| Inicio | Contacto | Viaje por España | Revista Historia | Biblioteconomía | Noticias carpetanas | Madrid críptico | Blog |
Revista de Historia Medieval

Eric el Rojo en la Tierra Verde
Vikingos en Sevilla
El libro de Kells
Jayyam, esencia mística del vino
La primera Rusia
Beda, el Venerable
El poderío de Tula
El juego de la Oca
San Patricio de Irlanda
El reino de Tudmir
El Ordenamiento de Alcalá
Los Khmer de Angkor
El Preste Juan
La ciudad medieval de Tombuctú
El Reino de Ghana
Los rebeldes de Bobastro
El Rey Lobo
Ain Yalut
El juego de pelota
El Infierno, ese gran invento
Los Husitas
El Althing
Una República en Almería
Historia de la Spaten
La Danza de la Muerte
Juan Sin Miedo
La Devotio moderna
El irresistible ascenso de los Visconti
La conquista de Albania
Extrema y dura
Los Infantes de Carrión
Blanca Garcés de Navarra
Caos en el Hipódromo
Crisis iconoclasta
Los feroces ultramontanos
El almirante Cheng Ho
¡¡¡Venganza catalana!!!
Las vías pecuarias
El Puente del Perdón
Disputa por el Valle de Lozoya
Relaciones entre Segovia y el Valle de Lozoya
El Cid de Lérida
Las serranas del Arcipreste
El verdadero Guy de Lusignan
Atentado contra el Rey Católico
¡A buenas horas, mangas verdes!
Espías asados en Antioquía y caníbales en Maarat

 

VIKINGOS EN SEVILLA

Los vikingos eran conocidos en al-Andalus como al-Urdumâniyyûn o Nordumânî , y otras yeces por Mayûs o sea idolatras o adoradores del fuego confundiéndolos con los zoroastrianos de Persia. . ­El 20/VIII/844 (1 de Dû l-hiyya de 119, según la cronología islámica) 54 barcos grandes y otros tantos más ligeros, desembarcaron en Lisboa y después de tres días de combates fueron rechazados por el gobernador Wahb Allah. Ibn Hazm. Derrotados y ansiosos de venganza, se dirigieron hacia el sur y se apoderaron de Cádiz.

Subieron luego (29/IX/844­) - 12/ Muharram / 230) por el Guadalquivir hasta la Isla Menor o Qabtîl, como se llamaba entonces. Cuatro barcos hicieron a la mañana siguiente una inspección hasta Coria del Río, donde desembarcaron masacrando a los habitantes..

Tres días después atacaron Sevilla. El emir huyo a Carmona, y la ciudad quedó sin defensa Los barcos sevillanos fueron incendiados por los vikingos y la ciudad, ocupada. El saqueo duró siete, días. Todos fueron hechos esclavos, incluso los ancianos y los inválidos. Se llevaron a sus víctimas a Qabtîl y volvieron a Sevilla, pero ya encontraron la ciudad desierta. Unos pocos ancianos, que se habían reunido en una mezquita, fueron asesinados. Desde entonces, esa mezquita se llamó de los Mártires . Como el río no es navegable más allá de Sevilla, utilizaron caballos encontrados en Qabtîl para mandar jinetes hacia el norte y el oeste de la ciudad.

'Abd al-Rahmân II movilizó entonces el interior y las Marcas, y envió la caballería al mando de 'Abd Allah Ibn al- Kulayb, 'Abd al-Wâhid al-Iskandaranî y Muhammad ibn Rustum al Aljarafe (al-Saraf) sevillano, junto con una columna de infantería que se les unió más tarde. Dirigía a los movilizados el eunuco Nasr, fatà de la confianza del emir. El combate tuvo lugar en Tablada, donde hoy está situado el aeropuerto, el 1 1/XI/844 (25/Safar/230), resultando vencedores los musulmanes. Entre los vikingos hubo un millar de bajas y cuatrocientos de ellos fueron hechos prisioneros que se ejecutaron a la vista de los fugitivos, mientras éstos embarcaban a toda prisa camino del sur. Se incendiaron treinta barcos normandos, después de tomar su cargamento, y las cabezas de los muertos fueron colgadas de Los pinchos de las carnicerías y de las ramas de las palmeras de Sevilla.

Los supervivientes intentaron desembarcar otra vez cerca de Niebla (Huelva) y en el Algarbe, así como en Lisboa, sin conseguirlo, pero al año siguiente asolaron Burdeos, Saintonge y, alguna nave aislada, Arcila, en Marruecos.

Muhammad Ibn Rustum persuadió a rendirse a los supervivientes nórdicos que quedaron aislados en tierra, que, convertidos en granjeros instalados en la zona de Carmona y de Morón, acabarían convirtiéndose al islamismo y aplicando sus métodos a la cría del ganado. Esta colonia de muladíes normandos había de dar a Sevilla en el futuro sus reputados quesos, que son famosos hasta la actualidad. Así vemos que el queso puro sevillano tiene su origen en el "ost" danés y escandinavo.

 
© by Diego Salvador desde 2006
Revista de Historia Medieval Revista de Historia Moderna Revista de Historia Contemporanea Revista del Mundo Actual Revista de Arqueologia Revista de Historia Antigua Revista de Prehistoria