Bletisama

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Bletisama

A la luz de la información que ofrecen los términos augustales[1] y las calzadas que partían desde este enclave, Montero Vítores ubica Bletisama en Ledesma (Salamanca). El término augustal aparecido en Ledesma separa las comunidades de Bletisa(ma), Mirobriga y Salmantica, civitates stipendiariae que se transformaron en municipios Flavios por obra y gracia de los decretos de los emperadores de esta dinastía:

CIL II, 859: [I]mp(erator) Caesar Aug(ustus), pontif(ex) / Maxim(us), tribunic(ia) pot(estate) XXVIII, / co(n)s(ul) XIII, pater patr(iae). / Terminus augustalis inter Bletisam et Mirobr(igam) et Salm(anticam).

El otro término augustal referido a Bletisama o mejor, a sus habitantes, se encontró en Ciudad Rodrigo (Salamanca):

CIL II, 858: [im]p(erator) caesar avgvstvs / pontif(ex) max(imvs) tribvn(icia) potes(tate) / xxviii co(n)s(vl) xiii pater patr(iae) / terminvs avgvst(alis) inter / mirobr(igenses) valvt(enses) et bletis(amenses).

Puente Mocho de Bletisama
Puente Mocho de Ledesma

Pero hay descubrimientos recientes que pueden echar por tierra la tradicional identificación Bletisama/Ledesma. Alejandro Beltrán en su tesis doctoral de 2016 recoge otra hipótesis. Entre 2009 y 2010 se descubrió un pacto de hospitalidad en el yacimiento de El Picón (el denominado Bronce de El Picón) en Pino de Oro (municipio zamorano), que se refiere al pacto entre un paisano y el senado y el pueblo de Bletisama. Ya hemos visto como tradicionalmente la civitas Bletisamensis se ha identificado con la salmantina Ledesma a partir del término augustal CIL II 859, pero para Beltrán, “la falta de vestigios arqueológicos romanos de Ledesma, así como el propio sentido del terminus como límite del territorio de una civitas parecen descartar la idea de esa identificación”. El caso es que según este mismo investigador, existe otro terminus (CIL II 5033) que refleja otra situación de delimitación de territorios entre Mirobriga, Salmantica y los Polibedenses. Esta última civitas habitaría la región en torno a los ríos Huebra y Yeltes[2] (y quizás el propio asentamiento de Yecla de Yeltes), un área territorial propuesta también para los Bletisamenses. Para numerosos autores, los Polibendenses serían una comunidad menor dentro de la civitas Bletisamensis. Bletisama incluiría dentro de su territorio el yacimiento de Hinojosa de Duero, en el que se hallaron numerosas estelas romanas de granito, curiosamente en un terreno de pizarra.

La transcripción y desarrollo del fragmento conocido como Bronce de El Picón quedaría como sigue:

M(arco) Licinio Cr]asso Fr[ugi et] / [L(ucio) Calpurnio Pisone co(n)s(ulibus)] / [ // hospitium reno]/vavit cum s[enatu popul]/oq(ue) Bletisam[ensi eum]/que senatus [populusque] / Bletisamen[sis liber]/os posterosq(u)e ei[us in am]/icitiamque su[am receperunt] / ita ut civem / in perpetu[o] / egit ipse A[– – –]/ TONE[– – –].

Según la interpretación de A. Beltrán: “siendo cónsules Marco Licinio Craso Frugi y Lucio Calpurnio Pisón…se renovó un pacto de hospitalidad con el Senado y el Pueblo de Bletisama y el mismo Senado y Pueblo de Bletisama le otorgaron para sí mismo y sus descendientes libres su amistad y su ciudadanía…”

Según algunos investigadores, del topónimo originario Bletisama, habría derivado el actual Ledesma. Para Blanca María Prósper, Ledesma es un topónimo muy extendido por la geografía peninsular, y significaría “la más/muy ancha o extensa”, procedente del superlativo celta *(p)letisamā. Según otras hipótesis, Ledesma procedería del antropónimo latino Laetissimus.

Todavía se pueden ver restos de la muralla del castro prerromano, que fue reutilizada en la Ledesma medieval y moderna. Ledesma pudo ser un nudo de comunicaciones secundario que actuaba de nexo de unión con Salamanca, Moraleja de Sayago, Mérida, Ciudad Rodrigo y Aldeadávila de la Ribera.

Los habitantes de Bletisama aparecen en los papeles marcados por ciertas siniestras costumbres que denotan muy mala leche. Cuenta Plutarco como durante el proconsulado de Publio Craso, en una fecha tan tardía como los años 96-94 a.C., a estos señores todavía les daba por hacer sacrificios humanos. Parece que hicieron la paz con un pueblo vecino y para celebrarlo por todo lo alto sacrificaron un hombre (¿un prisionero de guerra? ¿Un esclavo? ¿Un voluntario?) y un caballo. El gobernador romano se cogió un globo terrible en cuanto tuvo noticia de tan bárbara costumbre y no sólo les reprendió severa y agriamente, sino que les prohibió continuar con estas poco amables prácticas, que sin duda, eran ancestrales y venían de muy lejos en el tiempo.

[1] Mojón de piedra, de época romana imperial, que servía para delimitar ciertos territorios, públicos o privados, cuya denominación se expresa mediante una inscripción.

[2] Conocemos el antiguo hidrónimo del río Yeltes gracias a la epigrafía que incluye dedicatoria a las Aquis Eletesibus (Eletes > Yeltes, cf. BLÁZQUEZ, 1975: 28)

Extraído de Tierra de vettones, trabajo inédito de Diego Salvador

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