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Revista de Arqueologia

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ESTAR EN LA GLORIA

La institución de las termas romanas no corresponde exclusivamente a una necesidad higiénica, sino a un aspecto social de la vida romana. Podían ser públicas y privadas, entonces situadas en las villas y para uso y disfrute del señor y sus huéspedes.

Las termas públicas pertenecían al Estado, aunque éste las arrendaba a un empresario ( conductor ), quien se encargaba de su mantenimiento y cobraba un cuadrante o cuarto de as, un precio muy asequible, como entrada o balneaticum a las personas que querían hacer uso de sus instalaciones.

En Roma, siguiendo el ejemplo griego, se construyeron estancias similares que pronto fueron del gusto de la ciudadanía. Ya no solo se realizaban los actos de limpieza y relajación, así como aquellos medicinales cuando las aguas tenían propiedades curativas, sino que se añadía un cuidado del cuerpo que incluía prácticas deportivas y un ritual de masajes con diferentes sustancias como esencias y aceites especiales.

La estructura de una terma romana era altamente ingeniosa. Existía un sistema para calentar el agua, fabricar vapor y calentar determinadas habitaciones con diversas temperaturas. Los servicios de calentamiento se encontraban en el praefurnium, sitio de almacén de la leña y donde estaba el servidor del horno o furnium. Aquí se calentaba el agua, que iba al caldarium o baño caliente, el cual se encontraba situado sobre pilares, para permitir el paso de aire caliente procedente del furnium por su parte inferior. Esta técnica recibe el nombre de hypocausis. Dichos hornos eran alimentados por un destacamento de esclavos, que se encargaban de que cada sala tuviera la temperatura adecuada.

El aire caliente también circulaba entre la pared de mármol y el muro de la edificación, pues había entre ambas una cámara hueca. El vapor salía por ventanas o toberas en el techo, cuando el calor o humedad eran excesivos. La sala anterior al caldarium era el tepidarium, o sala tibia, que servía de transición desde el frigidarium, o sala fría (ver Asterix gladiador). Todas estas salas se aislaban unas de otras mediante puertas para asegurar en lo más posible su estanqueidad. El tepidarium y el frigidarium carecían de hypocaustum (se explica después este sistema). Delante de este conjunto de salas a diferentes temperaturas se hallaba el apodyterium, la zona donde el bañista se cambiaba y dejeba sus ropas, vigiladas por un esclavo. Algunas termas cuentan con el assa sudatio o laconicum , un habitáculo destinado a tomar baños de sudor, antepasado remoto de nuestras saunas.

La Palestra era el patio central al que se abrían todas la demás estancias y donde se podía practicar ejercicios físicos. En la Palestra existía también un local destinado a que los atletas se quitaran el polvo y el sudor antes de entrar a las termas ( destrictorium ).

Las Tabernae eran tiendas adosadas a las salas de baños donde se vendían bebidas y comida, que los vendedores pregonaban a grandes voces entre los bañistas.

Los recursos hidráulicos eran traídos mediante la red de acueductos que toda ciudad romana tenía, aún cuando el punto de captación del agua estuviera lejos del núcleo urbano.

El interior de las estancias y las piscinas de agua caliente se caldeaban mediante el sistema de hypocaustum . El sistema está basado en la distribución mediante túneles y tubos de agua caliente y vapor que se extendía por debajo de los suelos de las estancias y piscinas y era alimentado por una serie de hornos que se hallaban en los sótanos. Este sistema de calefacción se sigue utilizando todavía en muchas zonas de nuestro país, sobre todo en el centro y el norte, como la gloria castellana. Y la frase "Estar en la gloria" proviene de estos recintos.

 


 

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