La lengua vettona

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Para estudiar una lengua indígena como la lengua vettona, contamos con información del tipo de inscripciones epigráficas en dicha lengua, lo cual es sumamente difícil de encontrar. Es más fácil basarnos en los nombres propios de personas que aparecen en las fuentes grecolatinas. Pero también en los teónimos, topónimos y etnónimos. Palabras fosilizadas. Ulaca tiene toda la pinta de ser un topónimo originariamente vettón fosilizado que no parece haber cambiado nada de aspecto en 2000 años. Puede ser un resto de la lengua vetona. Segovia tampoco, aunque no pertenezca al ámbito vettón. Pues Segovia tiene el mismo topónimo que en época romana. A esto me refiero.

En realidad nada sabemos de la lengua que hablaban los vettones, de la lengua vettona. ¡Pues sí que empezamos bien! Pero es la pura verdad. En las provincias de Ávila y Salamanca no se ha encontrado, al menos de momento, textos en ninguna lengua prerromana. Los celtíberos, en cambio, aprendieron la escritura de sus vecinos íberos, adaptando su conjunto de signos a su particular idiosincrasia. Pero en gran parte de la Meseta occidental y el oeste peninsular, los pueblos indígenas aprendieron a escribir cuando contactaron con los romanos. Los vettones podrían haber adoptado la escritura tartésica, pero el caso es que no se ha encontrado –todavía- ningún escrito vettónico prerromano. Gracias a la información proporcionada por la onomástica, es decir, los nombres de ciudades, ríos, montañas y de persona, se puede conocer que existieron diversos aportes lingüísticos en la lengua vettona. Para la mayoría de especialistas e investigadores, en el oeste peninsular hay testimonios de la presencia de una o varias lenguas indoeuropeas que no proceden del celta, una de las cuales sería la lusitana. Pero también hay ciertos indicios de gentes que hablaban dialectos célticos en esta zona, aunque no podemos asegurarlo debido a la ausencia de textos y epigrafías al respecto. No sabemos tampoco si su habla se parecía mucho o poco al celtibérico del este de la meseta, que sí que está documentado. Tampoco sabemos si los vettones hablaban algo parecido a la lengua lusitana[1], pero sí es cierto que a mediados del primer milenio a. C. se vieron afectados por la influencia céltica, que se extendió por todo el occidente peninsular. Tampoco podemos descartar que el contacto con el mundo tartésico y sus sucesores turdetanos, o con los fenicios y púnicos, aportase palabras y conceptos que los vettones incorporaron a su lengua, como hacen todos los pueblos, que toman prestados vocablos de aquéllos con los que se relacionan. Y viceversa, porque la lengua es un elemento muy vivo y dinámico. Ruiz Entrecanales cita algunos antropónimos vettones que podrían estar emparentados con la lengua lusitana, como Albonius, Cilius o Sunua.

Según García-Osuna Rodríguez, los rasgos más característicos de la lengua lusitana, que podría ser la base de la lengua vetona, supuestamente, serían el mantenimiento en posición inicial de la “p” indoeuropea, la conjunción copulativa “indi” o “y” frente al “cue” de los pueblos célticos de la Meseta oriental, nominativo plural en “o” con desinencia pronominal “oi”. Al contrario que “os”, característico también en los pueblos de la Meseta oriental, grupos de muda+líquida, como “nt”, “nd” y “nc” o la tendencia al desarrollo de diptongos como “ai”, “ae” o triptongos “aei”, “eai”, “eae”. Lo cierto es que la frontera entre la lengua lusitana y las orientales célticas, como el celtíbero y sus derivadas (como el carpetano) permanece difusa y no conocemos ni semejanzas ni diferencias. Pero sí que se conocen íntimas conexiones entre los pueblos occidentales de la meseta, lusitanos y vettones. Como algunos teónimos son comunes a ambos pueblos, se pueden colegir que posiblemente los vettones hablasen algún dialecto del lusitano, igual que los carpetanos entraban dentro del dominio lingüístico del celtíbero. Pero no tiene por qué ser así.

Según García Alonso, los etnónimos son términos más cercanos en el tiempo a la gente que los usan. Según un trabajo clásico de Tovar, entre los vettones aparecía una vieja lengua precéltica indoeuropea en topónimos como Salmantica (Salamanca) y Salamanti (río Tormes), apareciendo en ambos casos el sufijo –nt-, similar al de algunos ríos indios e iranios y que hacía sugerir a este autor la tremenda antigüedad de la presencia de los vettones en la península ibérica como grupo diferenciado. En cambio, los rasgos célticos, como –briga, se dan en otros topónimos vettones: Augustóbriga, Deobriga, Cottaeobriga o Miróbriga. Tovar también recogió un genitivo de plural en –on en la epigrafía de Yecla de Yeltes, considerado perteneciente a los vettones, Sailcieico (n), emparentados con otros del mismo estilo recogidos por Schulten y el propio Tovar en otros lugares de la Meseta, y pertenecientes a lugares donde se habían asentado culturas como la celtíbera, la carpetana o la vaccea, emparentadas sin duda con la vettona y dentro de esa “supercultura” que podríamos llamar meseteña. Estos genitivos supondrían una posible variante latinizada de antropónimos indígenas. Tovar ya había señalado en sus trabajos que las gentilidades correspondían a pueblos procedentes de las primeras oleadas indoeuropeas, entre las que se encontrarían los vettones, pero también los carpetanos, astures, cántabros y pelendones, que habrían sido arrinconados en lugares montañosos y de difícil acceso por las subsiguientes migraciones. Los miembros de estos pueblos teóricamente arrinconados también hablarían lenguas indoeuropeas, pero algo más evolucionadas, y que habrían sustituido los genitivos de plural en –on/-om por –un/-um. M.C. González, en su tesis doctoral publicada en 1986, encontraba otro genitivo de plural en Cerralbo (Salamanca), que también atribuyó al pueblo vettón, Leovasico (n). Años después, también González fue quien incorporó al corpus de genitivos de plural de la región vettona uno de Ávila, Letondiquom y otro posible derivado de un antropónimo escrito en un verraco de Paredes de Beira (Portugal), Ateroecon, con la duda de su posible pertenencia al espacio lusitano. En resumen, el genitivo de plural es una forma de aludir al parentesco entre estos pueblos de la Meseta, que queda incorporado a una onomástica que incluye la mención de la tribu. Pero esto no nos aclara el origen de la presunta lengua vettona y el aspecto lingüístico que tuvo en su día. Pero es que no hay más cera que la que arde.

 

[1] Untermann afirma que “los Vettones y las tribus de Galicia y Asturias hablaban la misma lengua que los Lusitanos”.

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