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Revista de Historia Contemporánea

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EL POSITIVISMO HISTÓRICO ALEMÁN

El positivismo es una corriente filosófica basada en la idea de que el único conocimiento auténtico es el científico, y que tal conocimiento solamente puede surgir de la afirmación de las teorías a través del método científico. Según el positivismo, las actividades filosóficas y científicas deben tratrase exclusivamente a través del análisis riguroso de los hechos reales verificados por la experiencia.

Posiblemente, la necesidad de estudiar científicamente al ser humano nace debido a la experiencia de la Revolución Francesa, que obligó por primera vez a observar a la sociedad y al individuo como objetos de estudio científico.

En Alemania, algunos profesores de la universidad de Gotinga (Hannover) iniciaron un nuevo método de concebir la historia a base de un estudio minucioso y crítico de la documentación histórica legada por el pasado, no sólo hablando como siempre de guerras y batallas y de la sucesión de reyes. Buscaban además datos económicos, demográficos, institucionales. Aparece así el movimiento conocido como Positivismo Histórico, presentado por Barthold Georg Niebuhr (1776-1831), Ludwig von Ranke (1795-1886) y por Theodor Mommsen (1817-1903) en Alemania, máximo exponente de dicha corriente. En Francia algunos autores vinculados a L'Ecole de Chartres también se adscriben a este movimiento, pero en el Positivismo en su versión Histórica, los verdaderos pesos pesados son estos tres historiadores alemanes que acabo de citar, y de los que haré un somero repaso de su abrumadora obra.

Niebuhr fue pionero de la aplicación del método histórico crítico en sus obras históricas. Su obra "Historia de Roma" es un modelo de análisis filológico y crítico de los documentos. Estudia con espíritu crítico las fuentes literarias existentes y los vestigios epigráficos latinos. A partir de esta recopilación de datos no redacta una mera Historia de Roma como sucesión de acontecimientos, sino que que considera a Roma por encima de todo como un gran Estado y trata de reconstruir exhaustivamente sus instituciones políticas, legales, económicas y sociales. Por esta nueva senda, la historia razonada y documentada va dejando poco a poco de lado a la obsoleta mera crónica erudita y adornada.

Von Rancke consolidó la Historia como una ciencia. Su obra es muy extensa: "Historia de los Pueblos RoLudwig von Ranckemánicos y Germánicos", "La Monarquía Española en los siglos XVI y XVII", "Naciones Teutónicas y Latinas", pero sobre todo "Historia de los Papas" le elevó a los altares de los grandes historiadores del mundo. Rancke, protestante y conservador, habla del pontificado con simpatía y objetividad, lo que la valió ser duramente criticado por sus correligionarios protestantes. Una constante en su obra es la continua acumulación de fuentes documentales originales y datos, y gran erudición, pero sin interpretar, algo común a todo el Positivismo Histórico. Como vemos toda su obra se basa en los documentos. Tras una búsqueda exhaustiva por diversos archivos, analizó esa documentación original minuciosamente, desde puntos de vista como los de la Filología, la Paleografía y la Diplomática para probar su autenticidad, siguiendo el método documental establecido por Mabillon.

Para Rancke, el mejor testigo de un acontecimiento histórico es el que está más próximo al hecho, y las cartas de los actores, más valiosas que los escritos de los cronistas. Para él, es decisivo el hombre de acción en el acontecer de la Historia, y que por tanto, la actividad de personalidades individuales se canaliza a través de las naciones, entes fundamentales de la sociedad. Para este autor, en la narración de la Historia hay que atenerse a los hechos y dejar de lado cualquier invención e imaginación o aderezo de los hechos, quizás en referencia a las novelas históricas que comenzaban a proliferar dentro del movimiento Romántico, y separar el estudio del pasado de las pasiones del presente, escribiendo las cosas tal y como fueron, o al menos, relatan los documentos. En resumen, ser un mero espectador ante los hechos y no añadir nada más a las fuentes que los cuentan. La interpretación de los hechos a partir de las fuentes no existe para este historiador positivista. De hecho sus directrices historiográficas son las del Positivismo Histórico: estudio minucioso del documento y acumulación de datos.

La obra de Mommsen se centró en la Historia de Roma, reuniendo todos los documentos que fue capaz desde los tiempos más antiguos de la ciudad. Se hizo con todas las inscripciones romanas que pudo, llegando a publicar un vasto e ingente "Corpus de inscripciones latinas", que aporta un abrumador aluvión de datos históricos para el conocimiento de la vida pública y privada, la administración, las ciudades, el ejército, el arte, las comunicaciones, las condiciones sociales y muchos otros aspectos de la vida de los romanos.

Sus obras históricas más destacadas son "Historia de Roma" y "Derecho Público romano". La primera supuso una ruptura en la forma de estudiar la Historia, pues aparecen nuevas aportaciones sobre etnología, instituciones y la vida de la primitiva sociedad italiana. Su "Derecho Público romano" es el tratado histórico más grande jamás hecho sobre las instituciones políticas. Apabulla al lector con autores y de citas, demostrando la enorme erudición del autor. En sus últimos años participó en los Monumenta, haciéndose responsable de los Auctores antiquissimi que abarcan los siglos de las invasiones. En todas sus obras destaca el método crítico y minucioso aplicado a todas y cada una de las numerosas y variadas fuentes históricas que utilizó.

 
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