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Revista de Historia Contemporánea

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EL TRATADO DE NANKING

 

El opio, muy conocido en China por sus valores medicinales, era comprado por comerciantes británicos que operaban en Cantón, quienes se encargaban de transportarlo a China. Sus socios chinos de los gremios comerciantes locales (los co-hong) lo distribuían en el interior del país a través de una decena de puertos. Y unos y otros se hacían así con pingües beneficios, a costa de la salud de los demás. Pero los devastadores efectos físicos y químicos sobre los consumidores de la droga no habían sido previstos por el gobierno chino, puesto que afectaba al orden moral y económico del país. Los emperadores Qing intentaron cortar por lo sano, y dictaron sucesivos decrFumadero de opio en Chinaetos prohibiendo el consumo y tráfico del opio, pero sin resultados, ya que los traficantes extranjeros y locales obtenía tal cantidad de beneficios que decidieron correr riesgos. Los efectos del contrabando de la droga sobre los grupos sociales chinos fueron devastadores y agravaron la crisis del sistema político. Al final, pero ésa es otra historia, los británicos desencadenaron la Primera Guerra del Opio.

Bueno, a lo que vamos. El Tratado de Nanking fue un tratado de paz (bastante desigual, todo hay que decirlo) entre el Imperio Británico y el Imperio Chino, regido por la Dinastía Qing, que significó el final de la Primera Guerra del Opio. Se firmó entre los prepotentes británicos y los temerosos chinos el 29 de agosto de 1842, pero no condujo al final de los conflictos que los imperialistas británicos desencadenaban por doquier en aras de su comercio.

Tras la derrota china en la guerra, merced a las mejores armas de los agresores, los representantes británicos y chinos negociaron los términos del tratado a bordo del buque de guerra británico HMS Cornwallis, anclado enfrente de Nanking, y donde los atemorizados cortesanos chinos se dieron cuenta de que cualquier resistencia era inútil ante el poderío militar del enemigo. El 29 de agosto de 1842, el representante británico Sir Henry Pottinger y los representantes del emperador chino, Qiying, Ilibu y Niujian, firmaron el tratado que consistía en trece artículos ratificados por la Reina Victoria y el Emperador Daoguang (a su pesar) diez meses después.

Este vergonzoso tratado entregaba a China atada de pies y manos a sus vencedores, e inició un periodo desgraciado en la historia del milenario país. Las claúsulas más importantes fueron las siguientes:

- China entregaba en arriendo el territorio de Hong Kong a los ingleses, legalizando de iure una situación ya de facto desde un año antes. Pottinger fue el primer gobernador del territorio recién adquirido, como premio a su victoria.

- Pekin debía pagar, para más inri, una indemnización a Londres de seis millones de dólares, y doce mFirma del Tratado de Nankingás por gastos de guerra. Además tuvo que pagar tres millones más a algunos comerciantes ingleses. En total, 21 millones de dólares debían ser pagados en un plazo de tres años con un interés anual del cinco por ciento en las cuotas que no fueran entregadas a su debido tiempo. Ya podía prepararse el pueblo llano a un incremento de la fiscalidad para abordar tan tremendo ultraje económico.

- El Gobierno chino, tan cerrado hasta entonces, abriría (que era los que deseaban los ingleses y en el fondo las demás potencias europeas que deseaban su tajada de la gran tarta china) al comercio exterior los puertos de Cantón, Xiamen, Fuzhou, Ningbo y Shangai. El proteccionismo era sustituido por le libre comercio. Los comerciantes británicos y sus familias podrían residir a partir de ahora, permanentemente en dichos puertos y comprar propiedades en ellos. Posteriormente, Londres aprovechó esta claúsula para establecer barrios de los que se conoció como concesiones, fuera de la jurisdicción china. Era como si fuese un trozo de territorio inglés enclavado en medio del territorio chino.

- Las tasas aduaneras disminuían entre un 60-70%, hasta reducirlas a un simbólico 5% sobre el valor de las mercancías, con lo que las manufacturas británicas inundaron el mercado chino, que era lo que ansiaba con denuedo el imperial gobierno de su majestad británica. Ambos gobiernos debían negociar sobre el posible cambio de esta tarifa.

- Gran Bretaña se granjeó el título de nación más favorecida, en cuanto a privilegios y garantías que las autoridades chinas concedían a los ciudadanos de otros países.

- Se estableció la inmunidad jurídica para los súbditos británicos, que no podrían ser juzgados por magistrados chinos, sino por su propio cónsul.

La victoria tan rotunda y tan fácil de los ingleses sobre el Celeste Imperio, que atrajo a otras potencias como la miel a las moscas, y a allí que aparecieron graznando sus hipotéticos y descabellados derechos, franceses y norteamericanos, que amenazaron con desencadenar una nueva intervención armada en la supuesta defensa de sus comerciantes y misioneros, sino obtenían privilegios semejantes a los conseguidos por sus correligionarios británicos. Francia arrancó del emperador chino otro tratado vergonzoso, el Tratado de Huangpu, y EEUU, para no ser menos que sus rivales europeos, el de Wangxia, con lo que se beneficiaron también de la Primera Guerra del Opio. Estos tratados llamados desiguales, por razones obvias, condujeron a China a un estado de postración semicolonial, donde las grandes potencias hacían y deshacían a su antojo y desembocaron en una situación comercial en China que duraría casi cien años

 

 

 
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