El castro vettón de El Berrocalillo

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El castro vettón de El Berrocalillo

Emplazamiento

El castro vettón de El Berrocalillo

El castro vettón de El Berrocalillo es un poblado situado en la margen izquierda del río Jerte, dentro del término municipal de Plasencia (Cáceres). Al estar situado sobre una elevación, desde la posición se controla al norte la confluencia de los arroyos de las Berrozanas y de Oliva de Plasencia en el río Jerte, al sur la sierra de Merengue, al oeste la Ribera de los Palacios,y al este la propia ciudad de Plasencia. En este castro de la II Edad del Hierro se sucedieron dos fases de poblamiento. La primera fase (siglos IV-III a.C.), el poblado ocupó la zona suroriental del emplazamiento, junto al río Jerte. A parir del siglo II a.C., la primitiva zona de fortificaciones se abandona, por la construcción  de una nueva muralla en zonas más altas del cerro. Se supone que este cambio de hábitat corresponde con el proceso de conquista de la zona por los romanos, que  a la postre, acabarían con este tipo de poblamiento castreño en altura, para llevar a estas poblaciones al llano, donde eran más fácilmente controlables.

El primer recinto amurallado

El primer recinto amurallado, el correspondiente a los siglos IV-III a.C. está delimitado por una línea de fortificación cuya característica principal es la existencia de largos tramos longitudinales con pocos ángulos, para adaptarse a la topografía del terrerno, poco abrupto por encontrarse a poca altura. Este recinto más antiguo tuvo dos puertas de acceso. Apenas hay restos de hábitat doméstico. Se han encontrado fragmentos alfareros realizados a torno, de pastas anaranjadas-amarronadas. En el Museo Provincial de Cáceres se hallan algunos utensilios de hierro para tareas agrícolas, como piquetas, picos y azadas, encontrados en este yacimiento. Además se encontró  una placa de cinturón y fíbulas en bronce. También se han hallado lingotes de bronce y plata que sugieren intercambios culturales con otras regiones, algunas más cercanas, pero también un comercio de larga distancia.

El segundo recinto amurallado

El segundo recinto amurallado del castro vettón de El Berrocalillo es bastante más amplio que el anterior, y se sitúa en una zona más elevada y más abrupta, Como al sur hay una zona de berrocales graníticos, el área doméstica hubo de situarse hacia el norte, donde existen laderas y llanos más accesibles al hábitat humano y para el ganado, estabulado dentro de recintos adecuados dentro del poblado. En esta área se pudo sembrar también cereales y es un lugar sin problemas para el abastecimiento de agua, pues varios manantiales fluyen durante todo el año, incluida la época del estío. Los vestigios de viviendas no responden a ningún tipo de urbanismo ordenado, sino que parecen responder a las necesidades de cada familia en un determinado momento. Las viviendas tienen unas planta circular y otras, rectangular. El recinto amurallado posee grandes espacios vacíos, como el de Ulaca, por ejemplo, para poder albergar población residente extramuros y ganado en caso de inestabilidad política y militar. Según J. Rio-Miranda Alcón y Mª. Gª. Iglesias Domínguez, pudieron albergar hasta 700 personas, por lo que fue un castro de gran tamaño.

La muralla del castro vettón de El Berrocalillo

El perímetro total de muralla, uniendo los de los dos recintos, podría rondar los 6000 m, por lo que el tamaño, seguimos diciendo, es bastante grande. En el castro vettón de El Berrocalillo, la muralla fue construida en ocasiones por mampostería en seco y en otras por bloques grandes. Se desconoce la altura media de la fortificación, pero sí que conocemos que la anchura varía entre 3 m y casi 7 de la puerta suroeste. El tipo de construcción de la muralla es característico de la meseta: un paramento exterior y otro interior paralelo de piedras más grandes, y con un espacio intermedio simplemente relleno de guijarros. Nada que las potentes máquinas de guerra romanas no pudiesen derribar de un soplo, en caso de estar a mano de los legionarios, obviamente.

Existe una puerta en la zona noroeste, con una anchura de 2,5 mts. y cuyo acceso empedrado tiene más de 25 m de longitud. A 475 m de esta puerta principal se encientran dos puertas separadas entre sí por algo más de 10 m y dan a un camino que asciende desde el valle.Además hay una cuarta puerta al norte del poblado.

En El Berrocalillo se han encontrado tres verracos, dos de los cuales apenas presentan rasgos morfológicos. Además se encontraron molinos de mano.

Extraido de la obra inédita de Diego Salvador Tierra de vettones

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