El aprovechamiento de la fauna entre los carpetanos

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El aprovechamiento de la fauna entre los carpetanos

Ganado y caza

Aprovechamiento de la fauna entre los carpetanos

Los temas zoomorfos presentes en algunas cerámicas carpetanas, atestiguan la existencia real de los animales representados, que pudieron convivir con los seres humanos en los terrenos circundantes al asentamiento, o algo más lejos, en territorios ocupados por sus vecinos, de donde podrían haber importado los recipientes alfareros. Es decir, documentan de una forma indirecta el aprovechamiento de la fauna entre los carpetanos. Pero de las figuras representadas no se puede deducir irrefutablemente su trascendencia y relevancia económica. Si bien no aparecen los omnipresentes ovicápridos de la Meseta en la decoración alfarera, el hallazgo de numerosos restos óseos en el ambiente doméstico y funerario asegura la importante relevancia de estos animales entre las comunidades carpetanas. Es más que probable que los carpetanos aprovechasen más las cabañas ovina y caprina que el ganado vacuno, el porcino y el equino. La caza, sobre todo de ciervos, y en menor proporción de jabalíes, liebres y conejos, fue una significativa ocupación complementaria, tanto de índole económica como incluso lúdica con sustanciales resultados nutritivos con aporte proteico, abundante en cualquier caso.

Aunque el clima era matizadamente similar al actual, probablemente la mayor presencia de humedales (debido a que no se exprimieron ni por asomo como en nuestros tiempos) permitió la numerosa presencia de rebaños, quizás en estado de semilibertad, pues en el ganado estabulado de épocas posteriores se detectan deformaciones óseas que no se han observado en los restos animales de la etapa carpetana, producto indudable del sedentarismo.

Trashumancia y trastermitancia

Aprovechamiento de la fauna entre los carpetanos. Ovejas trashumantes

El asunto de la trashumancia mesetaria en esta época fascina y atrae con denuedo a numerosos investigadores. Algunos autores se refieren al término “trastermitancia”, desplazamiento valle-montaña de corto radio de acción, en busca no sólo de pastos próximos a humedales, como los de la comarca de La Sagra, sino también de un microclima más moderado. Pero para la mayor parte de los estudiosos del tema, los desplazamientos eran largos, es decir, admiten una trashumancia propiamente dicha.

Muchos historiadores asocian la trashumancia con una autoridad central, inexistente en tiempos prehistóricos y protohistóricos, por lo que son críticos y escépticos ante la posibilidad de la trashumancia en tiempos de los carpetanos, en los cuales lo habitual serían los frecuentes conflictos vecinales, que excluyen seguramente la posibilidad de esta figura autoritaria nuclear. Quizás los pactos de hospitalidad favorecieron el tránsito de ganados por una red de vías pecuarias o a través de caminos empleados por ejércitos organizados o andrajosas bandas de desharrapados cuando las distintas comunidades locales andaban a la gresca o se ponía en marcha una invasión foránea. Esto último era obviamente algo mucho más serio y de mayor calado y consecuencias no solamente para quienes las sufrían en el momento, sino también para varias generaciones posteriores. En concreto, Sánchez Moreno (1998) niega en la II Edad del Hierro carpetana la presencia de la trashumancia mesetaria, y sin embargo, acepta un tráfico ganadero intenso ya por trueques pacíficos entre las comunidades vecinas o por la inevitable rapiña, fruto de nimias o de intensas diferencias socioeconómicas entre unos y otros grupos humanos próximos. Pero todo queda en una hipótesis que no se ha demostrado arqueológicamente hasta este momento.

Con las actuales técnicas arqueométricas, se han analizado restos óseos de fauna y verificado cuantitativamente las concentraciones de metales como el mercurio, partiendo de la hipótesis de que si los ganados invernaban en tierras bajas de Ciudad Real, muy abundantes en mercurio, es lógico pensar que los animales se impregnasen de algo más que trazas de este metal.

Cañadas medievales versus caminos ancestrales

Otros investigadores han argumentado que algunos asentamientos estaban ubicados próximos a los pasos que ocuparon posteriormente las cañadas medievales. En todo caso, o bien las cañadas se solaparon a caminos ancestrales o bien se crearon exnovo, pero en ningún caso podemos asegurar que la presencia de estas vías agropecuarias medievales supusieran la existencia anterior de trashumancia en época carpetana. El poblado madrileño de la Dehesa de la Oliva es un buen ejemplo. Está cercano a pastizales y a puertos de montaña utilizados por el hombre desde tiempo inmemorial, pero además a dos calzadas romanas y a dos tramos de cañada, y ni siquiera así podemos asignarle de forma fidedigna un rol trashumante a estas vías de comunicación.

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