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Revista de Historia Contemporánea

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LA FUNDACIÓN DE LA CRUZ ROJA

La idea de fundar una institución como la Cruz Roja fue consecuencia de los horrores de la guerra de los que fue testigo un hombre emprendedor y filántropo, el suizo Henri Dunant (1828-1909). Los negocios habían llevado a Dunant cerca de la localidad italiana de Solferino, en el norte, justo el día en que austríacos dirimían sus cuitas y diferencias con franceses y piamonteses, en el marco de las guerras que crearon el Reino de Italia. En un combate especialmente cruento, al final de la jornada del 24 de junio de 1859, unos 40000 hombres yacían sobre el campo de batalla, unos muertos, otros heridos de diversa consideración. La carnicería había durado 16 horas.

los soldados heridos trataban desesperadamente de respirar el aire viciado de la batalla y el polvo levantado por 300000 hombres que habían participado en la refriega, con las voces cada vez más debilitadas que imploraban auxilio. Algunos soldados, compañeros de los heridos y moribundos, ante la falta de medicación, víveres y agua, trataban de proporcionarles consuelo ante lo inevitable, estrechando las manos de los desafortunados caidos entre las suyas. El sufrimiento de los heridos hizo a Dunant recapacitar y pensar en como poner fin a su dolor. Así que se puso en marcha, organizando de la mejor manera posible a las buenas gentes de los alrededores, a quienes convenció para que atendiese a los heridos, sin distinguir el bando en el que habían luchado, utilizando el lema "Tutti fratelli" (Todos hermanos) acuñado por las mujeres de la cercana ciudad de Castiglione dello Stiviere, en la provincia de Mantua.

Las imágenes de la muerte, del sufrimiento y del dolor extremos habían quedado impresos en su mente, y, dado su carácter emprendedor, reflexionó hasta dar con ideas de cómo evitar futuras situaciones parecidas. Y como evitar las guerras no iba a poder ser, dado el violento carácter del ser humano, concibió la idea de al menos paliar los resultados. Y plasmó su ideario en un interesante volumen, "Recuerdo de Solferino", en el que Dunant plantea la idea base de las futuras sociedades de la Cruz Roja, "cuya finalidad será cuidar de los heridos en tiempo de guerra por medio de voluntarios entusiastas y dedicados, perfectamente cualificaHenri Dunantdos para su trabajo". Dunant había asumido los gastos de la primera impresión de su libro y en noviembre de 1862 apareció la primera edición. La reacción que provocó la obra fue impresionante, de tal manera que el éxito arrollador sorprendió al mismo autor.

Como ya había puesto en marcha en el campo de Solferino, Dunant creó las condiciones para la fundación de sociedades de asistencia para atender a los heridos y damnificados de la guerra (y posteriormente extendida a los desastres naturales), independientemente del bando, credo, raza, como entes neutrales dispuestos a prestar ayudas humanitarias a quien lo necesitase. Su plan era la fundación, en cada país, en tiempos de paz, de sociedades de socorro, capaces de ayudar a los heridos en tiempos de guerra. Hubo cierta resistencia al punto de la neutralidad de los servicios sanitarios, pero afortunadamente, el empecinamiento de Dunant ganó la partida y se adoptó la recomendación de que fueran reconocidos como neutrales las ambulancias, los médicos y sus asistentes, así como los habitantes del país que prestaran socorro a los heridos. Dunant consiguió que, en la medida de lo posible, los gobiernos se comprometiesen a que sus tropas no disparasen sobre los miembros de la organización sanitaria y neutral.

Los 4 miembros de la Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública, junto al propio Dunant (el Comité de los Cinco), impulsaron el proyecto, que en 1863 tomó la forma del Comité Internacional de la Cruz Roja. El Comité logró en un año, con ayuda del Gobierno suizo, que 12 países firmaran el primer concierto, conocido como Primer Convenio de Ginebra, y que acordaba los siguientes puntos, que aún permanecen vigentes:

  • Proteger a los militares heridos en campaña.
  • El carácter neutral y protección del personal sanitario y de los hospitales militares.
  • La adopción del emblema de la Cruz Roja sobre fondo blanco como símbolo protector.
  • El establecimiento de un comité permanente que se denominó "Comité Internacional de la Cruz Roja".
  • La promoción internacional de sociedades de socorro.
 
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