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Revista de Historia Medieval

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EL JUEGO DE PELOTA


El gran número de evidencias arqueológicas, tradiciones orales y escritos de cronistas e historiadores tanto españoles como indígenas durante el período Colonial dan testimonio de la importancia que ha tenido la práctica física para las culturas mesoamericanas.  Cientos de edificios y canchas distribuidas a lo largo del continente, fueron destinados para EL JUEGO DE PELOTA; pinturas, relieves, figuritas, etc., asociadas al juego certifican la diversidad de actividades conocidas y practicadas en esas épocas. Las representaciones en bajorrelieve de piedra de los jugadores eran sumamente detallados y compartían el espacio con representaciones de sacerdotes, ofrendas y jaguares, animal que tuvo enorme significación en todas las religiones mesoamericanas.

El juego de pelota prehispánico fue una práctica generalizada en todas las culturas mesoamericanas, área cultural que comprende los actuales estados de México, Guatemala, Belice, el Salvador, Honduras y parte de Nicaragua.  Se cree que el juego de pelota prehispánico tuvo sus orígenes en la región Olmeca del Golfo de México, hacia el 2,500 a. C.  Los Olmecas habitaban un territorio llamado "Olman" que significa "El País del Hule". Algunos especialistas afirman que las colosales cabezas Olmecas de piedra que poseen una especie de casco en la cabeza, corresponden a jugadores de pelota.  La existencia de enormes plantaciones de árboles de hule, materia prima para el látex con el que se fabricaba la pelota, en la que radica el sentido y espíritu del juego, apoya esta teoría.

El látex para la fabricación de la pelota era conocida por los náhuatl como Oliquahitl y kiq por los mayas quichés.  Esta materia era sacada del árbol que actualmente se conoce como Castilla elástica.  El látex extraído de este árbol era mezclado con el jugo de la planta del guamol (Calonyction aculeatum) o joamole que crece en los mismos sitios que la Castilla elástica.

La cancha para el juego de pelota Maya tiene la forma de "I" mayúscula o doble "T". En Guatemala seChichén Itzá han encontrado más de 260 estructuras para el juego, clasificados como:  Juegos de pelota con extremos abiertos, juegos con extremos cerrados, juegos conectados a una plaza o un altar y los tipos hundidos en forma de palangana.  El nombre que se le da en Quiché a la cancha es "Hom", que significa hundido,  posiblemente relacionado con el inframundo o Xibalbá.

Durante el juego se usaban varios tipos de marcadores los cuales son tallados en piedra y tienen diferentes formas, pueden estar esculpidos o no, los más conocidos son los anillos por los cuales debía pasar la pelota durante el juego. También existían los marcadores esculpidos en forma de cabeza de animal, otros empotrados en las paredes laterales de la cancha, y otros marcadores circulares.

El juego de pelota prehispánico además de ser una práctica ancestral milenaria, tuvo un papel ritual, político y posiblemente económico que lo ubica dentro de la esfera del poder y de la historia de las culturas mesoamericanas. Es la lucha entre el bien y el mal, entre el día y la noche. Vida y muerte en cada golpe de cadera, en cada rebote, en cada paso con rítmica precisión de los movimientos de sus jugadores, dispuestos a defender el equilibrio vital. Representa los orígenes del universo y pretende reactivar los mitos de la creación del maíz y otros fenómenos astronómicos. Éste es un rito de iniciación, muerte y renacimiento que legitima la acción militar y el poder político. La lucha (de jugadores, astros o la pelota) puede representar el encuentro entre los gemelos (del Popol Vuh) y los dioses del inframundo.

El juego de pelota que se originó entre los Olmecas pasó en toda su esencia a los Mayas.  Según las crónicas escritas por indígenas y españoles del siglo XVI y XVII, el juego se jugaba así:  la pelota de hule debía golpearse con el antebrazo, las caderas y con las manos utilizando una especie de guantes golpeadores o un mazo; la pelota no debía golpear ninguna otra parte del cuerpo.  Sin embargo existían variantes: una la constituye el juego de cadera, la segunda el juego de antebrazo y la tercera, el juego de mazo.

El juego de pelota simboliza la lucha entre las fuerzas opuestas del universo, es la lucha entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad, la pelota en constante movimiento representa al movimiento de los astros y las fuerzas de la creación.

Los jugadores utilizaban para protegerse de los golpes de la pelota una faldilla hecha de cuero de venado o jaguar, encima del "Maxtatl" (un tipo de calzones o bragas) la faldilla Tz´um (literalmente significa cuero) en K'iche' era sujetada por un fajado que servía proteger y dar volumen a las caderas, sobre el fajado se amarra un cincho de cuero al que llamaban las nahuas "Chimalli" que significa escudo, los codos y las rodillas se protegían con rodilleras o kipachq'ab' en el Popol Vuh, los pies de los jugadores generalmente iban desnudos o con tobilleras para evitar lesiones, aunque también eran frecuentes un tipo de sandalias.  Para el juego de antebrazo la protección era un vendaje enguantado hecho de tela de algodón o fibra de maguey que se colocaba alrededor del antebrazo con el cual se golpeaba la pelota.

El juego podía durar día y noche. Algunos historiadores estiman que había jugadores que perdían la vida y que eran en realidad prisioneros de guerra, obligados a jugar por los vencedores. Este jugador perdía el juego, era sacrificado y formaba parte de un rito de fertilidad. Si bien no siempre este juego terminaba con sacrificios humanos, pues se hacían apuestas y lo perdido era sólo lo apostado. Pero en Chichén Itzá si parece que se realizasen sacrificios humanos relacionados con el juego de pelota.

En Chichén Itzá, la gigantesca cancha de juego era ceremonial, y en ella se celebraban actividades sagradas como pedir la aparición de la lluvia o los movimientos solares. El juego está asociado al culto del Sol, que debe renacer cada día abandonando las tinieblas; el campo de juego representaba la Tierra y la pelota el Sol, por lo que aquel jugador que deja caer la pelota debe ser sacrificado ya que le había impedido salir nuevamente. El aro representaba la apertura en la tierra que se le abría al Sol y cuando era traspasado exitosamente por la pelota finalizaba inmediatamente el juego. Los muros que rodeaban el campo estaban adornada de bajorrelieves con escenas del juego y de sacrificios humanos de los posibles perdedores.

ArquMonte Albaneólogos mexicanos localizaron un campo de juego de pelota prehispánico de 45 metros de longitud en la zona de Monte Albán, en el estado sureño de Oaxaca a comienzos de 2009.

El juego de pelota, el más grande localizado hasta ahora en lo que fue la gran urbe zapoteca de Monte Albán, se encuentra en el sitio monumental de Santa María Atzompa, que fue una "pequeña ciudad satélite" producto de la expansión de Monte Albán, entre el 650 y el 850 de nuestra era, indica la nota.


 
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