundas reformas en la Casa. Durante los trabajos de levantamiento del suelo del sótano para instalar nuevas tuberías, ¡oh, sorpresa!, apareció un esqueleto humano enterrado bajo el suelo, un cadáver de mujer, junto al que se hallaron monedas de oro acuñadas en época de Felipe II. ¿Estaba este hallazgo relacionado con las apariciones de la casa de las Siete Chimeneas? Si es así, desde luego, nunca trascendió y ha quedado la historia como uno de los cuentos truculentos y macabros que salpican ciertos lugares.

 

© by Diego Salvador desde 2006