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UN FUENTEOVEJUNA LOZOYANO

No solo hubo un Fuenteovejuna, el que describe Lope de Vega en su celebérrima obra teatral. El Fénix de los Ingenios, en una obra de contenido social y reivindicativo, presentó de forma cruda la rebelión del pueblo, unido ante la tiranía y la injusticia representadas por el poder del Comendador, quien abusaba un día sí y otro también de sus vasallos.

Pero hubo otro Fuenteovejuna en Lozoya. Lozoya formaba parte del marquesado de Lozoya. En aquel entonces, las relaciones entre los habitantes del pueblo y su señor feudal, Antonio Suárez de la Concha, marqués de Lozoya eran bastante tirantes, quizás al carácter agrio del señor y que mantenía un pleito sobre la legitimidad de su título nobiliario con los habitantes del pueblo, que habían estado durante largos acostumbrados a vivir bajo fuero propio.

Siempre se ha apuntado en la Historia oficial que Sebastián Suárez de la Concha, a consecuencia de sus servicios en la milicia había sido ennoblecido con el marquesado de Lozoya. Por su peculiar ostentación del recién adquirido título, se ganó la enemistad de sus vasallos. Éstos presentaron contencioso ante la Real Chancillería de Valladolid, aduciendo la falta de hidalguía de su señor, en razón de lo cual reclamaban su libertad, la vuelta a su fuero y la ilegitimidad del cargo que ostentaba Suárez de la Concha. Las pruebas aportadas por Lozoya eran prácticamente irrefutables, pero la familia del marqués, haciendo valer toda su influencia, lograron obtener sentencia a su favor el 2 de julio de 1634.

Los vasallos, dolidos por la injusticia cometida, no dieron por acabado el caso, sino que agudizaron sus pretensiones. Don Sebastián murió por causas naturales el 6 de enero de 1645. Heredó su título el hijo del anterior, Antonio Suárez de la Concha, más impopular aún que su padre, pues arrastraba el estigma de pertenecer al odiado y temido Santo Oficio. Parece que había recibido un mosquetazo durante su servicio en el Ejército español en Milán, y que a consecuencia de la herida era hombre de facultades psíquicas algo mermadas. El pueblo de Lozoya organizó una revolución contra su señor, que al final fue pasado por las armas.

En las Cartas de la Compañía de Jesús sobre los sucesos de la Monarquía, y que dan referencias de los hechos acaecidos entre los años 1634 y 1648, se da la siguiente noticia: "...Al señor de Lozoya, pueblo cerca de Segovia, mataron sus vasallos de un arcabuzazo. La causa, según dicen, fue su aspereza de condición. Tienen presos al delincuente y a otros muchos, por haber tenido noticia de lo que intentaban hacer y de hecho hicieron, y a otros muchos por omisión en hacer diligencias para prender los delincuentes, como son los justicias y personas a cuyo cargo estaba hacer las diligencias de una muerte tan atroz...". Parece ser que a muchos les vino bien la muerte del señor. Parecía todo el pueblo implicado y con el beneplácito de la justicia.

En Lozoya podemos ver el blasón de los Suárez de la Concha en la portada, el único vestigo actual que queda del palacete que se construyó la familia anexo al convento de la población. Después del asesinato, se restableció la cordura a instancias de la hija, Antonia, apodada la Primavera por su belleza y quien suavizó el dominio sobre sus vasallos. El título pasó a ser casi testimonial, pero se mantuvo nominalmente hasta su derogación por la Constitución de 1812.

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