La arqueología vettona a finales del siglo XX

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La arqueología vettona a finales del siglo XX

La arqueología vettona a finales del siglo XX toma impulso cuando a comienzos de los años 70, el profesor Ricardo Martín Valls, de la Universidad de Valladolid, comenzó la elaboración de la Carta Arqueológica de Zamora, y pronto contó con la colaboración del profesor Delibes. Ambos arqueólogos dieron un nuevo impulso a los estudios arqueológicos vettones. Casi al mismo tiempo, Hernández (1976) abordaba el estudio de los castros prerromanos del occidente de la Meseta, y Almagro-Gorbea (1977) sentaba las bases de la protohistoria de Extremadura.

Arqueología vettona finales del siglo XX. Martín Almagro Gorbea
Martín Almagro Gorbea

Desde el inicio de los años 80, parece abandonarse la hipótesis “invasionista” como explicativa del desarrollo cultural de los grupos humanos del Bronce y del Hierro, que coincide en Europa con el cuestionamiento del concepto arqueológico genérico de los Celtas. Ahora los grupos locales tienen mucho que decir acerca de su propia evolución, y no siempre se debe a la invasión foránea centroeuropea.

En 1984 se celebra en la Universidad de Salamanca, el “Coloquio Internacional sobre la Edad del Hierro en la Meseta Norte”, que actualizó el estudio sobre la Protohistoria  de la Meseta. Los trabajos se centraron sobre todo en las esculturas de los verracos, el armamento de los cementerios de incineración, el material hallado en ambiente doméstico (como las cerámicas decoradas a peine), y los sistemas defensivos de los poblados.

Entre 1985 y 1987, Martín Valls establece la regionalización de los grupos humanos durante la Protohistoria de la Meseta Norte, es decir, aproximadamente, durante los siglos IV y III a.C.:

  • Castros noroccidentales de León y Zamora
  • Grupo Miraveche-Monte Bernorio
  • Castros protoarévacos de Soria
  • Castros protovacceos
  • Grupo Cogotas IIb.

El último grupo, el llamado Cogotas IIb al sur de río Duero, es el que se denomina también “cultura de los verracos”, y es el identificado con los protovettones e incluso con los vettones históricos (los que aparecen en las fuentes clásicas) y cuyas características culturales ya las vamos conociendo: esculturas en piedra de toros y cerdos (verracos), castros y necrópolis de las provincias de Salamanca y Ávila y las cerámicas con decoración a peine.

La arqueología vettona finales del siglo XX. Gonzalo Ruiz Zapatero
Gonzalo Ruiz Zapatero

En esos años, la administración pública crea la figura del arqueólogo territorial, que propicia el incremento de las prospecciones y las excavaciones de yacimientos encuadrados dentro de la Edad del Hierro. Y se han producido significativos avances en el conocimiento de la historia de poblaciones que tienen su origen último en castros vettones. Además los museos y diputaciones provinciales han favorecido la creación de Cartas e Inventarios Arqueológicos. Además se inicia la revisión y reinterpretación de los datos recopilados en décadas anteriores sobre yacimientos tan importantes como Sanchorreja, Cogotas, La Osera o Ulaca, realizándose también campañas arqueológicas en lugares como El Raso de Candeleda, El Berrueco, Alcántara, Aldeacentenera y La Mesa.

 

En 1989 los especialistas en la Edad del Hierro se reunieron en la Universidad Complutense de Madrid a fin de intentar abordar de una vez por todas la relación entre las características arqueológicas asignadas a cada pueblo prerromano mesetario y los pueblos que aparecen en las fuentes clásicas. Destacan en esa reunión Gonzalo Ruiz Zapatero, Martín Almagro-Gorbea, Jesús Álvarez-Sanchís y Martín Valls, entre otros.

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