Los recintos de Madrid en época islámica

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El núcleo primigenio de Maŷrit según Juan Zozoya fue el qasr o alcázar, de planta cuadrangular. Desde aquí se abre un recinto amurallado que llega hasta el final de la calle Mayor y la cuesta de la Vega por el cerro de la Almudena bordeando el campo del Rey, actualmente plaza de la Armería, donde ejecutan con garbo el cambio de guardia los miembros de la ídem Real para los que gusten de este tipo de espectáculo de origen británico. Este recinto subiría por la calle Factor y daría a la plaza de Oriente, por donde volvería hacia el alcázar. Este sería el recinto más antiguo de Maŷrit, el del siglo IX. Posteriormente, y aún en época islámica, se amplió a través de la actual calle Angosta de los Mancebos, siguió por la Cava Baja hacia la Plaza Mayor, pasando por la calle Escalinata a la Plaza Oriente, y cerrando el segundo recinto en el Alcázar, en un punto próximo al entronque con el primer recinto. El segundo recinto era conocido en época cristiana como barrio de la morería, extramuros de la almudayna original. Juan Zozaya es de la opinión que este es el barrio que ya existía cuando la conquista cristiana, delimitando un arrabal islámico con sus zocos, sus necrópolis, sus mezquitas y sus viajes de agua. En la Plaza de la Paja estuvo seguramente el zoco de los cacharreros, y una necrópolis bajo el actual Mercado de la Cebada.

Casi todos los autores cuyas obras he consultado, no dudan en establecer dos recintos para el Madrid islámico, de los que el exterior estaba rodeado por una muralla de torres de planta circular, de época cristiana. Esta segunda muralla rodearía los antiguos arrabales extramuros del recinto de la Almudena, cuyos restos podemos ver en la Cuesta de la Vega, el famoso lienzo del Parque del Emir Mohamed I. Lo que no está tan claro es el área cercada. Y hay que tener en cuenta el emplazamiento de un hipotético alcázar o fortaleza islámica donde actualmente se levanta el Palacio Real. E. Tormo (1945) examinó detenidamente el magnífico plano del geógrafo portugués Pedro Teixeira (1656), la Planimetría General de Madrid, y los hallazgos arqueológicos del área. A partir de sus conclusiones, Tormo lanzó su hipótesis respecto al espinoso asunto de los recintos. El muro más externo del primitivo Madrid arranca en el solar del Palacio Real, donde se alzaba una fortificación del siglo IX. La muralla recorrería por la actual plaza de Oriente la plaza de Isabel II, más conocida como Ópera. Si miramos hacia el sur, y descendemos por la calle Escalinata, que salva el desnivel de la plaza con la calle que sale de ella, llegamos  a la Cava de San Miguel, y continuamos por las siguientes calles y plazas: calle Cuchilleros, Puerta Cerrada, Cava Baja, Puerta de Moros, calles Mancebos, Don Pedro, Angosta de los Mancebos y Yeseros. Hasta aquí tenemos casi tres cuartos de círculo. Desde Yeseros, la supuesta cerca se orientaría hacia el norte, atravesando la calle de Segovia (el antiguo arroyo de San Pedro), ascendería por el cerro de la Almudena, por la Cuesta de la Vega y por el lienzo oculto tras las obras del Museo de las Colecciones Reales, para acabar de nuevo en el alcázar. Estos dos últimos tramos serían vestigios de la muralla que encerraría el primer recinto. Restos visitables de ambos recintos haberlos, haylos. Algunos son más fáciles de visitar que otros, puesto que aparecen en los lugares más insospechados: en paredes de tabernas del viejo Madrid, sótanos de restaurantes y hoteles y hasta en plantas bajas de casas particulares, que a continuación pasaré a señalar por si el lector desea darse una vueltecita por el viejo perímetro amurallado de Madrid.

El tramo amurallado de mayor longitud conservado es de época musulmana, al sur de la catedral de la Almudena, frente a la Hornacina de la Virgen de la Almudena, en el parque del Emir Muhammad I. Las murallas que ordenó construir el emir cordobés Muhammad I en la segunda mitad del siglo IX medían entre tres y cinco metros de altura, y entre cada 20 metros de murallas, se alzaban torres de vigilancia. El parque del Emir Muhammad I, que es donde se pueden contemplar estas ruinas y los cimientos de ladrillo excavados y algunos restos más de viviendas árabes, está cerrado durante la semana, permitiéndose el acceso al público los fines de semana.

Dentro de la Botillería del Café de Oriente, descendiendo la escalera hacia los servicios, hay una habitación con puertas de vidrio, conocida como “El Aljibe”. El suelo de cristal permite la observación detallada de los cimientos de la muralla islámica. Las primitivas ruinas han sido rodeadas por los dueños del local con un pozo moderno, pero también con ánforas de los siglos XV y XVI e incluso alguna romana, del siglo III d.C.

Pero también hay vestigios de las murallas árabes de Madrid bajo el Foster’s Hollywood en la popular plaza de Ópera, 3 (cuyo nombre oficial es Plaza de Isabel II). Se encuentra justo antes de llegar a los servicios. Al menos los americanos han tenido el detalle de dejar nuestro patrimonio arqueológico en paz en este caso.

En la Plaza de la Armería (Museo de Colecciones Reales), se encuentran 70 m de muralla árabe, que se incorporarán al Museo, cuya apertura al público se prevé para 2015. Por tanto, este tramo de momento no es visitable.

En la Calle Don Pedro 10-12 (Real Academia de Ingenieros), se halla un lienzo de 30 m de muralla cristiana. Solamente se puede visitar con permiso especial.

En la Calle de los Mancebos, 5, podemos contemplar sin problemas pues está a la vista, una pequeña sección de muralla cristiana, protegida por una verja de hierro.

En el Bar Aroca (Plaza de los Carros, 3), se puede ver otro tramo de muralla cristiana dentro del afortunado local

También se puede visitar en la Calle del Almendro 15-17, en un solar ajardinado abandonado, unos 16 m de lienzo de muralla cristiana, pero en muy mal estado.

En el patio del inmueble de la Calle de la Cava Baja, 30, otro tramo de muralla cristiana, de 19 m de longitud. No se visita, excepto si algún vecino se apiada de nosotros y nos abre el portal a través del portero automático si le explicamos los motivos de nuestra estancia allí.

En la Posada del Dragón (Cava Baja, 14), bajo el suelo acristalado podemos contemplar también una pequeña sección de la muralla cristiana.

También en la Cava Baja, ahora en el nº 12, dentro del local de la Posada del León de Oro, bajo el comedor, cuyo suelo acristalado permite contemplar un tramo espectacular de la muralla cristiana que incluye parte de un cubo de defensa insertado en la misma.

En el patio del inmueble de la Calle de la Cava Baja, 10, otro tramo de la muralla del segundo recinto fortificado del Madrid cristiano. Está al fondo del recibidor, bajo cubierta de cristal de longitud. Como ocurre en el nº 30 de la misma calle, no se visita, excepto si algún vecino se apiada de nosotros y nos abre el portal a través del portero automático si le explicamos los motivos de nuestra estancia allí.

Pero sí que podemos ver algo en el Mesón La Escondía, en la Plaza de Puerta Cerrada, 6: otro trozo de muralla cristiana en el sótano.

Resumiendo. Al primer recinto, el propiamente islámico corresponden los siguientes restos: el muro de la Cuesta de la Vega, ése que, a los pies de la catedral de la Almudena, se ubica en la plaza del Emir Mohamed I (a quien llevamos llamando Muhammad I durante todo este trabajo). La hipotética cerca puramente islámica se encaminaría por la calle del Pretil de los Consejos, cruza la calle Mayor a la altura del monumento a los muertos en el atentado contra Alfonso XIII, se interna por la calle Factor y en dirección a los altillos de la calle Rebeque. Y desde aquí, alcanzaría a través de la plaza de Oriente, de nuevo el alcázar.

Dos recintos
Los dos recintos maŷritíes según L. Caballero (“Maŷrit”, edición de Fernando Valdés)

 

Tormo calcula para el perímetro total del primitivo Madrid, dos km de longitud. Oliver Asín (1959) evalúa una superificie para el recinto islámico intramuros de ña añmudayna, de aproximadamente 9 ha (9,31 en concreto), y 26,26 ha para el segundo recinto, el que hipotéticamente se rodeó tras la conquista cristiana. En total, 35,37 Ha. A esta superficie hipotética han llegado, con ligeros matices, y ya a principios de los años 80 del siglo XX, otros investigadores, como L. Caballero, Juan Zozaya, M. Retuerce, A. Turina o H. Larrén. Una superficie demasiado grande para una pequeña hisn, por mucho que después se transformase en madinat.

Es posiblemente más realista la opinión de B. Pavón, entre 1984 y 1985. También propone dos recintos, algo en lo que parece que todos los estudiosos están de acuerdo. Vamos, que dos murallas hay, desde luego, una de construcción islámica y otra, posiblemente cristiana, discernibles según el tipo de torreón: planta cuadrangular para la construcción islámica, planta semicircular, al estilo de la muralla de Ávila, para la muralla cristiana. Esta última encerraría un núcleo de población ya existente cuando Maŷrit cayó en poder de Alfonso VI, en virtud de las capitulaciones firmadas entre el monarca castellano y el de Toledo, al-Qasir. Pero retornemos a las tesis de Pavón, que me voy por los cerros de Úbeda. Dos recintos, dos, como digo, pero el primero constituido por un hisn o fortaleza de 3-4 Ha, y una madina alrededor, de unos 12 ha de superficie, que acabaría en la calle Mayor. Pavón es de la opinión de que la superficie comprendida entre la calle Mayor y la Puerta de Moros, sería la ciudad cristiana.

Recintos de Mayrit_little
Los recintos de Maŷrit según Pavón Maldonado (en “Maŷrit” edición de Fernando Valdés)
  1. Marín es de la opinión, en contra de lo que opina Pavón, de que ambos recintos son islámicos, aunque es más que probable que el segundo recinto amurallado sea de época cristiana. El primer anillo amurallado estaría comunicado con el exterior por medio de tres puertas: la Puerta de la Vega, de Santa María y de la Sagra.

En resumidas cuentas, dos recintos parecen incuestionables. Pero lo que ya ofrece más dudas es el caserío encerrado entre el primer recinto, de cronología indudablemente islámica, y la segunda muralla. Posiblemente este solar estaría ocupado por un poblamiento extramuros de arrabales de época islámica. Esta superficie, tras la conquista pudo expandirse algo más, debido a la repoblación cristiana. Las torres de planta semicircular parecen apuntalar la hipótesis de una cerca cristiana. La primera muralla ofrece una serie de características que lo incluyen sin dudas dentro de las edificaciones poliorcéticas andalusíes: torres macizas, de planta rectangular, poco sobresalientes del lienzo, separadas de forma regular y zarpa escalonada en la base para salvar desniveles.

Fernando Valdés Fernández, a comienzos de los años 1990, apoya las ideas de Oliver y Marín, basadas a su vez en el cronista madrileño Jerónimo de Quintana (1576-1644). Según todas ellas, la planta del primer recinto era un cuadrilátero ligeramente irregular delimitado de la siguiente manera: al sur, por la muralla que podemos ver actualmente en la Cuesta de la Vega, donde se emplazaba la puerta correspondiente; por el Este, el actual Palacio de los Consejos y Capitanía, y desde aquí la muralla enfila hacia el norte por la calle Factor hasta Rebeque; por el oeste, la Plaza de la Armería, que mira hacia la vega del Manzanares. El mismo Valdés es de la opinión que la superficie del primer Maŷrit, de 9,31 Ha, que daba Oliver Asín, ocuparía no solamente la zona militar (la alcazaba), sino toda la ciudad, que no tuvo hasta época cristiana una segunda muralla.M. Retuerce Velasco, sin embargo, ya en los albores del siglo XXI, no se arriesga a hacer estimaciones sobre la superficie que ocupó la primera Maŷrit, y considera sin embargo que la primitiva ciudad andalusí se extiende entre la primera muralla (la de la Cuesta de la Vega, no se pierda el lector), el solar donde se alza el Palacio Real borbónico y el espacio que está entre ellos: la plaza de la Armería, la explanada de la Almudena y el solar que ocupa la catedral de la Almudena. Retuerce sitúa una gran medina al sur del Alcázar en un artículo del 2000, hipótesis que modifica en 2004, para añadir una muralla que divide en dos dicha medina.

Según todo lo expuesto, se puede sacar en conclusión que el primer Maŷrit era una pequeña ciudad de Al-Andalus, como diría Christine Mazzoli-Guintard, de aproximadamente 4 Ha de superficie intramuros en forma de cuadrilátero irregular, que ocuparía, en un principio, el cerro de la Almudena, para posteriormente extenderse fuera de los muros, formando barrios en forma de arrabales.

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