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Revista de Prehistoria
 

LAS MUJERES DEL ARTE LEVANTINO

Las figuras femeninas que aparecen en el Arte Levantino de la Península Ibérica (un tipo de arte rupestre prehistórico, de corte naturalista, narrativo, postpaleolítico y ejecutado al aire libre) son mucho más escasas que las figuras de arqueros u otras figuras masculinas descubiertas hasta el momento en los abrigos del tercio oriental peninsular. Tan sólo un ejemplo: el catálogo de figuras de la zona de Nerpio (Albacete) sobrepasa las mil imágenes, de las cuales menos de 10 son femeninas.

Las figuras femeninas del Arte Levantino, a primera vista parecen fácilmente identificables: siluetas que simulan moverse de forma sinuosa, caderas redondeadas, vestidos con faldas largas y senos señalados.

Alonso y Grimal distinguen hasta cuatro prototipos femeninos levantinos (en contraposición a los 17 de arqueros):

A) Mujeres dibujadas a partir de tres ejes, uno vertical (cabeza-tronco) y otros dos que delimitan piernas abiertas en ángulo agudo, siempre que las porciones de extremidades inferiores que sobresalen de las faldas permitan apreciarlo. Son mujeres de pie y estáticas.

B)Prototipo similar al anterior, pero con un ángulo mayor sin llegar a ser ángulo recto.

C) Prototipo con extremidades en ángulo muy agudo y el eje cabeza-tórax inserto de manera obliuca o inclinada.

D)Mujeres sentadas con las dos piernas dobladas o de rodillas.

De estos cuatro modelos, el A es el más extendido, con un 70% del total de figuras femeninas en los abrigos levantinos. En contraposición con los arquetipos masculinos, tan dinámicos ellos, la postura mayoritaria de las mujeres en los paneles pintados es estática o poco dinámica, pudiendo apreciar algo de movimiento en los brazos.

También hay diferencias en las tipologías escénicas, tan abundantes entre las figuras masculinas, ya que podemos observar la aparente ausencia de disposiciones escénicas entre las figuras femeninas levantinas. En ocasiones parece que danzan o gesticulan, pero los expertos no lo afirman con certeza.

Las famosas faldas levantinas han levantado ríos de tinta. Como no se conoce la cronología exacta de estas representaciones (lo único en lo que están de acuerdo los expertos es que son de época postpaleolítica), algunos autores opinan que si estuviesen hechos con tejidos podrían ser representaciones neolíticas y si fuesen de pieles, corresponderían al Epipaleolítico. Esto sería así, porque la prehistoria tradicional aseguraba que los grupos humanos depredadores vestían con prendas obtenidas de animales cazados y los tejidos (vegetales o animales) son propios de sociedades productoras (neolíticas en adelante). Hoy en día es difícil mantener estas argumentaciones, porque los artistas no señalaron, obviamente, si las faldas estaban confeccionadas con pieles o con tejidos.

De nuevo Alonso y Grimal han estudiado la tipología de las faldas y han diferenciado tres tipos de faldas.

I) De caída recta, lisa, ajustada a la cadera y hasta las rodillas, un tipo presente en todas las regiones del Arte levantino.

II) Faldas triangulares, distribuidas en las zonas centrales-meridionales.

III) Faldas de grandes vuelos. Muy escasas. Sólo en la provincia de Valencia.

Además de por estos elementos corpóreos, las figuras femeninas destacan por la forma casi siempre triangular de las cabezas, algo que los expertos suelen atribuir a un estilo de peinado en forma de melena corta. Algunos arqueros masculinos también presentan estas formas en la cabeza, pero con ornamentos muy elaborados, nada que ver con la sencillez de las cabezas femeninas.

En las figuras femeninas apenas son visibles adornos personales. Tan solo unos colgantes a modo de flecos que penden de los brazos y codos. Estos adornos se presentan en casi todas las mujeres levantinas. Incluso en los abrigos de La Pareja, Benirrama, Santa Maira y Barranco de Segovia, del brazo de algunas mujeres cuelgan algo parecido a bolsos. Aunque quizás nos parezcan bolsos, por interpretarlo desde nuestra perspectiva actual, en la que observamos mujeres en actitudes que nos parecen similares a las de aquellos remotos modelos. Pero que por fuerza no debería ser así.

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