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Revista de Historia Medieval

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LOS FEROCES ULTRAMONTANOS

Ultramontano es un término referido al integrismo católico, es decir, aquellas personas o grupos católicos tradicionalistas, apegadas a la línea doctrinal anterior al aperturista Concilio Vaticano II, (1962- 65) reafirmó la infalibilidad papal, sino que también debilitó el ultramontanismo con la aprobación de un mayor papel en los asuntos eclesiásticos para el colegio de obispos y una mayor voz a los laicos en la vida congregacional. Se puede aplicar a todas aquellas personas que son más papistas que el Papa.

En otra acepción relacionada, pero distinta, los italianos, sibilinamente, calificaban como ultramontanos a franceses y alemanes en la Edad Media. De hecho, ultramontano significa «más allá de las montañas», en referencia a los Alpes que separan a Italia y el Vaticano. Cuando se elegía (pocas veces pasaba) un papa de una región no italiana, se le llamaba "Papa ultramontano". En un principio, la palabra comenzó a utilizarse para referirse a personas o regiones «muy católicas» o «fielmente católicas» .

El concepto en sí mismo se remonta a la Edad Media, cuando el papado buscó un mayor poder con el fin de liberarse del control secular, como en la lucha de las investiduras del siglo XI, un movimiento que algunos llaman "ultramontanismo de edad."

Para la batalla de la Navas de Tolosa (1212), se predicó la cruzada contra el poderío almohade, y a la convocatoria en Toledo acudieron guerreros de toda Europa. Los feroces ultramontanos fueron combatientes, generalmente caballeros europeos (francos, germanos, italianos, etc), llegados a la peníLas Navas de Tolosansula para luchar contra los infieles. Aunque la excusa era hipócrita o sinceramente piadosa, según los casos, muchos de ellos se dejaron arrastrar por fines mucho más terrenales: botín, rapiña, venganza. Los ultramontanos no entendían (eran bastante estrechos de entendederas) la costumbre hispánica de relativa convivencia pacífica de cristianos, judíos y musulmanes en Toledo. Asaltaron la judería, pasaron a cuchillo a todos los judíos que encontraron y se dieron a la rapiña. El rey Alfonso VIII de Castilla, tuvo que hacer de tripas corazón y callarse ante la masacre provocada por sus aliados de allende los Pirineos, pues necesitaba a los ultramontanos para entrar en Andalucía y hacerles morder el polvo a los ultramontanos musulmanes, los que venían del desierto al otro lado del estrecho de Gibraltar, y tampoco se enteraban mucho de lo que se cocía en la Península...

Cuando la guarnición de Malagón rindió la plaza tras el pacto con el rey Alfonso, los ultramontanos tampoco entendieron nada, arrasaron la ciudad y masacraron la población. Ellos estaban en la península para diezmar al infiel, ¡qué caray! Tras esta nueva ultramontanada (ultramontanos haciendo de las suyas, vamos) el malestar entre las tropas peninsulares, que dentro de lo que cabe, eran más tolerantes y un tanto liberales, y los extranjeros crecía día a día. Los caballeros europeos se quejaban de las largas marchas, la escasez de comida. y nuestro sol abrasador. Unos auténticos nenazas. Así que se volvieron para casa, eso sí, sin dejar de arrasar unas cuantas juderías en el camino.

Después de la Reforma del siglo XVI, los protestantes la usaron para dirigirse en tono peyorativo a los cristianos sujetos a la autoridad del Papa, los católicos. Durante la Ilustración, así se les calificó a los defensores de la Santa Sede contra las políticas regalistas y liberalizadoras (en cuanto a religión) de los monarcas ilustrados del siglo XVIII. De este modo, la posición de los católicos romanos que históricamente han hecho hincapié en la importancia de una autoridad papal por encima de la autoridad de los reyes y jerarquías eclesiásticas regionales. El ultamontanismo se contraopone a las posiciones nacionalistas, como galicanismo (Francia), josefinismo (Austria), o Febronianismo (Alemania), lo que favoreció fuertes iglesias nacionales, y conciliarismo, que subordinaba el Papa la autoridad emanada de un consejo de obispos.

En la Revolución francesa (1789), ultramontano era el tipo de Estado católico anterior a la revolución. En Alemania el movimiento ultramontano se convirtió en político y, fiEl Papa Benedicto XVInalmente, provocó la Kulturkampf, ("lucha por la civilización"), entre el papado y el gobierno alemán liderado por el canciller Otto von Bismarck.

Franz Xavier Kraus, sostenía en 1908 que «un ultramontano es quien pone la idea de la Iglesia sobre la de religión». las tesis emanadas del conservador Concilio Vaticano I son consideradas ultramontanas (tradicionalistas, conservadoras...ultamontanas): se proclamó la infalibilidad del Papa (este hombre jamás se equivoca y su palabra es ley) y la jurisdicción universal suprema del Papa sobre los católicos del mundo.

Ultramontano es el franquismo, el antifeminismo, el antisemitismo, el anticomunismo. El ultramontano es, que duda cabe, un extremista, pero un extremista de derechas. El ultramontano es el antagonista de los ateos y de los creyentes no católicos.

La posición de los católicos romanos que históricamente han hecho hincapié en la importancia de la autoridad papal centralizado sobre la autoridad de los reyes y jerarquías eclesiásticas regionales. El ultamontanismo fue apelado a menudo en contraposición a las posiciones nacionalistas, como galicanismo (Francia), josefinismo (Austria), o Febronianismo (Alemania), lo que favoreció fuertes iglesias nacionales, y conciliarismo, que subordinaba el Papa la autoridad para que de un consejo de obispos.

 

 
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