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Costa Mediterránea y Canarias
   

- La Garrocha y el Ampurdán -

El Ripollès es una comarca Pirenaica profunda y misteriosa que atesora gran número de monumentos románicos. Paisajes de alta montaña y monumentos arquitectónicos son la nota dominante de esta zona meridional de los Pirineos. El Monasterio de Santa María de Ripoll es el edificio románico más importante de la zona y uno de los mayores conjuntos arquitectónicos románicos peninsulares. La portada de siete arquivoltas está rodeado por un zócalo poco profundo ilustrado profusamente con multitud de escenas y adornos. El claustro, de grandes dimensiones y ligeramente irregular, está adosado al muro meridional de la iglesia.

En medio del impresionante paisaje de mar y montaña de la península de Creus, con la bahía de El Port de la Selva a los pies, se alza el grandioso conjunto de ruinas del monasterio de Sant Pere de Rodes, uno de los más importantes de la Cataluña románica en su momento. Este monasterio rompe etiquetas mientras conserva sus misterios, ya que suele provocar cierto desconcierto al visitante acostumbrado al románico, debido tanto a sus variados materiales y estilos utilizados en su construcción, como por la singularidad de ésta.

Besalú, de portentoso conjunto histórico-monumental, fue antes que nada un paso o puente sobre el río Fluviá, y mientras el puente fue creciendo, la Edad Media configuró la villa y el románico estableció sus centros espirituales. El puente de Besalú es emblemático en muchos aspectos. En Besalú hubo en su día una activa comunidad judía, cuya presencia está atestiguada por los miqwah o baños judíos del siglo XI, que contaban con agua corriente que venía del río y con una fuente termal hoy día desaparecida.

La Garrotxa, comarca en la que se encuentra Besalú está fuertemente marcada por la excepcionalidad del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, con 30 cráteres y un espacio protegido de más de 12.000 hectáreas. Los puntos de mayor atractivo están ubicados precisamente en la zona volcánica, de la que destacan, en particular, los volcanes Croscat y Santa Margarida. Se pueden realizar marchas en los alrededores, destacando en concreto el hayedo denominado La Fageda d'en Jordà. En el fondo del cráter de Santa Margarida se encuentra una pequeña ermita románica. En la misma comarca sorprende la ubicación de la localidad de Castellfollit de la Roca, por la disposición de su barrio antiguo, en lo alto de una espectacular pared basáltica.

El lago de Banyoles constituye uno de los principales atractivos de la comarca de El Pla de l'Estany. Con una superficie de 107 hectáreas y un perfil singular, en forma de ocho, es uno de los más grandes de toda la península Ibérica. Lo más sorprendente de este sistema lacustre, de gran interés paisajístico y geológico, radica en el origen de sus aguas, procedentes de filtraciones de lluvias canalizadas a través de los cauces subterráneos. Pero también cuenta la localidad con restos arqueológicos como un dolmen, una villa romana, un convento del siglo VIII y un castillo del siglo IX.

La comarca del Alt Ampordá está situada en el extremo nordeste de la península Ibérica, punto donde se inicia la Costa Brava. Su capital, Figueres, es universalmente conocida porque acoge el Teatro-Museo Dalí. Se puede realizar interesantes marchas de senderismo por los senderos que bordean la Costa Brava, pudiendo finalizar en el pueblo marinero de casas blancas mediterráneas de Cadaqués, donde Dalí fijó su residencia. El Cabo de Creus se encuentra también en la comarca. Pero la principal atracción arqueológica es la ciudad de Empúries (o Ampurias), de la que quedan restos de una puerta, callejón, torre y cuartel griegos (s. IV a. de C.), viviendas, foro, ágora o plaza pública, templo capitolino, puerto y puerta sur romana, anfiteatro, palaestra o gymnasium, muralla ciclópea, cisternas, mercado griego con arquerías y otras murallas, muelle, necrópolis, mosaicos, templo de Zeus-Serapis (s. I a. de C.), tabernas comerciales, planta de salazón, templos, calzadas, baños, iglesia paleocristiana (siglos V al VII), estatuas y un museo in situ. Los monumentos de este excepcional yacimiento proceden de época ibérica, griega y romana. Hacia el 600 a. de C., llegaron los primeros comerciantes focenses y desarrollaron una pequeña factoría, convirtiéndose esta colonia en ciudad a lo largo del siglo V. En el conflicto entre Roma y Cartago, se alineó con la primera, cuyos ejércitos desembarcarían en Ampurias el 218 a. de C., fecha que marca el comienzo de la invasión romana de Hispania. A fines del s. I a. de C., la ciudad alcanzó su máximo esplendor, para decaer en el siglo II de nuestra era y ser casi abandonada durante el siglo siguiente. De la ciudad de Roses, también fundada por los griegos focenses, solamente quedan actualmente algunos edificios tardorromanos.

ara finalizar con esta visita al nordeste peninsular, de camino a Barcelona, se puede visitar la sierra de Montserrat, con un importante santuario.

 
   
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