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Revista de Historia Medieval

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EL PODERÍO DE TULA

La definición de los toltecas como un grupo étnico o histórico es un error cometido por los investigadores en una mesa redonda de 1941, un grupo de antropólogos mexicanos designó a la ciudad de Tula, en el estado de Hidalgo, como Tollan, la mítica capital de los Toltecas. En la actualidad, sobretodo gracias a los trabajos de los arqueólogos Laurette Séjourné ("El Universo de Teotihuacan"), Enrique Florescano ("Quetzalcoatl y los mitos fundadores de Mesoamérica") y Miguel León Portilla ("Toltecayotl"), se sabe que el gentilicio "tolteca" era un genérico aplicado a todos los moradores de Mesoamérica. Séjourné señaló que después de varias etapas de excavación no se había revelado una ciudad suficiente para justificar la leyenda de los toltecas, señalando que el origen de Tollan y de la leyenda debería ubicarse en Teotihuacan, siendo el pueblo de Tula uno de los refugios de los sobrevivientes de Teotihuacan. Las ideas toltecas recibieron el nombre Toltecayotl, "toltequidad", y se componían de fórmulas religiosas, artísticas y científicas que reflejaban la cosmovisión mesoamericana.

Los toltecas (náhuatl: toltecah; maestros constructores), fueron los miembros de una cultura precolombina que dominó la mayor parte del centro de México entre los siglos X y XII. Su lengua, el náhuatl, también fue hablado por los aztecas.


La cultura tolteca tenía una importante componente guerrera, y es posible que triunfaran sobre la ciudad de Teotihuacan (cerca del año 750). Los toltecas unieron a muchos estados pequeños en el México Central dentro de un Imperio gobernado desde su capital, Tulum (también conocida como el Tollan), cerca de Tula, México. Su influencia se extendió a la mayor parte de Mesoamérica en el período Posclásico, sobretodo a los mayas de Yucatán.

La Historia Tolteca Chichimeca afirma que los toltecas llegaron desde el norte a la cuenca de México, s hasta ocupar el norte del valle y sus aledaños conducidos hasta Ixtapalapa por su héroe mítico, Mixcoatl (Nube Serpiente). Desde este asentamiento se trasladaron a Tula dirigidos por Ce Acatl Topiltzin (Quetzalcoatl) lo que sucedió hacia el 960 d.C. Tula inició un dominio político sobre un vasto territorio hasta que en 1.156 Huémac dedidió su traslado a Chapultepec, donde murió en 1.162, finalizándo así la dinastía de reyes toltecas.

La arqueología contrasta con la vieja visión semilegendaria que retrataba a los toltecas como un pueblo poderoso que construyó un vasto dominio político en el altiplano mexicano. Al contrario, la expansión parece haberse efectuado hacia la frontera norte de Mesoamérica, por la Sierra Madre Occidental y hacia el límite con Chihuahua.

Históricamente hablando, una unidad sociopolítica se define de acuerdo con su tamaño, densidad poblacional, economía, y la relación política que existe entre unas unidades y otras. El concepto que englobaba todas estas características en la antigüedad prehispánica era el de " Altepetl " de atl =agua, tepetl =cerro.

El proceso de constitución de los Altepetl del Posclásico mesoamericano fue una de las consecuencias de la destrucción de Tula y la colateral desintegración del estado tolteca. A este respecto Alva Ixtlilxochitl (en 1977) mencionó que durante el reinado de Topiltzin una coalición de "tres señores" que hicieron la guerra a Tula destruyendo a ésta y a las ciudades toltecas grandes, saqueándolas y haciendo huir a sus habitantes. La destrucción de Tula dejó acéfalo al sistema tolteca y dio inicio a un período de fragmentación política en el área antiguamente controlada por esa ciudad.

Esto significa que la guerra contra Tula tuvo como consecuencia el abandono de un gran número de sitios toltecas y un despoblamiento casi general en la Cuenca de México aunque se conservaron poblaciones remanentes de toltecas en el sur de la Cuenca de México.

El final de Tula ocurrió entre 1.168 y 1.178 d.C., y pudo estar motivado por la destrucción de la ciudad originada por el empuje de poblaciones chichimecas del norte de México. La mayor sequedad ambiental, que devolvió la aridez a las tierras del corredor hacia la Gran Chichimeca, y el abandono de la red comercial hacia el norte, impulsaron a los chichimecas sobre la cuenca de México, de manera que la ciudad terminó saqueada e incendiada. Huémac había trasladado la capital a Chapultepec hacia 1.156, de manera que Tula quedó desprotegida y a merced de las invasiones bárbaras, dejando tras de sí un halo de prestigio y de poder que, si bien alejado de la realidad, sirvió para que los principales linajes del Postclásico pretendieran estar emparentados con la antigua nobleza tolteca.

En la ciudad de Tula aparecieron en abril de 2007 los restos de un grupo de niños sacrificados hace más de 1.000 años en honor a Tláloc, el Dios de la lluvia según la cosmovisión maya. Las características del lugar llevan a pensar que fue una muerte simultánea, probablemente un sacrificio según el arqueólogo Luis Gamboa Cabezas, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, lo que da al traste con la visión pacífica que hasta ahora se tenía de los Toltecas. Junto al grupo de niños, aparecieron también cientos de pequeñas figurillas relacionadas con Tláloc provenientes de distintos puntos de México, pero también de Guatemala y Nicaragua. Para los arqueólogos, esta circunstancia y la forma en que estaban dispuestas, con la cara al sol, relacionan el sacrificio con los ciclos de la lluvia.

 

 
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