Posibles asentamientos humanos en Madrid antes de los visigodos

publicado en: Cajón desastre (que lo es) | 0

No hay ningún vestigio arqueológico consistente, al menos, hasta el momento, que asegure la existencia de una estructura urbana anterior a la islámica en las colinas madrileñas. Ni carpetanos, ni romanos, ni visigodos. Musulmán, ése es el origen, por mucho que a algunos les haya dolido a lo largo de los siglos. Pero que no se tenga constancia fidedigna de asentamientos de cierta envergadura en la colina de la Almudena, y en la cuasigemela de las Vistillas, no significa que no haya restos de poblamiento en las cercanías. Pero no en el área originaria de Madrid. Ésa que un día sí y otro también aparece atestada de turistas que después de visitar el Palacio Real y la Catedral madrileña, finalizan visita tomándose unos vinos en el Anciano Rey de los ídem. O un café. O un refresco…

Pongamos algunos ejemplos. Existen abundantes restos romanos, encuadrados en villas bajoimperiales, en la Casa de Campo y en el solar donde hoy despegan y aterrizan aviones en el aeropuerto de Barajas, pero todos, de fuerte componente rural: granjas, alquerías y explotaciones autárquicas propiedad de algún terrateniente que nada tienen que ver con la estructura urbana del primer Madrid islámico. No hay un asentamiento urbano en la colina madrileña antes de la segunda mitad del siglo IX. Pero tampoco se puede asegurar que la colina de la Almudena estuviese completamente despoblada antes de que el emir Muhammad I decidiese fundar el hisn (fortaleza) maŷrití. No parece tener demasiado sentido que las autoridades islámicas decidiesen construir una fortaleza, o un alcázar en un territorio completamente despoblado. Seguramente se construyó el alcázar próximo a algún tipo de asentamiento habitado, que no tuvo por qué estar forzosamente en la colina madrileña, pero sí en la zona del arroyo de San Pedro, donde se han encontrado restos arqueológicos islámicos, anteriores a la época de la fundación. Se han descubierto estructuras hidráulicas en el lugar conocido como el Pozacho. Éste parece ser el núcleo habitado que indujo al emir a fundar Maŷrit como una fortaleza o hisn. Un lugar bien provisto de agua y cuyo nombre también parece relacionado con el líquido elemento. Los restos del Pozacho conducen a una hipótesis muy plausible: aquella que asegura que la fundación de Maŷrit se produjo sobre una población preexistente islámica que habría surgido de forma espontánea, como las setas. La fundación de Maŷrit fue una decisión meditada del poder central del estado cordobés.

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