Los vettones y la influencia orientalizante de Tartessos

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Los vettones y la influencia orientalizante de Tartessos

La influencia orientalizante entre los vettones

La influencia orientalizante entre los vettones procede fundamentalmente del emporio de Tartessos, llegando a la Vettonia por la Vía de la Plata, idea que desarrollo brevemente en este post.

Influencia orientalizante entre los vettones
Situación de Tartessos

Las gentes protovettonas de la cultura denominada del Bronce Atlántico no sólo sufrieron dos oleadas celtas, sino que también les llegaron influencias procedentes del Mediterráneo, desde el sur a través de la Vía de la Plata, y también, como la primera oleada céltica, en la noche de los tiempos, es decir, en los años en que el II y I Milenio conectaban. La tradicional Vía de la Plata (no la calzada romana que unía Emerita y Asturica, Augustas ambas, que es posterior) vertebraba el Occidente de la Península Ibérica, y llegaba desde el Golfo de Cádiz hasta Asturias y Galicia. Por este gran eje llegaron hacia la Vettonia la influencia tartésica, que se extendió en sus momentos de mayor esplendor por todo el Sudoeste peninsular, alcanzando la meseta noroccidental. Tan importante fue este camino en la prehistoria y protohistoria, que los romanos después la convirtieron en una de sus vías principales en la jerarquización viaria peninsular. Es posible que los contactos con el mundo tartésico de los vettones expliquen su mayor evolución cultural respecto a sus vecinos vacceos, galaicos y lusitanos.

Tartessos y la Vía de la Plata

Algunos autores opinan que Tartessos fue la antigua Tarshish mencionada en la Biblia. O no, como diría cierto político español de derechas. En todo caso, la abundancia material, plasmada en una numerosa cabaña ganadera (véase la leyenda de Hércules y Gerión) y en la riqueza en oro y plata, hizo que los astutos fenicios fundasen el emporio gaditano. Por la Vía de la Plata, los productos resultantes del comercio fenicio y tartésico, llegaban en gran medida a las poblaciones vettonas o protovettonas. La influencia de la Vía de la Plata, que perdura de alguna manera en la Cañada Leonesa incluso en la actualidad, explica en cierto modo una cierta peculiaridad de la cultura vettona con respecto a sus vecinos célticos, ya que metales y ganado suponen intercambio y movilidad. Por este camino se alcanzaba el territorio vettón en 10-15 días desde focos culturales tan importantes como el tartésico, como ya hemos explicado, por lo que este influjo orientalizante alcanzaba con relativa facilidad el entorno vettón.

El concepto de «orientalizante»

Hablamos alegremente de lo “orientalizante”, pero ¿qué es lo que llamamos orientalizante? Habrá que retrotraerse unos cuantos siglos antes del momento histórico o protohistórico del que estamos tratando. Tras la brutal tempestad que sobrevino sobre las costas orientales del Mediterráneo a fines del II milenio a.C., acontecimientos de gran violencia en los que estuvieron involucrados los misteriosos Pueblos del Mar(1), sobrevino una relativa calma. Después de la crisis, la costa sirio-fenicia se convirtió en receptor de influencias de las grandes civilizaciones orientales (Egipto, Mesopotamia, la propia Siria, la Anatolia post-hitita, fundamentalmente), y fueron sus habitantes fenicios quienes redistribuyeron aquí y allá, para su propio beneficio, obviamente (nada de altruismo filantrópico, pues menudos piratas estaban hechos estos fenicios), estos elementos culturales a través del comercio, pues fueron grandes comerciantes y navegantes, con una pizca de piratería en sus venas, también. ¡Quien no fuese comerciante y pirata a la vez en aquellos tiempos, que tirase la primera piedra! El caso es que los fenicios (los libaneses de hoy, salvando las distancias) transportaron en sus rechonchas naves la cultura oriental tradicional por todo el Mediterráneo de forma rotunda y tamizada por su propia idiosincrasia. Incluido el extremo más occidental de dicho mar interior, la oscura y misteriosa Península Ibérica. Y fue esta corriente cultural la que alcanzó irremediablemente el suelo vettón, antes incluso del período colonial.

Contactos entre vettones y tartessios

Estos contactos se producen en épocas muy remotas, a fines del II Milenio a.C., y desembocan en la aparición de productos manufacturados en el occidente peninsular, a cambio de materias primas como el oro y el estaño. En la Vettonia aparecen en esta época tan antigua objetos como fíbulas de arco “de lira” y de codo en el Cerro de El Berrueco de Salamanca, azuela o  escoplos. Incluso el primer elemento de hierro conocido en el occidente de la Península Ibérica: una navaja de afeitar de hierro.

Estos primeros contactos entre el solar protovettón y el mundo tartésico se intensifican según nos adentramos en el primer Milenio a.C., llegando a su cenit durante el llamado Período Orientalizante (siglo VIII a.C.), irradiando desde la cuenca del Guadiana hacia el norte, a la cuenca del Tajo.

[1] Los pueblos del mar es la denominación con la que se conoce a un grupo de pueblos de la Edad del Bronce que migraron hacia Oriente Próximo hacia el año 1200 a.C. Navegaron por la costa oriental del Mediterráneo y atacaron Egipto durante la dinastía XIX y especialmente en el año octavo del reinado de Ramsés, de la dinastía XX.

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