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Revista de Historia Contemporánea

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MAX AUB

Escritor hispano-mexicano (1903-1972) de orígenes cuando menos complejos, pues no en vano su padre era de origen alemán y su madre francesa de origen judío alemán. En 1914, la Primera Guerra Mundial sorprende a la familia Aub en Valencia por motivos comerciales, y aquí se quedan, ya que su padre como ciudadano alemán no podía volver a Francia, donde habían residido hasta esa fecha. Recibe una educación muy rica y cosmopolita y desde niño destaca por su facilidad para aprender idiomas. En 1916 el padre de Max solicitó la nacionalidad española para sí y su familia, y renunciaron a la alemana. Max Aub Toda escribió toda su obra en español, cultivando diferentes géneros: narrativa, teatro y poesía. Y diarios.

A partir de 1922 vivió en Barcelona cuatro meses al año y aprovechó para asistir a tertulias de los vanguardistas barceloneses: López Picó, Joan Salvat-Papasseit, Esclasans, y Gasch. En 1928 ingresó en el Partido Socialista Obrero Español. Desde que terminó sus estudios recorría el país como viajante de comercio.

Comenzó su obra literaria colaborando en publicaciones como Azor y la Revista de Occidente. Aunque pertenezca a la Generación del 27 por razón de su vanguardismo, cuesta mucho trabajo incluirlo en ella. Compaginó la actividad comercial con la literatura, iniciándose en el teatro vanguardista, con obras tempranas como: El desconfiado prodigioso (1924), Espejo de avaricia (1927), Narciso (1928) y la novela Luis Álvarez Petreña (1934).

Cuando comenzó la Guerra Civil, Aub se encontraba en Madrid. Era ya por entonces un reconocido intelectual y dirigía en Valencia el grupo teatral El Búho. Colaboró con André Malraux en la película Sierra de Teruel (Espoir). Como diplomático en la embajada española en París, gestionó la compra del Guernica de Picasso para la Exposición Universal de 1937. En enero de 1939 se exilió en Francia y se instaló en París. En abril de 1940 fue denunciado como comunista, detenido e internado en el Campo de Roland Garros, y tras pasar por algún otro campo de internamiento, exiliado a Marsella. En 1941 fue detenido de nuevo y deportado a Argelia (decididamente alguien se había le había tomado manía), donde escribió su libro de poemas Diario de Djelfa, crónica angustiada de su estancia en el campo argelino en el que le dejaron los franceses de Vichy entre 1941 y 1942. Destaca su aguda sensibilidad ante la naturaleza norteafricana, que le consuela del hambre, la desesperación y el horror. Gracias a la ayuda del escritor John Dos Passos, en mayo de 1942 se larga a Casablanca desde los presidios argelinos, y de allí a México, país, que, como a tantos otros exiliados y represaliados por los vencedores de la carnicería fratricida peninsular, le acogió con los brazos abiertos, de tal forma, que allí permaneció hasta su muerte.

En México se ganaba la vida gracias al periodismo, escribiendo en los diarios Nacional y Excelsior, y también en el cine ejerciendo de autor, coautor, director, traductor de guiones cinematográficos y profesor de la Academia de Cinematografía. Desde mediados de los 50 viaja por Estados Unidos y Europa pero sin poder entrar en España, hasta 1969, cuando por fin el caduco régimen franquista permite su vuelta y recuperación de parte de su biblioteca personal, que estaba en la Universidad de Valencia.

Y también fue en México, donde escribió y publicó la mayoría de sus obras. Destacan las seis novelas del ciclo narrativo que tiene como tema la Guerra Civil Española, y titulado genéricamente El laberinto mágico: Campo cerrado (1943), Campo de sangre (1945), Campo abierto (1951), Campo del Moro (1963), Campo francés (1965) y Campo de los almendros (1968). A ellas se suman dos grandes novelas: Las buenas intenciones (1954) y La calle de Valverde (1961). Durante diez años, entre 1950 y 1960, trabajó en una Antología de poesía mexicana. Su producto lírico más logrado es Antología traducida (1963,1972). En su libro póstumo Imposible Sinaí (publicado en 1982), reúne unos poemas que denuncian toda guerra en general e intentan comprender lo sucedido en la Guerra de los Seis Días árabe-israelí (1967). Su obra teatral es extensa. Escribió además un estudio sobre la novela española contemporánea y un manual de historia de la literatura española.

Su pasión por los cuentos abarca desde No son cuentos (1944) hasta Los pies por delante (1975), entre otras muchas colecciones. Como autor teatral, tiene tres épocas repletas de títulos: la vanguardista de la preguerra; la comprometida (lo que llamó "Teatro de circunstancias") de la Guerra Civil, y su fase final mejicana.

En 2001 se inició la publicación en Valencia de sus Obras completas.

En estos primeros años del siglo XXI, el 'papel' del intelectual en la sociedad se perfila como decorativo y muy devaluado, dado la influencia de la soldadesca en el nuevo orden internacional. Max Aub estaría militando activamente en contra del resurgimiento de nuevas formas retorcidas de fascismo, que se nos presentan bajo le rostro gris macilento de una crisis que nadie ha pedido y que nos han endosado los sesudos y siniestros poderes financieros, aliados a los políticos de todo el mundo. Aub nos legó la herencia del trabajo por un modelo de intelectual comprometido y de escritor humanista que convierte su obra en testimonio crítico y revelador frente a una realidad hostil e injusta. Y la de hoy día (escribo esto en febrero de 2012) lo es mucho, terriblemente hostil e injusta.

 

 
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