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AUSTERIDAD Y AJUSTE EN LA ESPAÑA DE RAJOY

Espoleados desde el Bundesbank alemán y su brazo armado el BCE, los gobiernos de media Europa están reduciendo sueldos y pensiones, recortando las partidas en sanidLa canciller alemana Angela Merkelad y en educación, con lo que se hipoteca a las futuras generaciones. Austeridad y más recortes, que no hacen más que generar más y más miseria en la mayoría silenciosa. Es necesario que se proponga el estímulo del crecimiento y el empleo como primer objetivo económico colectivo. El enfermo que es Europa, y dentro, ese forúnculo tumoral que es España, tiene un cáncer grave, relativo al crecimiento y el empleo , pero el equipo de la canciller alemana Angela Merkel está tratando exclusivamente otro de los múltiples problemas que nos aquejan: el sobrepeso , es decir déficit y deuda, y no van más lejos. La reducción del gasto público, el ajuste presupuestario, la austeridad salvaje han agravado el problema primario, el del crecimiento y el empleo. A ello han contribuido los llamados mercados, el fundamentalismo ideológico neoliberal (cuanto menos Estado, mejor que mejor) y las obsesiones contables alemanas (mínima inflación y déficit cero).

Cuando estalló la crisis, Merkel se frotó las manos, porque vio la oportunidad de germanizar presupuestariamente y aun políticamente a Europa, poniendo en marcha el viejo sueño de la hegemonía alemana en el continente (y sobre Gran Bretaña, si se pone a tiro, algo a todas luces más complicado). Todos los gobiernos conservadores del continente se sumaron a la fiesta con mayor o menor entusiasmo, sobre todo el francés de Sarkozy. La idea es la siguiente: el Estado no puede gastar más de lo que ingresa, debe ser austero, una idea que se convirtió en un axioma para todos, incluso para Zapatero, a su pesar. Pero esta idea es cierta según, dónde, cómo y cuándo. En recesión, en crisis, la austeridad llevada hasta sus últimas consecuencias termina agravando la recesión.

Los mercados quieren menor gasto público, impuestos cada vez más bajos para los ricos, más recortes en derechos sociales, más privatizaciones, rebajas de salarios para los trabajadores que no sean directivos, una jubilación más tardía y una menor regulación de las actividades financieras y econóEl presidente Mariano Rajoymicas, a fin de postrar a los países y tenerlos agarrados por el cuello para exprimirlos. Y así los recortes empezaron, primero tímidamente con Zapatero, y después con el perplejo Rajoy, cuando ganó por goleada las elecciones del 20-N de 2011, y que pensó que con la sola presencia del PP en el gobierno de España, las cosas comenzarían a mejorar ostensiblemente, puesto que tenían la solución a los problemas en los que nos había metido el ineficaz gobierno socialista (socialdemócrata, mejor dicho) de Zapatero. Pero no ha sido así, sino que la cosa ha ido a peor, a pesar de la batería de reformas que ha puesto en marcha el gobierno popular. El Gobierno popular comenzó con una batería de reformas que tenían que venir bien para todos los españoles, puesto que las hacen en "nuestro beneficio", aunque sí, es verdad, son muy duras pero es que no podemos hacer otra cosa con el panorama que nos han dejado los de antes.

Así se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita, según los gurús económicos del gobierno popular, y no sólo eso, sino que además se expulsa de ella a algunos colectivos para que siga siendo universal. Bueno, entonces ya no es universal, si se excluye a algunos. Por la Reforma Laboral, necesaria y que acabará generando empleo, aunque de momento lo destruirá (¿en qué cabeza cabe tamaño desafuero?), se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables. En Educación, se han subido las tasas universitarias para defender la igualdad de oportunidades, se estimula su privatización para que siga siendo pública. Pero es que también se ha decretado una amnistía fiscal para los grandes defraudadores, pero se investiga a los del 15-M . Vamos, que esto no hay quien lo entienda, por mucho que se esfuercen la señora Sáenz de Santamaría y el señor Montoro en explicárnoslo. El Gobierno parece considerar estúpida a la mayoría silenciosa.

Se obedece sin rechistar las órdenes que vienen desde Alemania, y tratan de imponer su ley en RTVE, una Televisión pública que tan bien había funcionado desde que los dos grandes partidos pactaron la pluralidad informativa. Y es que "no tienen más remedio que hacerlo", nos dicen. En otros países , cuando los responsables tienen que dar noticias de este calado al gran público, se les ve descompuestos (real o ficticiamente, pero se les ve). Aquí, cuando la vicepresidenta y los ministros económicos tienen que suministrarnos este tipo de supositorios vía rectal, sonríen con desparpajo , y nos dan la sensación de decir o de pensar: "la que os vamos a meter ahora mismo". Y todo en aras de la libertad y del Estado del Bienestar. Esto me recuerda a la máxima ilustrada de "todo para el pueblo pero sin el pueblo". Parece que retrocedemos treinta años.

Pero quien sabe. Con la victoria del socialista François Hollande en las presidenciales francesas, quizás cambie algo en nuestro país.

 

 
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