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LAS HIPOTECAS BASURA

 

Las hipotecas de alto riesgo, conocidas en Estados Unidos como subprime, eran un tipo especial de hipoteca , preferentemente utilizado para la adquisición de vivienda, y orientada a clientes con escasa solvencia, y por tanto con un nivel de riesgo de impago superior a la media del resto de créditos, personas que no cumplen con las condiciones económicas mínimas y necesarias para acceder a una hipoteca común, debido a su tipo de trabajo, nivel de ingresos o historial de crédito.

Fueron concedidas a diestro y siniestro a ciudadanos cuyo decrépito historial crediticio no les permitía optar a una hipoteca normal y corriente. Su tipo de interés era más elevado que en los préstamos personales (si bien los primeros años tienen un tipo de interés promocional), y las comisiones bancarias resultaban más elevadas.

las hipotecas subprime incrementaron considerablemente en tres años, de 2003 a 2006, su incidencia sobre el total de créditos en Estados Unidos, del 8,5 % del total de hipotecas al 20,1 % en 2006. De modo que la crisis ya llevaba años gestándose.

En las hipotecas subprime conocidas como ARM opcional, los solicitantes hacen frente a pagos tentadoramente bajos pero por un periodo de tiempo determinado. Además, cuanto más baja sea la mensualidad a pagar al principio, mayor será ésta cuando cambien las condiciones de pago: en dos meses se puede pasar de pagar una letra mensual de 1.697 dólares a 2.700 dólares, por ejemplo.

Hay otro tipo de hipotecas subprime, las ARM sólo interés, a las que se suscriben también personas con un historial crediticio aceptable. Durante los primeros años de la hipoteca, sólo se paga el porcentaje correspondiente a los intereses de la letra mensual, por lo que el resto de la cantidad se puede emplear para muchos otros propósitos como ahorrar para la jubilación. Cuando finaliza este periodo de sólo intereses, los pagos mensuales vuelven a los términos normales, pero se reajusta y refleja la amortización acumulada durante los años que sólo se ha pagado la cantidad correspondiente a los intereses. El problema estriba en que, en muchas ocasiones, el reajuste es tan severo que el cliente no puede hacer frente a los pagos.

Como la deuda puede ser objeto de transacción económica mediante compra de bonos o titularizaciones de crédito, las hipotecas subprime podían ser retiradas del activo del balance de la entidad concesionaria, siendo transferidas a fondos de inversión o planes de pensiones. El problema surge cuando el inversor (que puede ser una entidad financiera, un banco o un particular) desconoce el verdadero riesgo asumido, circunstancia no infrecuente en un mundo tan globalizado y en donde los capitales financieros cambian de manos con asiduidad y rapidez.

Así, desde finales del mes de junio de 2007, los casos de compañías que se han visto penalizadas de una u otra manera se han sucedido en progresión aritmética. Cada vez más hedge funds (conocidos en España como fondos de inversión libre) tenían problemas por su inversión en bonos de hipotecas basura.

Después de las entidades hipotecarias, los segundos más afectados por las hipotecas basura han sido los bancos de inversión. Otro ejemplo llamativo de hasta dónde llegan los tentáculos de la crisis de las hipotecas basura se encuentra en las empresas que tienen enormes dificultades para obtener financiación del mercado, incluso para el simple hecho de poder pagar a sus trabajadores ante el impago de sus propios clientes.

La crisis hipotecaria de 2007 se desató en el momento en que los inversores percibieron señales de alarma, y se dejaron llevar por el pánico. La elevación progresiva de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, así como el incremento natural de las cuotas de esta clase de créditos hicieron aumentar la tasa de morosidad y el nivel de ejecuciones (popularmente conocidas como embargos), y no sólo en las hipotecas de alto riesgo. Y comprobamos que de nuevo la Reserva Federal estadounidense es responsable subsidiaria de un posible crack financiero, como ya lo fue en 1929.

La evidencia de que importantes entidades bancarias y grandes fondos de inversión tenían comprometidos sus activos en hipotecas de alto riesgo provocó una repentina contracción del crédito y una enorme volatilidad de los valores bursátiles, generándose una espiral de desconfianza y pánico inversionista, y una repentina caída de las bolsas de valores de todo el mundo, debido, especialmente, a la falta de liquidez.

En España, la hipoteca subprime la da un banco que piensa mantenerla en balance durante varias décadas, por lo que le interesa mantener una calidad mínima en lo que concede. Y la concede a personas como a una pareja de mileuristas que están empezando a trabajar, o a una familia de inmigrantes que después de dos-tres años en España quieren comprarse un piso, hipotecas a pagar en hasta 50 años, u otras que llegaban al 110% del valor de tasación... para pagar también los gastos, sin tener que poner un duro. El banco espera recuperar el dinero del préstamo confiando en que con los años mejorarán los ingresos y la solvencia de los hipotecados, a medida que avanzan en su carrera laboral; algo que sería lo normal, pero no seguro. En caso de impago, la legislación española es muy dura con el moroso: no basta con entregar la vivienda, sino que si al subastarla el banco no saca lo suficiente para la deuda, más gastos e intereses, el hipotecado sigue debiendo dinero al banco. Por eso, antes que ser insolvente para toda la vida, muchos piden (y obtienen) ayuda familiar, para salvar su casa, el famoso aval que puede aprisionar al avalista y al hipotecado.

Las hipotecas en España se han dado con excesiva alegría durante la época de bonanza económica, la más larga desde los años 50, al amparo de un crecimiento económico que en España se ha basado fundamentalmente en la construcción y sus actividades e industrias anejas. Pero bien es cierto que se dieron con la intención de cobrarlas. Por el contrario, las hipotecas subprime USA se daban sin intención de cobrarlas: de momento, se han convertido en títulos de deuda y se han vendido. El problema ya es del que viene detrás.

¿Los efectos de los impagos en las hipotecas basura? Cuando el número de hipotecas "basura" impagadas aumenta excesivamente, como sucedió en Estados Unidos, los efectos negativos sobre el mercado financiero y el comercio comienzan a verse rápidamente. Por un lado, las entidades financieras o los bancos implicados pierden liquidez y otorgan menos crédito, mientras que en la sociedad decae el nivel de consumo, el acceso a la vivienda y crece peligrosamente el endeudamiento . Y en estas estamos.

Según el tipo de entidades que estén sosteniendo el sistema de hipotecas subprime, la crisis puede tornarse global o circunscribirse a un país determinado. En un escenario marcado por capitales internacionales que ingresan y salen continuamente de los paquetes accionarios de las firmas, resulta muy difícil que la problemática no termine afectando a otros mercados. Como el español.



 

 

 

 


 
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