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El Norte
 

- Teruel y Albarracín -

Los monumentos mudéjares de Teruel le valieron la declaración por la Unesco de ciudad Patrimonio de la Humanidad. En este tipo de arquitectura se conjugan el saber hacer de los moriscos y sus habilidades con la cerámica y con la arquitectura gótica. Sus principales monumentos son la Catedral y las torres de San Martín, El Salvador y de San Pedro. La influencia mudéjar ha continuado hasta nuestros días, en obras más modernas, como la escalinata de bajada a la estación de Ferrocarril. La catedral cubre su nave central con una armadura de madera, realizada hacia 1280-1300. Esta techumbre es una obra excepcional tanto por su estructura, de influjo almohade, como por su decoración pintada, con temas geométricos, vegetales y epigráficos de tradición islámica, junto a un extenso repertorio iconográfico de tradición occidental europea, friso en el que se representa toda la sociedad de la época. Su torre, del s. XII y principios del XIII, tiene influencias del románico, es de ladrillo y planta cuadrada, y está decorada con cerámica. Por debajo de ella cruza una calle gracias a un arco apuntado. La corona un cimborrio del mismo estilo, del siglo XVI. En su interior destaca un impresionante artesonado mudéjar que representa la historia de la ciudad. Las torres-campanario de Teruel, de planta cuadrada, presentan en su parte inferior un característico arco apuntado, que da paso a la calle, sobre la que se alza la torre. La de El Salvador ofrece además estructura de alminar almohade a la que se ha superpuesto un cuerpo de campanas, similar a la de San Martín. La torre de San Pedro está adosada a la iglesia del mismo nombre. Tiene dos arcos entrecruzados y es la más pequeña y escondida de las cuatro torres mudéjares. Junto a ella, la iglesia de San Pedro es del siglo XII y tiene una capilla aneja dedicada a los Amantes: "El mausoleo de los Amantes".

La Sierra de Javalambre se encuentra situada en el sureste de la provincia de Teruel, junto a las estribaciones finales del Sistema Ibérico. Es un macizo de alta montaña (Javalambre, 2.020 m.), rodeado por una formación de altiplanicies o muelas, y la Sierra de Gúdar es sólo un macizo de alta montaña (Peñarroya, 2.024 m.), y nacen en él los ríos Guadalope, Alfambra, Linares y Mijares, siendo este último divisoria natural entre los dos sitemas montañosos. En ambas sierras hay montes de pinos, sabinas y quejigos que abundan gracias a su clima frío y lluvioso, existiendo, entre la variada fauna, numerosos ejemplares de rapaces y truchas en la mayoría de sus ríos.

La Sierra de Albarracín se encuentra ceñida por los ríos Jalón al norte y el Júcar al sur, enmarcando una altitud que supera los 1500 m en su vasto sector central. La localidad de Albarracín es una muestra de la arquitectura medieval, con sus estrechas calles y su suelo empedrado. Destacan, dentro del consabido paseo perdiéndose por esas calles que retrotraen a otra época, la Plaza Mayor y el Ayuntamiento renacentista, la catedral gótica, el palacio Episcopal, la iglesia de Santa María y la de Santiago. Albarracín fue en el siglo XI y XII capital del reino musulmán de taifas del mismo nombre. La parte más vieja de las murallas y fortificaciones de esta localidad de montaña, que se extiende desde la catedral y el alcázar hasta la entrada de la ciudad data de antes del año mil, pero otras secciones son del siglo XI. Dentro del término municipal de Albarracín hay varios grupos de pinturas rupestres, rodeado de un entorno de gran belleza, en un paraje poblado de pinos y grandes rocas de formas redondeadas. Las pinturas se encuentran se encuentran situadas en abrigos rocosos al aire libre y otras en cuevas con entrada vallada al público, pero distinguibles razonablemente a unos pocos metros de las verjas. Hay tres yacimientos fácilmente accesibles: Cueva del Navazo, Cocinilla del Obispo, Cueva de Doña Clotilde. Muchas pinturas representan rebaños de animales, en este caso figuras pintadas en color blanco y estáticas, en contraposición con otras figuras en movimiento del mismo arte levantino. Hay una figura esquemática que representa un arquero en tinta negra.

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