Los Olcades, ese “apéndice de los carpetanos…”

publicado en: Historiografía y fuentes | 0

Los Olcades, ese “apéndice de los carpetanos…”

Los olcades en las fuentes antiguas

Todo apunta a que fueron los olcades pueblo hermano de los carpetanos. Eso sí, no hay rastro de este ignorado pueblo prerromano en los textos de cronistas y geógrafos de la talla de Estrabón, Plinio o Ptolomeo, que escribieron en los siglos I y II d.C. Es posible que si estos autores no se refieren a ellos como olcades propiamente dichos, los incluyan, como otras tantas veces, dentro de los celtíberos, como un pueblo más de esta confederación. Antes de la llegada de los romanos, eran identificados como una unidad étnica diferenciada, pero una vez irrumpen éstos, misteriosamente se esfuman de las fuentes clásicas.

Los olcades pueblo hermano de los carpetanos

En textos más antiguos, los olcades se presentan vinculados a la expansión púnica hacia el interior peninsular comandada por la familia Barca, pero desaparecen de la geografía étnica peninsular cuando progresa imparable el proceso romanizador.

Tito Livio sitúa vagamente a los olcades al sur del Ebro. Polibio hace referencia a que “nadie de más allá del Ebro se atrevió a hacerle frente”. A quien aludía era a Aníbal, y el momento, después de los combates que tuvieron lugar en el Ebro. Livio insistía en que los púnicos controlaban los territorios allende del Ebro, excepto el de los saguntinos, quienes confiados en su condición de aliados de los romanos, se resistieron durante un tiempo, hasta que su ciudad fue tomada y destruida después de un penoso asedio, cruel episodio que dio origen al conflicto directo púnico-romano.

Aníbal arrasa el territorio de los olcades

En 221 a.C., Aníbal se dejó caer por las tierras de los olcades y dejó todo aquello patas arriba. En el transcurso de una campaña victoriosa para las armas de Cartago, sitiaron, asaltaron y saquearon como quien no quiere la cosa la sufrida capital de los olcades, que Livio denomina Cartala y Polibio Althia. Esteban de Bizancio se refiere a Altaia como la ciudad de los olcades. Polibio es la fuente de información más fidedigna, puesto que el cronista griego está más cerca de los hechos en el tiempo que Livio, que escribe un siglo y medio más tarde. Schulten opinaba que la doble denominación de la ciudad de los olcades podría proceder de dos tradiciones diferentes: de la cartaginesa, vía Tito Livio, quien toma de los púnicos la raíz “cart”, y de la griega, pues Altaia es malvavisco en griego y podría tratarse la traducción de una denominación indígena.

¿Y qué tienen que ver los olcades con todo este jaleo de los acontecimientos que precedieron y desembocaron en la Segunda Guerra Púnica? Puesto que parece claro que los olcades de Cuenca no eran fronterizos con las márgenes del río Ebro o Iber. De este hecho deducen los historiadores de nuestros días que los olcades podrían ocupar posiciones entre los pueblos celtíberos, y aún más, que entrarían en la nómina de esta etnia de probada reciedumbre cuando los romanos expulsaron a los cartagineses de la península Ibérica.

¿Dónde estaban situados los olcades?

Desde los acontecimientos relacionados con la campaña de Aníbal en 221-220 a.C., de la referencia a los olcades en las fuentes se deduce su vecindad con los carpetanos, el sur del territorio vacceo y el río Tajo, sin precisarse nada más. Schulten recompone el trayecto de Aníbal: los olcades serían el primer pueblo entre los oretanos y Helmantiké (probablemente Salamanca), cercanos a los carpetanos, por lo que el científico alemán los sitúa entre el Tajo y el Guadiana. Almagro Gorbea los ubica en Cuenca, que es la tesis más comúnmente aceptada. Bosch Gimpera hila incluso más fino y los asienta en el occidente de Cuenca, en una región delimitada por las ciudades de Segóbriga, Valeria y Ercávica. Almagro Basch refuerza la  hipótesis de Bosch, pero incorporando a territorio olcade parte de la Mancha oriental.

Algunos autores han querido ver el origen de la actual localidad madrileña de Arganda del Rey, en una refundación de la antigua capital de los olcades en territorio carpetano: Alternia (Nueva Althia o Alteia). Y es que los olcades no dejaban de ser un “apéndice de los carpetanos”…

Pueblos célticos pero “iberizados”

Basándose en el registro arqueológico obtenido en la excavación sistemática de necrópolis post-hallstáticas, el profesor Bosch Gimpera englobó a los olcades detro de los pueblos de raigambre céltica. En concreto, la tipología de algunas cerámicas y las clásicas espadas de antenas apuntarían en esta dirección. Pero por el contrario, las cerámicas adscritas a los siglos IV y III a.C., el hallazgo de algunos idolillos y elementos de ajuar, confirman más bien una procedencia de origen ibérico, reconocido por Almagro Gorbea, quien calificaba a estas poblaciones de Cuenca como “profundamente iberizadas” ya en los siglos IV y III a.C. Schulten también los incluye en la nómina de los iberos. Una situación similar a la de los carpetanos.

Posteriormente, el mismo Bosch, profundizando en sus teorías, asimila a los olcades con uno de los grupos celtas de “su” segunda oleada, y por último con los supuestos invasores belgas. Imaginando la querencia del pueblo olcade por las serranías de Cuenca, Burillo Mozota niega el celtiberismo, puesto que a la vista de los datos de que disponemos actualmente, la celtiberización de esta región es más tardía que los acontecimientos de 221-220 a.C.

Los olcades pueblo hermano de los carpetanos. Blas Taracena
Don Blas Taracena

Fue don Blas Taracena quien calificó al pueblo olcade de “apéndice de los carpetanos”, etnia “tapón” entre el mundo céltico y las tribus ibéricas. Pero es que los carpetanos también estaban a caballo entre ambos mundos, como ha demostrado la arqueología.

Lo que parece cierto es que de la remota identidad olcade no queda ni rastro cuando la República romana se descompone en el siglo I a.C., y el conjunto de las poblaciones que todavía habitan por estas regiones son denominadas celtíberas, que eran más reconocibles por el Senado y el pueblo de Roma por haber resistido al invasor, hasta la conquista definitiva de Numancia en el año 133 a.C.

Los olcades en Cuenca

Gozalbes Cravioto, en su tesis doctoral “Caput Celtiberiae. La tierra de Cuenca en las fuentes clásicas”, también defiende la posición olcade en tierras conquenses. Polibio afirma que Aníbal intercambió tropas ibéricas (entre ellas los olcades) por africanas, referencia a partir de la cual Gozalbes propone que el final de la etnia olcade en la península se produjo por desplazamiento de la mayoría de sus miembros a África, y su territorio sería ocupado por númidas. Gozalbes avalaría esta permuta étnica basándose en las monedas de leyenda ikalesken, encontradas en territorio conquense, leyenda a la que este investigador atribuye una “notable influencia africana”.

Gozalbes considera a los olcades un pueblo de transición, que antes de la romanización “coqueteaban” mucho más con los más  grupos ibéricos que con los mesetarios, y que a partir del siglo I a.C., posiblemente algo desplazados de sus territorios originales a consecuencia del período constante de guerras que tuvo lugar desde el comienzo de la Segunda Guerra Púnica hasta la caída de Numancia en 133 a.C., fueron considerados una comunidad celtíbera por los conquistadores romanos.

Gómez Fraile también se basa en el itinerario demoledor de Aníbal en 221-220 a.C. para situar a los olcades en el occidente de la Meseta, y los identifica con los vettones. Olcades sería la manera que tenían los cartagineses de referirse a dichos vettones.

Los olcades pueblo hermano de los carpetanos. Imagen idealizada de la batalla del Tajo entre púnicos y carpetanos-olcades
Imagen idealizada de la batalla del Tajo entre púnicos y carpetanos-olcades y fugitivos de Helmantiké

En el caso de las tierras de Cuenca, la oleada de aculturación proveniente del este y del sur peninsular (de origen griego y fenicio, sobre todo) ocasionó la constitución de una sociedad campesina en las zonas occidentales y centromeridionales del territorio conquense, mientras que los grupos que habitaban en la serranía de Cuenca persistieron en su atraso cultural. Los pueblos conocidos como olcades debieron pertenecer a los primeros, los que absorbieron las corrientes innovadoras ibéricas, lo que condujo a un fenómeno de mestizaje cultural similar al carpetano, en donde convivían elementos materiales de sabor ibérico con los célticos y los modos de vida de ambas culturas.

 

Dejar una opinión