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Revista de Prehistoria
 

LA CULTURA DE LAS MOTILLAS

 

Las motillas (situadas en las zonas bajas del Guadiana, a veces pantanosas) y las morras (situadas sobre promontorios), son básicamente asentamientos fortificados situados en un llano que destacan sobre el terreno circundante, en forma de montículo cónico, como consecuencia del depósito arqueológico, con unas dimensiones que oscilan entre los 4 y 11 metros de altura aproximadamente, y diámetros entre los 40 y 100 metros.

A veces presentan una torre central de planta cuadrada o rectangular que puede alcanzar los 6 metros de altura, como en el caso de la Motilla del Azuer. La misión de esta torre es la de controlar el terreno circundante. Se accedía a ella por medio de rampas. En torno a esta torre se articulan una serie de murallas concéntricas con espacios libres entre ellas que se utilizaban como almacenes o viviendas, dando una apariencia de cerro artificial al asentamiento y facilitando su defensa frente a las invasiones.

Las murallas están fuertemente inclinadas hacia el interior y en general están hechas con piedras de mampostería de piedras irregulares trabadas con barro. Se datan durante los ss. XIII y XIV a.C. Período del Bronce Medio).

Los castillejos o castellones son poblados de diferentes tamaños aunque siempre de extensión reducida, situados en altura, con muralla en la parte superior, a veces sólo fortificados los espacios más accesibles, y las casas situadas tanto en el interior como en las laderas (La Encantada y El Recuenco).

La variedad de asentamientos se ha interpretado como la existencia de varias facies o culturas, o bien por diferentes funcionalidades y de organización del territorio. La situación de los poblados se relaciona con diversas posibilidades económicas, pues castellones y morras, a diferencia de las motillas, controlan una mayor variedad de opciones agrícolas como ganaderas, así como caza en los bosques y pastos más cercanos.

El grupo de Las Motillas, refleja una intensa ocupación de La Mancha, ya que son muy numerosas, indicando densidades relativamente altas de población en caso de que fueran contemporáneas unas de otras. Su economía se basa en la agricultura y la ganadería. Utilizan como material el bronce para confeccionar sus utensilios y tienen contactos intensos con la cultura de El Argar. Su cerámica es pobre, pero está decorada, y revela el influjo argárico. El bronce son cobres arsenicados y la tipología se relaciona con la argárica por la presencia de puñales de lengüeta y de remaches, cuchillos, sierras, puntas de Palmela y de aletas y pedúnculo, hachas-cincel y hachas planas. Los poblados están construidos sobre elevaciones de terreno, hechos por acumulación de estratos, similares a los tells del Próximo Oriente. Surge a lo largo de la cuenca del río Guadiana y se encuentran diferentes muestras de su presencia en la provincia de Cuenca, pero sobre todo, en toda la zona del centro y este de la provincia de Ciudad Real y oeste de la provincia Albacete.

Ejemplos de estos enclaves culturales son: la Motilla del Azuer en Daimiel, Los Romeros en Alcázar, y la de Santa María en Argamasilla de Alba, entre otras.

 

 



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