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Revista de Historia Contemporánea

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GARIBALDI EN SUDAMÉRICA

El que más y el que menos conoce algo de la historia de Garibaldi, sobre todo por la famosa frase de que "eres más famoso que Garibaldi". Y el que más y el que menos conoce que este buen señor era un aventurero que fue pieza fundamental en la unificación de Italia en las décadas centrales del siglo XIX. Lo que ya no es tan sabido, es que era un hombre de mundo y que anduvo dando guerra en otros lugares, concretamente en Sudamérica durante los aciagos años en que se formaban las nacionalidades desgajadas de los antiguos virreinatos del carcomido y rancio Imperio español.

Giuseppe Garibaldi (1807-1882) , la figura italiana más popular y legendaria del siglo XIX, fue el "HGiuseppe Garibaldiéroe de Dos Mundos". Por aquel entonces no era el famoso Garibaldi que luchó por la unificación de Italia, sino un guerrillero, que tuvo que salir por patas de la Península itálica a raíz de su participación en un levantamiento progresista en Génova en 1835 y ser condenado a muerte por el rey de Saboya.

Apoyó a todos aquellos que querían luchar por la independencia con tanto ardor como si fuera su patria.

A principios de 1836 Garibaldi llegó a Río de Janeiro para encontrarse con viejos camaradas de armas del movimiento Joven Italia también huidos de las guerras italianas. Participó en la rebelión de la provincia de Río Grande del Sur liderada por el corsario Bento Gonçalves da Silva contra el Imperio brasileño, quien autorizó a Garibaldi la patente de corso para piratear contra los navíos imperiales. El italiano se adhirió a las logias que en ese momento querían imponer una república en Brasil, destronando a la monarquía.

En una de las continuas guerrillas en las que tomó parte, siempre como jefe militar (debía tener gran ascendiente sobre la gente, que le seguía fascinada), en 1837 Garibaldi puso proa a Maldonado, en Uruguay, pero en la ruta se produjo un choque con un barco portugués y el balazo que por poco le costó la vida. Una goleta argentina le socorrió en el río Uruguay en el lanchón a la deriva donde agonizaba, con el proyectil portugués alojado en la garganta. Un cirujano también argentino le salvó la vida in extremis, al lograr extraer la bala, situada a pocos milímetros de la carótida cuando casi estaba perdido.

En Gualeguay Garibaldi se restableció de sus heridas, pero posteriormente fue preso por orden del gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas. Los notables de la ciudad impidieron que lo mataran. En los meses que pasó en Entre Ríos, Garibaldi se convirtió en un excelente gaucho: aprendió a montar a caballo, a lanzar las boleadoras y a tirar lanzazos.

Despojado de su licencia de corsario, el incorregible Garibaldi parJuan Manuel de Rosasticipó desde 1841 en el bando colorado de Fructuoso Rivera, instalado en Montevideo en la llamada Guerra Grande (1838-851) contra el general blanco Oribe y el jefe de los federales argentinos, Rosas, que representaba a las oligarquías argentinas. El partido colorado era apoyado por los brasileños, franceses, ingleses y los unitarios argentinos.

En el Río de la Plata operaba la flota de la Confederación, al mando del almirante Guillermo Brown, que intentaba bloquear el puerto de Montevideo. Durante el sitio de Montevideo fue almirante a bordo de lanchones. El 16 de agosto de 1842 tuvo lugar la batalla de Costa Brava (Río Paraná), donde Garibaldi fue derrotado por las fuerzas de Brown. Garibaldi logró escapar con fuertes pérdidas en vidas humanas, y ante el deseo de muchos de sus enemigos de perseguirlo y acabar definitivamente con él, el propio almirante Brown dejó que se fuese, admirado por su valentía. Recuperado del desastre, Garibaldi logró impedir el intento de la flota rosista de bloquear Montevideo.

Durante el sitio de Montevideo por Oribe (1843-1851), Garibaldi organizó una unidad militar mercenaria, "La Legión Italiana", Fue en esta campaña donde nacieron los famosos camisas rojas garibaldinos, pues así vistió a sus seguidores porque no tuvo más remedio. Fue completamente ocasional y se debió a la falta de monetario. Giuseppe encontró un almacén que debido a la guerra no podía exportar las camisas color rojo que se vendían en los mataderos argentino. A partir de aquí, esta vestimenta se hizo legendaria y la vestían muchos de aquéllos que protagonizaban movimientos de liberación en Europa.

Protegido por las escuadras aliadas de Francia e Inglaterra, invadió en abril de 1845 la ciudad de Colonia del Sacramento, que fue saqueada por los anglofranceses y los propios garibaldinos, según admitió el propio Garibaldi en sus Memorias. En noviembre de 1845 una flotilla al mando de Garibaldi logra recuperar el puerto de Salto, ocupada por las tropas de Rosas, sin apenas resistencia. Los federalistas, al mando del general Servando Gómez contraatacan y se acercan peligrosamente a Salto. Garibaldi y la Legión Italiana intentan desesperadamente y en inferioridad de condiciones, detener el arrollador avance de las fuerzas de la Confederación, muy superiores en número y calidad de armamento, algo que consiguen con gran esfuerzo y pérdidas. Fue la batalla de San Antonio.

En 1848 volvió a Italia para participar en toda acción militar que le sedujese, y éstas se integraron dentro del movimiento de unificación italiana. Para muchos, este "Héroe de Dos Mundos" fue paladín de la libertad y luchador de la independencia, pero para otros un ladrón, esclavista y pirata.

 
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