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Revista de Historia Contemporánea

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EL NAZI NORUEGO

Vidkun Quisling (1887-1945) fue un político noruego, activo colaboracionista de los nazis. Durante la Segunda Guerra Mundial presidió el vergonzoso gobierno noruego que colaboró con las tropas de ocupación de Hitler.

El 17 de mayo de 1933, Día de la constitución noruega, Quisling y el abogado Johan Bernhard Hjort fuVidkun Quislingndaron la Unión Nacional (Nasjonal Samling), formación política de tendencia primeramente conservadora y religiosa, que derivó enseguida tras los pobres resultados electorales, hacia posiciones fascistas. Eran tiempos en que los extremismos proporcionaban más votos que la moderación. Quisling estableció estrechos vínculos con Adolf Hitler gracias a la intermediación del Dr. All, teórico del movimiento fascista noruego. Quisling era partidario de la tesis de la expansión vital, de raigambre nacional-socialista alemana. Se declaró contrario al liberalismo y la democracia, y especial odio al comunismo y los sindicatos. Para él, el urbanismo era la principal causa de decadencia de Noruega, y pensaba que lo único que salvaría al pueblo sería el retorno a la naturaleza y al laboreo de la tierra y el establecimiento de un régimen autoritario, presidido por él, naturalemente.

Cada vez más racista y antisemita, sin duda influido por sus correligionarios germanos, exaltó la pureza de la raza noruega, y llamó a la lucha contra el capitalismo "judeo-inglés". Otro al que le daba por la famosa conspiranoia de inspiración judaica. Pero su mensaje nunca caló en la sociedad noruega y no obtuvo ni un miserable escaño en el Parlamento noruego por la vía democrática de las urnas.

Desde 1934, La Unión Nacional adoptó las formas exteriores de los partidos fascistas europeos: parafernalia militar y el emblema de la Cruz de Olaf. Quisling fundó dos fuerzas paramilitares, los Hird y los Förergarde, a imagen y semejanza de las SS y las SA alemanas, vamos, las fuerzas de choque del partido.

En diciembre de 1939 le pidió a Hitler que ocupara Noruega, lo que se realizó en abril de 1940, en connivencia con la fuerte estructura colaboracionista organizada por el traidor Quisling y su partido, compuesta por 30.000 hombres. Hitler se frotó las manos, claro. Quisling, también. Tanto, que se autoproclamó presidente dando un golpe de Estado, pero Hitler no se impresionó por el golpe de mano de Quisling tenía otros planes por el momento, pues fue depuesto por los alemanes el 15 de abril y sustituido por un gobierno presidido por el gobernador civil de Oslo, Christensen. Pero a partir de 1941, las autoridades locales, los funcionarios, los jueces y la mayoría de los profesores fueron sustituidos por miembros de la fascista Unión Nacional. Por fin Quisling, logró lo que ansiaba con gran vehemencia, porque en 1942, los alemanes le nombraron "ministro presidente" de un gabinete títere que respondía ante el comisionado alemán en Noruega, Josef Terboven. Desde su nuevo cargo, intentó extender el fascismo en todos los sectores de la sociedad noruega, que se opuso con dureza, cayendo en la impopularidad más profunda. Su enemigo más furibundo era el Gobierno noruego en el exilio londinense, reconocido por los Aliados y presidido Quisling y Hitlerpor Johan Nygaardsvold.

En 1943 declaró oficialmente el estado fascista en Noruega, y despojó de sus derechos al Rey Haakon VII y sus herederos, que salieron por patas del país. Cuando los alemanes y su marioneta Quisling intentaron llamar a filas a la población noruega, el tiro les salió por la culata, y no hubo más remedio que reclutar a los miembros de la Unión Nacional que tuviesen entre 18 y 45 años.

Ni por ésas. El poder fascista estaba decayendo ya en toda Europa, y en febrero de 1945, las tropas aliadas liberaron Noruega de la opresión nazi. Quisling fue detenido junto con otros líderes del Nasjonal Samling y juzgado sumariamente por un Consejo de Guerra bajo las acusaciones de criminal de guerra y de colaboración con el enemigo, algo que para casi todos los noruegos estaba bastante claro, pues sus acciones no admitían el perdón: durante la guerra, en el golpe de Estado en abril de 1940, la revocación de la orden de la movilización, sus muchos estímulos a los noruegos a servir voluntariamente en la Wehrmacht y las SS], su colaboración en la deportación de los judíos, su responsabilidad de la ejecución de patriotas noruegos, etc. No había otra que declararle culpable y ejecutarlo. Fue fusilado el 24 de octubre de 1945 en la Fortaleza de Akershug en Oslo.

Quisling fue una desgracia para la historia de Noruega, al punto de que su nombre se convirtió en sinónimo de "traidor". Todavía hoy en día llamar a alguien "quisling" en Noruega es uno de los peores insultos que se pueden endilgar. Pero no solamente en idioma noruego, también en inglés, sueco, griego, croata y serbio.

 

 
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