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Revista de Historia Contemporánea

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El solitario de Neuschwanstein
Semblanza de una significativa ausencia

 

INSTITUCION LIBRE DE ENSEÑANZA

La Institución Libre de Enseñanza fue fundada en 1876 por un grupo de catedráticos (entre los que se encontraban Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón), separados de la Universidad por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política o moral. La primera dimensión de su ideario es la deGiner de los Ríosfensa a ultranza de la libertad de enseñanza.

Se enajenaron de la estructura educativa oficial por un pequeño ventanucoo que les iba a dejar la Constitución de 1876 en un párrafo de su art. 12: "Todo español podrá fundar y sostener establecimientos de instrucción o de educación con arreglo a las leyes".

Pero continuaron su tarea educadora al margen de los centros universitarios del Estado, mediante la creación de un establecimiento educativo privado, cuyas primeras experiencias se orientaron hacia la enseñanza universitaria y, después, a la educación primaria y secundaria. Se sustrajeron así a la esfera de acción del Estado dando un primer paso hacia la independencia de la investigación científica y de la función del profesor. Aquellos intelectuales se situaban en la sociedad civil sin conexión alguna con el Estado.

Nunca pidieron ni aceptaron subvención oficial alguna, ni solicitaron ni desearon homologación o convalidación de sus estudios. Rechazaron la subvención y el apoyo oficial precisamente para proteger la libertad, que se les antojaba amenazada de algún modo por el hecho simple de la dependencia económica.Nicolás Salmerón

En sus Estatutos fundacionales se afirmaba que «la Institución Libre de Enseñanza es completamente ajena a todo espíritu o interés de comunión religiosa, escuela filosófica o partido político». En una sociedad culturalmente asfixiada por la omnipresencia del pensamiento oficial escolástico, los krausistas españoles pregonaban la secularización de la sociedad, la libertad de pensamiento, de investigación, el respeto a las opiniones disidentes, la libre propagación de ideas; en suma la concepción racionalista sustentada por la Ilustración, por la burguesía europea en su lucha contra el antiguo Régimen.


En el proyecto participaron otras personalidades comprometidas en la renovación educativa, cultural y social, como Joaquín Costa, entre otros. A partir de 1881 empezaron a formar parte del cuerpo docente de la Institución profesores formados en ella cuya labor afianzará el proyecto institucionista y garantizará su continuidad.

La Institución fue un foco de renovación pedagógica, y el motor de un proyecto de renovación global de la vida española basado en la reforma interior del hombre. Los institucionistas eran hombres cultos, de ciencia rigurosa, con íntimo sentido religioso, integridad moral, austeridad, solidaridad humana, sensibilidad artística, salud física, solidez de carácter, amor y comunión con la naturaleza, elegancia y corrección en las maneras y, por supuesto, comprometidos moralmente en la reforma.

Desde 1876 hasta la guerra civil de 1936, la ILE se convirtió en el centro de gravedad de toda una época de la cultura española y en cauce para la introducción en España de las más avanzadas teorías pedagógicas y científicas que se estaban desarrollando fuera de las fronteras españolas.

Bajo la influencia de Giner y la Institución se emprendieron desde organismos públicos importantes reformas en los terrenos jurídico, educativo y social, y se crearon organismos como el Museo Pedagógico, y la Junta para Ampliación de Estudios, de la que dependían el Centro de Estudios Históricos, el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales o la Residencia de Estudiantes.

En torno a la Junta y al Museo cristalizaron desde 1907 hasta 1936 intentos de reforma científica y educativa que dieron lugar a iniciativas pioneras: El Instituto Escuela, las pensiones para ampliar estudios en el extranjero, las colonias escolares de vacaciones, la Universidad Internacional de verano o las misiones pedagógicas, en vigor durante la Segunda República.

La guerra civil de 1936 y la posterior proscripción de la Institución, con confiscación de sus bienes, supusieron un largo paréntesis para sus actividades en España, aunque el proyecto continuó alentando en la labor desarrollada en diversos países por institucionistas exiliados. Durante los años de la posguerra las importantes actividades que desarrolló la Institución han sido sistemáticamente desterradas de los textos de la «Historia oficial» franquista.

El Boletín de la Institución Libre de Enseñanza (BILE) comenzó a publicarse el 7 de marzo de 1877 y se mantuvo hasta diciembre de 1936. Pronto se convirtió en una publicación singular en el mundo editorial español por su carácter cosmopolita y multidisciplinar y por la gran calidad de sus colaboradores. Escritores, pedagogos e investigadores (entre ellos Bertrand Russell, Santiago Ramón y Cajal y un largo etcétera) colaboraron en la revista, ocupándose de algunos de los temas clave de la sociedad, la política, la economía, las ciencias y las artes de su tiempo. La «segunda época» se inicia en 1987, con contenido y línea temática muy similares a la primera etapa. Su objetivo es primar el carácter científico de esta «revista de ideas», convirtiendo sus páginas en un lugar para la reflexión sobre la educación y sus relaciones con la cultura y la historia intelectual contemporánea.

 

 

 

 

 

 

 



 
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