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EL MNR Y LA REVOLUCIÓN BOLIVIANA

En Bolivia el presidente Salamanca había actuado de forma contundente contra las organizaciones obreras e intentó distraer el consiguiente descontento propular canalizándolo contra Paraguay en la Guerra del Chaco (1932-1935). El conflicto bélico no fue como el oligarca Salamanca esperaba y Paraguay se alzó con la victoria, que fue determinante en el acontecer de ambos países. En Paraguay llevó al primer plano de la política a los militares, grandes triunfadores del conflicto, y descontentos de cómo se llevaron las negociaciones de paz con los derrotados, en este caso, los bolivianos.

La guerra supuso pérdidas humanas y territoriales enormes para Bolivia y abrió un período de inestabilidad política (uno más) en el que el maltrecho ejército de Bolivia se erigió en juez. Pero la guerra supuso el origen de la revolución boliviana. Los inicios del movimiento estuviaron ligados al nacionalismo, y fue dirigido por militares, que gobernaron el país entre 1934 y 1940, con Germán Busch Becerra como figura más destacada. Se nacionalizó el Banco Central y se inició la redacción de un código laboral. EEUU había cambiado su política del big stick contra sus vecinos por una completamente opuesta de laisser faire (hasta un límite, claro), y que se conocía como política de "buena vecindad".

En 1943 triunfó de nuevo un golpe militar nacionalista promovido esta vez por un grupo de oficiales apoyados por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Este partido fue fundado el 7 de junio deVíctor Paz Estenssoro 1942, entre otros por los futuros presidentes de Bolivia, Víctor Paz Estenssoro y Hernán Siles Zuazo. El MNR propugnaba la nacionalización de las minas, la reforma agraria y la incorporación de la mayoría de población india boliviana a la política nacional. Paz Estenssoro era, para variar, un intelectual liberal de clase alta que hábilmente fue captando a la izquierda revolucionaria y a los mineros.

La coalición del MNR con un grupo de la oficialidad boliviana se rompió en 1946 y permitió a la oligarquía, apoyada de forma antinatural por el Partido Comunista, recuperar el poder momentáneamente. En 1951 el MNR triunfó en las elecciones generales, pero los militares anularon el resultado. En 1952, Paz Estenssoro recuperaba la presidencia que por derecho les correspondía con el apoyo del POR (Partido Obrero Boliviano). En 1953 el gobierno del MNR logró promulgar una ley de Reforma Agraria, que tuvo efectos positivos en el campo boliviano, a pesar de sus restricciones. El programa nacionalista y progresista del MNR incluyó además la nacionalización del importante sector minero del país andino y la implantación del sufragio universal. La Reforma Agraria, que se llevaba a cabo con tanto entusiasmo, fracasó en gran parte por la manera caótica en que se redistribuyeron los latifundios y porque los nuevos propietarios carecían de maquinaria agrícola no ya suficiente, es que carecían casi por completo de cosechadoras. Al programa de nacionalización de las minas, obviamente se opusieron con gran energía las dos familias oligarcas dominantes en los yacimientos, los Patiño y los Aramayo, y cómo no, el capital norteamericano con intereses en el sector minero. A pesar de estas enormes dificultades, el gobierno de Estenssoro entregó al sindicato minero su explotación y la exportación del mineral, y algún resultado obtuvo la medida, mínimo, eso sí, pues la oposición a las iniciativas gubernativas del MNR no era despreciable.

En 1956 ganó las elecciones otro líder del MNR, el elegido para suceder a Paz Estenssoro, Hernán Siles Zuazo en difícil situación debido a la competencia del estaño ruso. Los sindicatos se rebelaron contra el gobierno. En 1960 volvía Paz Estenssoro al poder, sustituyendo a su correligionario, y en estos momentos la situación era tan grave que la URSS ofreció 150 millones de dólares para modernizar el obsoleto sector minero boliviano. Pero en cuanto intervino la URSS directamente en lo que todavía era el patio trasero de los EEUU, los lobbys norteamericanos, cuando no el mismo gobierno norteamericano presionaron al presidente boliviano para rechazar la jugosa oferta soviética, pues veían en ella un desembarco casi irremediable del enemigo comunista en el subcontinente sudamericano, algo que los norteamericanos no podían ni debían permitir. Así que ofrecieron a Paz Estenssoro una oferta que no pudiese rechazar, esto es, un plan triangular orquestado por EEUU, y apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo y la República Federal Alemana (RFA). Con ello, se vinculó a Bolivia en la órbita de EEUU alejándolo de las "garras" soviéticas.

Pero esta actitud del gobierno del MNR provocó serias escisiones en el seno del partido nacionalista, enfrentamientos internos de tal calibre que el MNR terminó por descomponerse. No existía política del big stick norteamericana, pero sus manejos políticos y diplomáticos eran quizás bastante más efectivos que la violencia directa que ocasionaban las intervenciones militares. En 1964 el Ejécito intervino de nuevo, dándose por concluida la revolución boliviana. Bolivia no recuperó el sistema democrático hasta las oleadas que de este cariz político se extendieron por toda Sudamérica en la década de los ochenta del siglo XX, época en la cual el MNR derivó hacia un partido reformista de centro derecha, en el cuarto y último gobierno de Víctor Paz Estenssoro. Lo que fue, y en lo que se había quedado, como otros muchos antiguos partidos obreristas de todo el mundo que han derivado hacia una socialdemocracia "light" y absolutamente encastrada en el anquilosado sistema democrático que las viejas (y nuevas) oligraquías tratan de vendernos a la mayoría silenciosa.

Finalmente en los años '90 y comienzos del siglo XXI, con los gobiernos de Gonzalo Sánchez de Lozada, el MNR ha dado un vuelco a su doctrina inicial estatista, nacionalista y revolucionaria de los años '50.

 
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