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LOS SUCESOS DE MONTEJURRA

Cuando era pequeño, oí hablar de los sucesos de Montejurra al director de mi colegio. Desde entonces no han dejado de intrigarme, y he decidido investigar sobre este tema. Y he descubierto que por entonces resultaron hechos de una gravedad extrema.

En tiempos de los gobiernos "vacíos" del inmovilista y continuista disfrazado de supuesto "aperturista" Carlos Arias Navarro, último presidente del gobierno del franquismo y primero de la monarquía, la imagen represiva del aparato estatal adquiría tintes dramáticos. Expresiones como la de Manuel Fraga ("La calle es mía") y la impasibilidad policial en Montejurra, en mayo de 1976, ante las inadmisibles e incalificables agresiones de la extrema derecha a la corriente socialista del carlismo, seguidora de Carlos Hugo, no hacían sino agravar más aún la situación política española durante una transición que n¡ siquiera era tal en aquellos momentos, pues aún estaba en ciernes.

Los sucesos a los que se refiere el epígrafe de este artículo ocurrieron el 9 de mayo de 1976, durante la romería anual que desde los años cuarenta del siglo XX los carlistas seguidores de Javier de Borbón-Parma realizan en el monte navarro de Montejurra, cerca de Estella, escenario de una histórica batalla durante la tercera guerra carlista (1873) y donde se celebra una misa en memoria.

En el transcurso de la romería, el búnker, el sector más radical e inmovilista del aparato represor franquista, y que aún controlaba los resortes del Estado y los sectores ultraderechistas del carlismo, agrupados en torno a Sixto de Borbón-Parma, hermano del pretendiente carlista Carlos Hugo y enfrentado a él, preparó una operación violenta contra el Partido Carlista y los seguidores de Carlos Hugo para promover la "entronización" de Sixto como líder del carlismo, dentro de un complot minuciosamente preparado.

Cuando estaba a punto de iniciarse el vía crucis hasta el monasterio de Irache ya hubo agresiones, pero la Guardia Civil miró para otro lado, y lo mismo sucedió con los 500 o 600 policías que no intervinieron para nada cuando los conspiradores provocaron a lo largo de todo el vía crucis. Cuando faltaban cinco o seis cruces, con la cima ya ocupada, hubo unos disparos. Un grupo de ultras y pistoleros a sueldo (neofascistas italianos y argentinos de la Triple A) se habían colocado en la cima y no estaban dispuestos a dejar pasar a los seguidores de Carlos Hugo. Los tradicionalistas gritaban "Montejurra, rojo no" ¡Viva Cristo Rey! a lo que respondía el grupo de Carlos Hugo. ¡Vendidos! ¡Carlos Hugo, libertad! Resultaron muertos dos miembros del Partido Carlista y hubo varios heridos.

El Partido Carlista, miembro de la Junta Democrática, mantenía una alianza política con el Partido Comunista de España. A la romería fueron invitados una veintena de partidos y organizaciones políticas de la izquierda y la ultraizquierda ( PCE , PSUC , PTE , ORT , MCE , PSP , PSOE ...).

El 14 de mayo, Fraga asumió responsabilidades como ministro del Interior: «Lo primero que tengo que decir, porque conviene que se sepa, es que yo estaba aquí mientras ocurrieron estos sucesos y no me fui hasta que terminaron, y asumo la plena responsabilidad de lo que haya sucedido; lo digo con todas las consecuencias».

Joaquín Cubero, estudioso y miembro del Partido Carlista desde la década de los setenta insiste en la tesis que atribuye lo que ya oficialmente se considera un acto terrorista «a un atentado fascista preparado por el Gobierno» y recuerda que «el propio ex general de la Guardia Civil Sáenz de Santamaría admitió que estaba clara la participación del Gobierno y de Manuel Fraga».

 

El investigador británico Jeremy MacClancy, antropólogo y experto en el carlismo, aseguró en unas jornadas sobre el carlismo celebradas en Estella en octubre de 2008, que "... en los sucesos del 76 aún permanecen muchas sombras. Hay unos que quieren echar la culpa completamente a Fraga aunque también he hablado con otros historiadores para los que Montejurra hay que encuadrarlo en el panorama nacional de aquel momento y su complejidad; como la falta de acuerdo entre Suárez y Fraga o quién era el gobernador civil y si hacía la vista gorda con todo lo que pasaba...".

Un artículo del historiador Jordi Canal en junio de 2006, aparecido en la prestigiosa revista de historia La Aventura de la Historia, exponía la tesis según la cual el Partido Carlista podía ser un obstáculo para lo que se proponían muchos, imponer al sucesor de Franco, ("cuando yo falte, todo ha quedado atado y bien atado"). Para Canal, lo ocurrido en Montejurra en 1976 facilitó la impunidad de la extrema derecha, en tiempos de Arias Navarro, y los altos intereses del Estado para destruir la posible oposición a la consolidación de la monarquía de Juan Carlos I. Y en estas condiciones, el Presidente del Partido Carlista, Carlos Hugo, resultaba incómodo por su condición de posible pretendiente.

 

 
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