El territorio carpetano según Pilar González Conde

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El territorio carpetano según Pilar González Conde.

Los carpetanos y sus vecinos según González Conde

Pilar González Conde ha lanzado una propuesta interesante sobre los límites del viejo territorio carpetano. Por el oeste, la vecindad vettona basada en peculiaridades culturales tales como las diferencias onomásticas, la dispersión de las figuras pétreas de los verracos (las esculturas de cerdos y toros), y la pervivencia de cultos indígenas propios del área lusitana. Estas especificidades permiten establecer una teórica línea divisoria en la provincia de Toledo, entre Toletum y Caesarobriga. ESta línea, en dirección sur-norte, cruzaría el río Alberche y continuaría hasta el Sistema Central, frontera natural entre ambas comunidades. Al occidente de esta línea imaginaria se situarían los verracos en esta provincia hasta enlazar con la de Ávila. Sería la región vettona, que incluía la ciudad de Caesarobriga y su zona de influencia. Al oriente de la línea trazada por la investigadora, se entra de puntillas, con precaución y cautela en territorio carpetano.

En el extremo noreste, para González Conde el límite estaría establecido por la ciudad de Complutum y su territorio. Segontia (posiblemente la actual Sigüenza) ya pertenecería a la estirpe de los arévacos, según Plinio y Livio. Entre Segontia y Complutum existe un buen trecho territorial incluido en la actual provincia de Guadalajara, difícil de adjudicar. La persistencia de cultos indígenas en la epigrafía latina puede ayudar, pues son testimoniales en la Carpetania, pero bastante abundantes en el área celtíbera. Con estos datos, la campiña de Guadalajara estaría dentro del teórico territorio carpetano, situándose entre Alcalá de Henares y Espinosa de Henares el límite nororiental.

También es embarazoso separar a carpetanos y celtíberos en la provincia de Cuenca, fundamentalmente porque no existe ninguna barrera natural. González Conde propone el río Tajo en la zona limítrofe entre Madrid, Guadalajara y Cuenca.

Por el sur los carpetanos tenían como vecinos a los oretanos, habitantes del valle del Guadiana, estableciendo González Conde en algún lugar no definido entre Toletum y el Guadiana el límite entre ambos. La diferenciación del mundo carpetano y el oretano parece más evidente y obvia que con los celtiberos, puesto que el mundo de lo que tradicionalmente se conoce como gentilidades, de origen indoeuropeo, finaliza en los Montes de Toledo. Los hallazgos más meridionales de zona carpetana se encontraron durante mucho tiempo a la altura de Toletum, pero el hallazgo de una “gentilidad” en Navas de Estena (Ciudad Real) hace descender ese límite sureño, en la misma latitud aproximada que Consabura. Consabura es integrada por Ptolomeo en la lista de ciudades celtíberas, con el nombre de Condabora (2,6,57), debido a que el geógrafo confunde la distribución étnica de la zona, llegando a asignar ciudades carpetanas entre los celtíberos y oretanas entre los carpetanos. El carácter de territorio fronterizo ya lleva inmerso en sí mismo imprecisión y mezcolanza de pueblos y costumbres, además de una intensa permeabilidad en las relaciones humanas y materiales en uno y otro sentido. Toletum es una ciudad limítrofe por lo que no es extraño que Plinio la considere según algunas versiones como principio de la Carpetania, lo que no excluye a Consabura como inicio de la región. La supuesta adscripción de Consabura a la Oretania del Guadiana chocaría frontalmente con su ubicación septentrional, demasiado norteña para las ciudades oretanas conocidas. González Conde establece la divisoria carpetano-oretana al sur de Consuegra (Consabura), aunque mantiene abierto el debate.

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