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Revista de Historia Medieval

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CAOS EN EL HIPÓDROMO

El Hipódromo fue el centro deportivo y social de Constantinopla, capital del Imperio bizantino. Fue centro de la vida social de la ciudad.

Las condiciones de vida de la clase inferior urbana eran vejatorias, y ni los asilos y hospitales religiosos, ni la donación oficial de pan lograron paliar tal situación. Las luchas de animales, carreras de carros, juegos de acrobacia y comedias en el Hipódromo constituían para estos sectores de la población una necesidad vital. Es el marco social en el que se desarrollan las diversas facciones ciudadanas.

En las carreras de carros se apostaban ingentes cantidades de dinero, y toda la ciudad prestaba su apoyo al equipo de los Azules (Venetii) o al de los Verdes (Prasinoi), idénticos a los demos urbanos. Hubo otros dos equipos, los Rojos (Rousioi) y los Blancos (Leukoi), que con el tiempo fueron absorbidos por los dos equipos principales. La explosiva rivalidad entre Azules y Verdes solía verse influenciada con las rivalidades políticas o religiosas, y en ocasiones los disturbios acababan en una guerra civil, ya que los del bando azul apoyaban a la religión oficial ortodoxa y el verde apoyaba la religión llamada "monofisita".

Era un espacio político y social, lugar de encuentros y desencuentros entre facciones y autoridad imperial. La sociedad bizantina integra el lugar, donde se relacionan unos con otros, creando espacios de reunión y vida cotidiana en el circo. Pero también el Hipódromo es un símbolo de la potestas y majestad imperiales. El emperador escuchaba los clamores, positivos y negativos del pueblo bizantino, despachaba asuntos e impartía justicia.

El Hipódromo es sobretodo un espacio de expresión política del pueblo, su espacio de actuación política (a diferencia del foro, patrimonio de la clase senatorial y ecuestre), donde se ganaba o perdía la popularidad imperial e incluso la cabeza.

Según el emperador que portase la púrpura imperialel, el apoyo fluctuaba según el oportunismo o la sincera tolerancia del mandamás. Antes del advenimiento de Justiniano I, la facción verde había gozado de extenso poder, pero con éste, que apoyaba a los azules, este bando se estaba tomando cumplida revancha. La intolerancia de Justiniano con los monofisitas de la facción verde terminó de caldear los ánimos. Ambos bandos detentaban poderes sociales, políticos y militares y detentaban el papel de "milicia urbana de la ciudad". Verdes y azules habían firmado una tregua, y montaron la marimorena, una revuelta, conocida como Niké (Victoria), de incalculables consecuencias, que a punto estuvo de costarle el trono a Justiniano.

El nombre de esta revuelta urbana de Constantinopla procede del grito que se solía lanzar en el hipódromo constantinopolitano por los diversos grupos de aficionados para alentar a los colores favoritos de sus cuádrigas. El 11 de Enero de 532, ambas milicias, juntas pero no revueltas, se opusieron con inusitada violencia a la autoridad imperial, llegaron a proclamar a otro emperador, Hipatio. La entereza de la esposa de Justiniano, Teodora, que conocía a la perfección las reacciones del pueblo, pues de ahí procedía (había sido actriz en el circo), dio al traste con la revuelta, apoyándose en la lealtad de las tropas acuarteladas cerca de la capital, que salvaron el trono para Justianiano, que incluso había pensado en abandonar el campo a su rival. La revuelta terminó en un baño de sangre. A partir de este episodio, Justiniano comenzó la reconquista del imperio romano, que como todos sabemos, no llevó a término, sino que se quedó a medias. Y lo que le costó.


Teodora Justiniano

 
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