| Inicio | Contacto | Viaje por España | Revista Historia | Biblioteconomía | Noticias carpetanas | Madrid críptico | Blog |
Revista de Historia Medieval

Eric el Rojo en la Tierra Verde
Vikingos en Sevilla
El libro de Kells
Jayyam, esencia mística del vino
La primera Rusia
Beda, el Venerable
El poderío de Tula
El juego de la Oca
San Patricio de Irlanda
El reino de Tudmir
El Ordenamiento de Alcalá
Los Khmer de Angkor
El Preste Juan
La ciudad medieval de Tombuctú
El Reino de Ghana
Los rebeldes de Bobastro
El Rey Lobo
Ain Yalut
El juego de pelota
El Infierno, ese gran invento
Los Husitas
El Althing
Una República en Almería
Historia de la Spaten
La Danza de la Muerte
Juan Sin Miedo
La Devotio moderna
El irresistible ascenso de los Visconti
La conquista de Albania
Extrema y dura
Los Infantes de Carrión
Blanca Garcés de Navarra
Caos en el Hipódromo
Crisis iconoclasta
Los feroces ultramontanos
El almirante Cheng Ho
¡¡¡Venganza catalana!!!
Las vías pecuarias
El Puente del Perdón
Disputa por el Valle de Lozoya
Relaciones entre Segovia y el Valle de Lozoya
El Cid de Lérida
Las serranas del Arcipreste
El verdadero Guy de Lusignan
Atentado contra el Rey Católico
¡A buenas horas, mangas verdes!
Espías asados en Antioquía y caníbales en Maarat

 

 

¡A BUENAS HORAS, MANGAS VERDES!

Expresión que se refiere a alguien que actúa tarde y mal. Pero, ¿cuál es el origen de esta curiosa sentencia? Pues llamaban "mangas verdes" a una especie de policía tardomedieval ataviados con un chaleco de piel que dejaba al descubierto las mangas de una camisa verde. Este cuerpo de policía o guardia civil por aquello de la similitud en cuanto al color verde del uniforme, se llamaba la Santa Hermandad, y como tal data de la época de los Reyes Católicos, aunque su origen primero hay que buscarlo en algunas instituciones del siglo XIII.

Fue creado por real decreto en las Cortes de Madrigal en 1476, cuando el conflicto sucesorio castellanotodavía no se hallaba definitivamente resuelto. La creación de esta especie de ejército permamente fue solicitado en principio por la ciudad de Burgos para proteger su floreciente comercio, muy afectado por el incremento de salteadores de caminos. No obstante, fue una actualización de una institución que ya llevaba un largo recorrido, pues desde las últimas décadas del siglo XIII se constituyeron en el reino de Castilla diferentes hermandades de carácter local (Toledo, Talavera, Ciudad Real, Guipúzcoa, Álava, Vizcaya...) con el ánimo de cubrir necesidades políticas, administrativas y de orden público cuando algunos espacios se veían desasistidos por la Monarquía y poderes locales como los concejiles y señoriales. Un remedo, salvando las distancias, de patrullas vecinales organizadas para su autodefensa,

Pero la nueva Santa Hermandad surgida del Ordenamiento de Madrigal fue un instrumento al servicio exclusivo de los reyes, en el sentido que su misión era restablecer la paz interior dentro de un reino castellano desangrado por el conflicto civil. La Santa Hermandad se organizó de la siguiente manera, a grandes rasgos. Cada población de más de 30 hogares (más de 40 familias, unas 200 personas, según Joseph Pérez) elegía cada seis meses a dos alcaldes, y establecería una cuadrilla para perseguir delincuentes. El modus operandi era el siguiente. Cuando se cometía un crimen, la brigada o cuadrilla local perseguía a los criminales hasta los límites del concejo, momento en el que le pasaba el relevo a la brigada vecina y así sucesivamente hasta la captura de los culpables. A pesar del dicho relativo a los mangas verdes (cuyo origen podría ser posterior a la época de los Reyes Católicos), parecía que la movilidad, la eficacia, la justicia rápida y expeditiva eran las características de la institución. O esos fueron los objetivos para los que se fundó, o mejor, refundó.

En un principio, la Santa Hermandad no estaba destinada a convertirse en una institución permanente, pero el enquistamiento de la guerra civil en Castilla, aconsejaba prolongar su existencia ya en 1477 y después en 1480. De hecho, los miembros de la Hermandad combatieron con eficacia en la guerra de Granada. Pero como siempre. el motivo económico. Las ciudades consideraban el mantenimiento de la Santa Hermandad muy oneroso. En 1498, los Reyes Católicos aligeraron los gastos de la institución, volviendo a la estructura de cuadrillas locales originales. De esta forma, la Santa Hermandad siguió cumpliendo sus cometidos policiales hasta finales del siglo XVII. Posiblemente, a lo largo de su existencia, fue perdiendo eficacia, que ha quedado reflejado en el dicho que figura en el título de este artículo.

A nivel estatal, el territorio castellano se dividió para la estructura de la Santa Hermandad en provincias, cada una regida por su correspondiente Junta, que contaría con una serie de cargos ejecutivos: presidente, diputado general, capitán general, contador y tesorero, que tenían a su disposición un numeroso contingente de caballería. El cargo de capitán general lo ocupó el hermano del rey, Alfonso de Aragón. Las provincias correspondían a aquéllas en las que se consideraba dividido el reino: Burgos, Palencia, Segovia, Ávila, Valladolid, Zamora, León y Salamanca, regiones en las que los reyes disponían de la suficiente autoridad como para obligar a las oligarquías municipales a aceptar sus decisiones. En las ciudades andaluzas, la nobleza controlaba las ciudades, por lo que en ellas hidalgos y eclesiásticos se vieron exentos de la obligación de pagar las contribuciones que necesitaba el mantenimiento de la institución. En todos los demás lugares, los miembros de estos estamentos contribuían como cualquier hijo de vecino.

Para evitar posibles desavenencias en el futuro, los reyes ordenaron a las juntas anuales de la Santa Hermandad que acudieran por cada ciudad dos procuradores, uno de los cuales sería nombrado por los reyes, que así contarían con la mitad de los votos como mínimo. Esta preventiva actitud real fue debida a que su proyecto fue muy contestado en las ciudades por suponer unos gastos considerables.

La Santa Hermandad entendía de delitos como asaltos en los caminos, robos, saqueos, muertes, atentados, incendios de campos o casas. Estos casos eran atendidos por la Hermandad si se producían fuera del perímetro de las ciudades. Por ello, eran una especie de policía rural. Los malhechores detenidos eran juzgados de forma sumarísima, la mayoría de las veces en el mismo lugar en que era capturado y si era condenado a muerte, según el tipo de delito, era ejecutado a continuación en el mismo sitio o muy cerca de donde había sido detenido.

A pesar de que los cronistas contemporáneos alababan su eficacia (posiblemente muchos eran apologetas del régimen político vigente), nos ha quedado el famoso dicho, que evidentemente, sería por algo. No debía ser una policía tan eficaz para restablecer o establecer el orden público, y en realidad la práctica cotidiana de sus actividades es poco conocida. Además de la función policial, es posible que durante un tiempo esta institución se pusiese en marcha como instrumento fiscal de la Monarquía y como base de un ejército popular permanente, aunque en este caso, caemos en el terreno de las hipótesis.

Como todo servicio público, la Santa Hermandad tenía sus necesidades de financiación, y se acordó una contribución ordinaria de las ciudades, aunque durante un tiempo también se pidieron a los obligados tributarios contribuciones extraordinarias para financiar la inacabable guerra de Granada. M.A. Ladero Quesada opina que las aportaciones de la Hermandad aumentaron progresivamente hasta llegar a niveles máximos entre los años 1484 y 1491, año en que la aportación de la Hermandad al conflicto bélico fue de 48.250.000 maravedises.

En 1498, por fin los Reyes liberaron a la institución de sus deberes fiscales y militares, limitándose a partir de esta fecha a las funciones originales policiales y judiciales. Es posible que esto se deba a que su estructura no era capaz de afrontar el pago a la Hacienda Real hasta los niveles exigidos por la Corona, necesitada de enormes ingresos para financiar su cada vez más expansiva política exterior.

 
© by Diego Salvador desde 2006
Revista de Historia Medieval Revista de Historia Moderna Revista de Historia Contemporanea Revista del Mundo Actual Revista de Arqueologia Revista de Historia Antigua Revista de Prehistoria