La ciudad carpetana de Alce

publicado en: Arqueología y hábitat | 0

La ciudad carpetana de Alce

Conquista de Alce

La ciudad carpetana de Alce
Escena cotidiana idealizada de una familia carpetana

La ciudad carpetana de Alce (sin s final), aparece en las fuentes clásicas, en concreto en la lista de Ptolomeo. Pero no solamente en la Geografía del autor alejandrino, sino también en la obra de Tito Livio, quien refiere cómo esta ciudad, que él considera celtibérica, fue conquistada por Tiberio Sempronio Graco en su campaña de 179 a.C. contra los celtíberos. Graco consiguió gran botín y sobre todo capturar a los hijos del reyezuelo Thurro, quien no tuvo más remedio que buscar la complicada amistad romana para recuperar a su prole. Tras la caída de Alce, las legiones de Graco se dirigieron a Ercávica, que se rindió sin lucha, atemorizada por la triunfal marcha romana contra las poblaciones de la región, que cayeron una tras otra en manos del pretor romano. Los hechos planteados por el historiador latino parecen indicar que Alce debía estar próxima a Ercávica.

La hipótesis de que Alce sea la actual Ocaña

Jesús Rodríguez Morales se propuso demostrar que Alce estuvo donde se ubica la actual Ocaña, y plantea su personal hipótesis. Parte de que no es Alce, sino Alces (con s final), posiblemente acusativo plural de la palabra latina alces, -is, con la que César y Plinio designan algún tipo de cérvido, y que a su vez parece derivar de la voz germánica para un animal del norte de Europa: en inglés, elk y en alemán, elch. Como quiera que en la Península Ibérica no existen alces, los autores romanos llamarían así a animales semejantes o a aquellos que les recordasen a los alces, como los ciervos y corzos, ciertamente abundantes en Hispania.

El Alces recogido en el Itinerario de Antonino podría haber sobrevivido en el actual topónimo de Ocaña. R. Morales plantea para demostrarlo un adjetivo derivado de alce, alcaneus, de donde vendría alcanea (“lugar donde hay alces”), y de aquí Ocaña, pero no sería tan fácil, sino que según este autor, la secuencia sería: alcanea -> aucanea -> oucanea -> ocanea -> ocania -> ocanna -> Ocaña. Basa su hipótesis en que en los alrededores de Ocaña hay varios yacimientos de época romana, investigados por Dionisio Urbina, quien califica algunos de ciudades, entre ellos Los Villares, con una superficie de 30 Ha, dentro del propio término municipal de Ocaña. Este yacimiento está considerado como uno de los grandes asentamientos romanos de la provincia de Toledo. Sus niveles de ocupación van desde época carpetana y romana, hasta la musulmana. Al oeste de Los Villares, al borde de la Mesa de Ocaña, comarca intensamente estudiada por Urbina y sus colaboradores, existe un yacimiento carpetano característico de la II Edad del Hierro, en un paraje conocido desde la Edad Media como Ocañuela, topónimo derivado de Ocaña, o al menos muy similar.

¿Sería posible conciliar la Alce de Livio con la Alces del Itinerario de Antonino? La –s final de la Alces del Itinerario se traza en esta obra de forma parecida a una -n final. Podría tratarse un error de transcripción, y Alces podría no ser Alces sino Alcen, acusativo que sí que aparece en el texto de Livio: “Inde iam duxit ad Alcen urbem”. Lo que sí parece bastante cierto es que por Ocaña pasaba casualmente la calzada que iba desde Tarancón a Toledo, y posiblemente alguna vía meridional llegaba hasta la misma Ocaña. Por el mismo Itinerario sabemos que Alces se situaba a 40 millas de Laminium y 23 de Vico Cuminario, pero tampoco conocemos exactamente las localizaciones de estas poblaciones o mansiones.

La posible situación geográfica de Alce (o Alces)

Tradicionalmente Alces se ha situado en un área delimitada por las localidades de Villacañas, Campo de Criptana y Alcázar de San Juan, es decir, bastante más al sur de la localización que propone R. Morales. Pascual Madoz, en 1846, la situó en Alcázar de San Juan, donde se ha descubierto una importante villa romana.

En definitiva, nada en concreto. La situación geográfica de Alce o Alces, si es que son la misma ciudad, parece sumirse en las tinieblas, como tantos otros enclaves que aparecen reflejados en las fuentes clásicas. La ciudad carpetana de Alce se desvanece así ante nuestros propios ojos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *