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La Meseta
 

- La Sierra de Francia-

El santuario mariano de la Peña de Francia es de gran devoción en la región. El risco en el que se haya construido es la atalaya de la sierra de Francia. Se descubrió allí en 1434 la imagen de la Virgen, y los edificios son del siglo XV. En 1480 se levantó la Hospedería promovida por Juan II, hoy día un pequeño y confortable hotel cuyas habitaciones son las antiguas celdas de los monjes. En los cobertizos, convertidos en austeros comedores, se disfrutan los productos de la tierra con canto gregoriano de fondo. Frente al ábside de la iglesia se visita la Ermita de la Blanca, edificada sobre le lugar en que se halló la imagen.

La Alberca, a escasos km de la Peña de Francia es el pueblo más famoso de la Sierra, donde confluyen muchas de las características típicas de la zona, con una arquitectura rural de entramado de madera forjado con sillarejo bien ajustado rellenado de ripia los pequeños huecos; casi siempre se recubre con tablas para evitar las inclemencias atmosféricas. Pero no deja de ser un lugar turístico demasiado masificado.

Cerca de La Alberca se encuentran otros pueblos serranos algo menos conocidos, pero de turbadora belleza. De Miranda del Castañar, situado encima de una loma, destaca desde los alrededores su caserío y castillo. Junto al castillo se levanta la Plaza de toros, gran cuadrilátero con burladeros abiertos, obra del siglo XVI. Merece la pena recorrer el camino de ronda que discurre bajo los accesos de las viviendas o por debajo de la iglesia retrotrayéndonos a época medieval. Destaca la puerta de San Ginés en arco apuntado junto al castillo.

San Martín de Castañar conserva en pie parte del Castillo, que alberga el cementerio municipal. A los pies del castillo se han construido unas gradas que dan a una plaza de toros en forma de cuadrilátero con un sabor muy arcaico, utilizada en la antigüedad como plaza de armas del castillo. Su arquitectura civil no desmerece en absoluto la de La Alberca, como las casas de la calle Campito, donde aparece el corredor o solana, característico del s. XVIII y elemento prototípico de San Martín. Son Calles encajonadas, pequeñas y acogedoras plazas.

Mogarraz, villa declarada conjunto histórico artístico ubicada en la Sierra de Francia, en sus sinuosas y estrechas calles se levantan magníficos ejemplos de la arquitectura tradicional de la Sierra de Francia, con bellos ejemplos de la casa de entramado desarrollada en altura. Sus viviendas contienen en sus dinteles enigmáticas imágenes y símbolos tallados, en su mayoría de origen judío. La fuente del Humilladero, la calle central, la iglesia de la Virgen de las Nieves y la Plaza Mayor, de trazado semiesférico, el cual se convierte en coso en las fiestas de Agosto. Todo el conjunto es una verdadera maravilla, siendo indispend¡sable la visita nocturna, que contrasta notablemente con la villa a la luz del día. Tiene algunos rincones simplemente fascinantes.

El Monasterio de Las Batuecas comenzó su construcción en 1599, en terrenos cedidos por el Ducado de Alba, dueño del Valle, y dedicado a San José. Con el visto bueno de los vecinos de La Alberca, Los Padres Carmelitas en apenas tres años ya tenían el alzado de La Iglesia, así como algunas ermitas repartidas por los roquedos del Valle. La vida eremita en el convento les hacía subsistir con lo que la tierra les proporcionaba, cultivaban sus huertos y trabajaban el corcho.

El Canchal de Las Cabras Pintadas es un abrigo cercano al Monasterio, hacia donde se llega por un sendero marcado sin posibilidad de pérdida, donde descubrimos un panel de pinturas prehistóricas. Destaca una escena de caza en la parte central del abrigo, donde se representan, pintadas en blanco, dos figuras humanas con arco junto a un ciervo. Son notables así mismo los motivos de carácter simbólico, como los amplios conjuntos de puntos y barras, cuyo significado se nos escapa. Este panel es el más representativo de todos los abrigos que figuran en el Valle. Se dibujaron en él gran número de figuras que, por las superposiciones, sabemos que pertenecen a cuatro fases distintas realizadas con diferentes colores: castaño rojizo, rojo, blanco y una cabra pintada de negro. En este lateral se distinguen cabras formando grupos que en determinados casos se han interpretado como rebaños. Uno de ellos aparece asociado a dos figuras humanas y otro a un animal más pequeño, seguramente un perro, lo que se interpreta como una posible escena de pastoreo. Se le ha dado una cronología de unos 4000 años.

 

 

 
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