La controvertida aldea visigoda de Matrice

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Antaño, muchos cronistas madrileños, opinaban, sin demasiado fundamento, que la iglesia de Santa María la Real de la Almudena, antes de ser la mezquita aljama de la Maŷrit islámica, fue iglesia visigoda. Era el deseo inconfeso de proporcionar al Madrid capitalino un origen digno. El que fuese: troyano, romano, carpetano, atlante, marciano, pero islámico… ¡no, por favor! Por desgracia para esos cronistas no hay vestigios arqueológicos en los que basar esta afirmación. Hoy no quedan en el antiguo emplazamiento de ese templo más que unos cimientos arrasados y acristalados observados permanentemente por un curioso y broncíneo anciano. Y una manzana de edificios, que incluyen varias tabernas muy turísticas, de precios acordes a la zona.

Precisamente, en esta iglesia se encontró una lápida en el claustro, tras efectuarse una reforma en 1618. La susodicha piedra contenía una inscripción en latín y se refería al eterno descanso de un buen clérigo que atendía en vida por Dominicus, enterrado en el año 697, según rezaba la fecha de la estela funeraria. Para muchos, ésta podría haber sido prueba fehaciente y definitiva del ansiado asentamiento visigodo en los cerros de la Almudena y de las Vistillas. Pero bien pudo traerse de otro sitio y haberse depositado allí en época posterior. De todas maneras, la pretendida prueba de la visigotización de Madrid desapareció el mismo día que se demolió la vieja iglesia medieval, muy probablemente sucesora de la mezquita mayor o aljama del primitivo Madrid. Islámica, no visigoda. Pese a quien pese.

No obstante, se continúan buscando incansablemente y sin desmayo pruebas arqueológicas y tangibles que apoyen de una vez por todas las tesis del poblado Matrice lanzada por Oliver Asín. Matrice, como veremos después más detenidamente, tendría cronología visigoda o anterior incluso, y emplazado en una o en las dos márgenes del arroyo de San Pedro, hoy día calle Segovia. Vamos a ver algunos de estos intentos, de momento infructuosos.

Una noticia curiosa podría alumbrar algo sobre la supuesta existencia de un asentamiento de época visigoda previa a la fundación del hisn islámica a mediados del siglo IX. Dice así. De resultas del viaje por España del arquitecto y litógrafo francés Alfred Guesdon (1808-1876), que tenía la sana pretensión de pasar a papel las vistas panorámicas de varias ciudades españolas, entre ellas Madrid, realizó una visita al Barrio de Santa María, hoy día Cuesta de la Vega. Guesdon dibujaba sus apuntes del natural y los pasaba a litografías de gran realismo. En una de estas pequeñas obras de arte, se visualizaba el estado de la Cuesta de la Vega antes de la profunda reforma urbanística de comienzos del siglo XX. Hoy día los terrenos que aparecen en esta panorámica decimonónica están sepultados bajo la Catedral de la Almudena. En esta zona se realizaron catas arqueológicas en 1972 y 1987, documentándose en la Torre Sur de la vieja Puerta de la Vega de la muralla árabe, una cámara utilizada como refugio antiaéreo en la última guerra civil. La bóveda de esta cámara está recubierta de ladrillo y también sus paredes. Una arquería ciega de piedra hace las veces de elemento decorativo. El suelo enlosado en sílex, muestra en algunos puntos restos de pavimentación anterior, y se puede observar una recóndita marca que recuerda la huella de una posible pila bautismal.  Según afirmó en 1987 el profesor Manuel Montero Vallejo, del Instituto de Estudios Madrileños, esta cámara sería el cuerpo de guardia que vigilaba el paso por la Puerta de la Vega.

Pocos años después, en 1992, Luis Armada, director de Obras del Ayuntamiento por aquel entonces, publicó un informe redactado por técnicos municipales y arqueólogos. El estudio concluía que esta sospechosa cámara pudo edificarse entre los siglos VII y X. Esta hipótesis se lanzó en función del tamaño de los ladrillos, y del aspecto general tanto de los arcos ciegos como de la bóveda. Relacionado con este hecho, más bien sospecha, que ahí queda para el debate, hace unos años, saltó a la palestra en algunos periódicos, la noticia de la aparición de un esqueleto datado en época visigoda entre la plaza de la Armería y la catedral de la Almudena. Según la arqueóloga Esther Andréu, responsable de las excavaciones inmersas dentro de la gigantesca obra del Museo de las Colecciones Reales, los restos pertenecen a un varón de unos 25 años, posiblemente un pastor, que vivió en la zona antes de la invasión islámica. No se trata de un enterramiento o los restos de una necrópolis. Al menos no hay indicios sobre ello, aunque no se descarta la vieja hipótesis de un asentamiento visigodo en el área donde después se fundó la ribat maŷrití. Pero todo queda ahí, en meras conjeturas que no han sido confirmadas realmente por hallazgos arqueológicos. La sospecha de que la cámara encontrada en el área de la antigua Puerta de la Vega fuese el puesto de guardia que vigilaba la puerta correspondiese a época visigoda es demasiado vaga, puesto que los mismos técnicos proponen un intervalo temporal demasiado amplio. La cámara de marras no se puede visitar hoy en día. Posiblemente con la apertura del Museo de Colecciones Reales, podamos visitar algunos restos de hábitat islámico correctamente musealizados. Pero queda lejos esa posibilidad. Hoy por hoy no ha aparecido todavía ninguna estructura que induzca a pensar en un asentamiento urbano permanente en la colina madrileña previo al islámico. Pero se pone mucho empeño en ello, al menos por parte de algunos sectores de la comunidad científica madrileña.

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