La pertinaz ausencia de teónimos carpetanos

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La pertinaz ausencia de teónimos carpetanos. Ignoramos por completo los teónimos [1] específicamente carpetanos, y respecto a los santuarios, los únicos que se han interpretado como tales se circunscriben a asentamientos como El Cerrón de Illescas (Toledo) y Cerro Redondo en Fuente el Saz de Jarama (Madrid). Una excepción factible sería la diosa Iscallis, de Talavera la Nueva (Toledo), dentro de ese límite precario y difuso entre carpetanos y vettones, pues Iscallis pudo ser objeto de culto en ambos pueblos. En idéntica posición se halla el teónimo Ataecina, presente en una inscripción de Caleruela (Toledo), probablemente una diosa más afín al mundo vettón y lusitano que al carpetano. Posiblemente fue una Magna Mater importante, quizás la misma a que alude Estrabón como la divinidad lunar e innominada, de carácter tutelar, puesto que suministraría bienes terrenales, como agua y minerales, pero también protectora de los muertos, con lo que se identificaría con Proserpina.

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Y ya que hemos aludido al Cerrón de Illescas, donde hay vestigios orientalizantes importantes, no estaría de más señalar como G. López Monteagudo y M.P. San Nicolás estudiaron en 1996 la distribución de reseñas a la diosa fenicia Astarté en la Península Ibérica. Estos investigadores encontraron varias entre el Tajo y el Guadiana, territorio carpetano y seguramente zonas de amplio e intenso contacto con el sur peninsular. Por estos pagos, los fenicios se habían hecho fuertes desde tiempos inmemoriales, y desde donde irradiaba la religión semítica de mano de sus intrépidos y astutos mercaderes y comerciantes.

[1] Nombre propio de un dios.

 

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