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OPINIÓN

La columna de Thurro

La inexistencia de la Carpetania

Las fuentes clásicas sitúan a los carpetanos en el valle del Tajo y sus tierras aledañas, en ambas márgenes del gran río. Les confieren cierto carácter céltico y una serie de peculiaridades que les definen antes de la romanización como un pueblo de economía pastoril, poseedores de una cultura más primitiva de la atribuida a otros pueblos prerromanos hispanos, como los meridionales y levantinos, pero más avanzados que los de la Meseta Norte y la cornisa cantábrica. dan noticias de correrías de ejércitos en territorio carpetano durante las guerras púnicas, celtibéricos y lusitanos y conflictos internos romanos, como el episodio sertoriano, pero son escuetamente citados como entidad étnica unitaria, qie según autores como el arquólogo Dionisia Urbina, ni siquiera existiría como tal. Y es que los historiadores romanos y griegos hablan del territorio carpetano como de un vasto teatro de operaciones y se refieren actuaciones en solitario de ciudades carpetanas, cada cual según le dio Dios a entender.

Thurro

 

 

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RAZÓN: CONTREBIA CARBICA

Toletum, "parva urbs"

Tito Livio, tan de moda hoy día en Roma, y profeta en su tierra, ha calificado a nuestra ciudad de "parva urbs, sed loco munito", que traducido de ese lenguaje bárbaro al armonioso y melodioso idioma de nuestra patria, quiere decir "ciudad pequeña pero en lugar fortificado". Pero no sabemos si el insigne erudito romano quiso hacerse eco de la existencia de estructuras defensivas o de la inexpugnabilidad del enclave emanada del propio emplazamiento de nuestra ciudad, enclavada sobre un cerro de muy difícil acceso, por lo menos para los enemigos que tengan aviesas intenciones. Algunos de nuestros cronistas consideran Toletum como una verdadera fortaleza natural, sin necesidad de murallas, pues donde falla la Naturaleza, ahí está el fuerte brazo armado de los toletani, siempre dispuestos a dar estopa al rival más bragado. Según Monteribus Vitorequm, el origen primigenio de nuestro enclave es la existencia de una acrópolis para la defensa del vado del gran río, y considera que en tiempos estuvo amurallado, reforzando la propia ubicación estratégica natural. Hoy día gozamos de un urbanismo desarrollado y de un número suficiente de habitantes que hacen de nuestra ciudad un lugar maravilloso para la actividad humana. Así que de "parva urbs", nada de nada, más bien "sed loco munito". Dicen que Toletum es de más reducidas dimensiones que una lejana ciudad que atiende al nombre de Complutum, a más de tres días de camino, pero a pesar de todo, sigue estando muy por encima del tamaño medio de los poblados de la Iberia interior. Pero Tito Livio también ha declarado a este periodista que suscribe que, desde su punto de vista, "Toletum ostenta una posición estratégica y prestigiosa entre las ciudades carpetanas", opinión que también es del agrado de otro gran autor, Ptolomeo de Alejandría. Según ambos eruditos, esta categoría de Toletum, se sustenta en su superior condición jerérquica respecto a los asentamientos vecinos. De hecho nuestra ciudad mantiene una sólida estructura política. cimentada en nuestra monarquía.

Hilerno de Toletum

Vista aérea de Toletum

 

© by Diego Salvador desde 2006
 

El talante carpetano

Los Ambatus, familia representante del buen "rollito" carpetano

A pesar de tener todo en contra, no debemos subestimar la importancia capital que tuvo antiguamente la etnia carpetana, pues el etnónimo permanece incólume a través de los tiempos, identificando la Carpetania como un territorio con personalidad propia, quizás solamente por pura inercia histórica. El erudito romano Plinio, se basa en lagajos administrativos romanos, que casan con la vieja demarcación territorial que las fuentes más añejas conceden al linaje carpetano. Apiano, cronista alejandrino tan en boga hoy día, ha calificado el territorio carpetano como zona de paso de las legiones romanas en la invasión del interior de Hispania. Se nos atribuye, erróneamente, desde luego, procedentes de círculos griegos y romanos, una cultura más primitiva que la de los pueblos meridionales y levantinos, pero más avanzada que los de la Meseta norte y la cornisa cantábrica. Nuestras tierras han sido objeto de correrías de romanos, cartagineses, celtíberos y lusitanos desde tiempo inmemorial. Nuestro celtismo ancestral está matizado por la iberización material de nuestra civilización, demostrada por la enorme cantidad de cerámica levantina que tenemos en nuestros almacenes, importados de las tierras del este peninsular.

Indíbil

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El opio del pueblo

Dicen los romanos que nuestra religión es primitiva ¿y qué religión no lo es? Hemos tenido representaciones estatuarias de nuestros dioses, pero el paso del tiempo y la intransigencia de corrientes religiosas más actuales, asentadas en nuestro solar, han acabado de mala manera con los restos esculpidos sobre materiales perecederos como la madera. Pero no olvidemos que nuestra religión ha sido muy íntima, y que no ha precisado de imágenes para comunicarnos con nuestras divinidades. Pues bien sabe todo carpetano que se precie, que hemos sido devotos del "dios sin nombre", demasiado grande y poderoso como para tener un nombre que pueda ser pronunciado por nuestros corruptos labios humanos. Pero también amamos a la Diosa de la Naturaleza y de la Fecundidad, que tiene mucho que agradecer a la vieja Diosa Madre de nuestros antepasados celtas. Pero diferimos de nuestros hermanos de raza al otro lado de los Pirineos, pues carecemos de esa casta sacerdotal ávida de sacrificos humanos del otro lado de las lejanas montañas del norte, ésos que los romanos llaman "druidas", y que se caracterizan por su aspecto venerable, ropajes de un blanco inmaculado y largas barbas.

Airón Mars