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Revista de Arqueologia

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LA CALZADA ROMANA DE GALAPAGAR

 

Para variar, el lugar no está indicado desde la carretera. Así que atravesamos Galapagar por la M-505 en dirección a El Escorial. En un momento encontramos una desviación a la derecha, que indica hacia Guadarrama. Tomar esta desviación, que nos lleva la M-510. Pasada la primera rotonda, buscar el Mercado Municipal, y detrás de él, la calle Toril, que siguiéndola nos llevará al parque. Atravesaremos este parque hasta que nos encontremos con el cartel preceptivo indicador de que nos encontramos en una vía pecuaria conocida como 'Cordel de Suertes Nuevas', junto a la carretera de Galapagar a Collado-Villalba, en el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama. Siguiendo la vía pecuaria, encontramos a la izquierda los paneles informativos de la calzada romana y restos de la misma.

El tramo mejor conservado, de unos 200 metros, se encuentra cerca del Puente del Toril y en el Descansadero de la Pocilla con otros 43 metros. A estos dos tramos ya conocidos se añadió durante la intervención un tercero, al norte de los anteriores, enterrado y en aparente buen estado de conservación, al haber quedado oculto por el talud de la carretera. Además, prospecciones sobre el terreno complementarias de los trabajos permitieron documentar un cuarto tramo que prolonga la calzada por el lado oeste de la carretera, y cuyos restos se prolongan en una longitud aproximada de 3,5 km en dirección al Puente del Herreño.

El Itinerario de Antonino es un documento del s. III d.C. que recoge la existencia de las vías que cruzaban el imperio de este a oeste y de norte a sur. El Itinerario sitúa el paso de una calzada por la sierra de Madrid, procedente de Segovia, seguía por Titulcia y Alcalá de Henares (Complutum), y enfilaba por fin hacia Caesaraugusta (Zaragoza). Es la vía XXIV, de la que se ha documentado otro tramo en el valle de la Fuenfría, en Cercedilla, y donde se han encontrado dos miliarios, mojones que indican las distancias en millas (medida romana de longitud equivalente a 1480 m) y el nombre de la autoridad bajo cuyo mandato se erigieron dichos mojones y en donde se realizaban otras inscripciones conmemorativas.

Entre Segovia y Titulcia, cerca de Galapagar, habría una mansio (venta, hostería, lugar de descanso) llamada Miaccum. El yacimiento que podría corresponderse con esta mansio, situada a unas treinta millas de Segovia podría ser el excavado en Collado Mediano, en el lugar conocido como El Beneficio.

Esta misma vía atravesaba el municipio de Galapagar, entrando por el Puente del Herreño y pasando por el paraje del Puente del Toril. Desde aquí atravesaba el actual casco urbano y continuaba hacia el río Guadarrama. En 1975 se halló un miliario junto a la plaza del Ayuntamiento, erigido en época de Caracalla (213-217 d.C., el mismo que dio la ciudadanía romana a todos los habitantes del imperio). A pesar de su estado fragmentario, se ha reconstruido parte de la inscripción, que incluía como era habitual en estos casos, el nombre y los títulos del monarca.

Los tramos visibles de la calzada de Galapagar se construyeron con grandes lastras (piedras alargadas) de granito de hasta 1 m de longitud. En este caso se colocaron directamente sobre el terreno grandes losas asentadas sin argamasa sobre pequeñas piedras de granito y cuarzo. Se pueden observar los bordillos que delimitan el camino, de una anchura de unos 8 m. Observamos que si bien en el momento en que se acondicionó como visitable, el tramo estaba limpio de vegetación, es obvio que con le tiempo ha vuelto a quedar cubierto, con lo cual su estado actual es lamentable. Parece que los recortes presupuestarios están haciendo mella también en la conservación de este monumento. Nada tiene que ver el aspecto actual de la calzada recuperada en 2008, con le que ofrecía en los días en que lo visité (noviembre 2012).

Los tramos más visibles de la vía se encuentran en zonas encharcadas, lugares donde era imprescindible que la calzada estuviese levantada sobre el terreno mojado, a fin de evitar el hundimiento de carros y animales y facilitar un avance eficaz.

No es fácil asegurar que este tramo sea el único construido de forma tan simple, puesto que según reza la documentación hallada en el Archivo de Galapagar, se sustraían piedras de la calzada para reutilizarlas en otras edificaciones o para otros usos, como marcar las propiedades.

La técnica constructiva romana de calzadas más frecuente es la que observamos en los esquemas siguientes, sistema que no se corresponde con los vestigios de la zona, por lo que es de suponer que puede tratarse de una reforma del camino efectuada entre los siglos XVI y XVII.

La técnica constructiva, incluía varias capas de piedras y guijarros antes de colocar la definitiva de losas.

En la zona del Puente del Toril, sobre el que pasa la carretera hacia Collado-Villalba, se observa una posible alcantarilla romana construida con grandes losas de granito.

El Puente del Toril, levantado en el siglo XVIII (es muy sugerente comprobar la multitud de infraestructuras construidas durante el siglo de la Ilustración que sigue la línea exacta e incluso técnicas constructivas muy similares a las romanas), imita el método tecnológico puesto en práctica por los romanos, muy versados en materia de ingeniería. Se construyó para que pasase sobre él el nuevo camino de Madrid a Castilla la Vieja, infraestructura viaria encargada al ingeniero Marcos de Vierna en 1765. Junto a Galapagar se levantó un mojón en donde se bifurcaba el camino.

Para que el antiguo camino, que provenía del centro de Galapagar, pudiese acceder al nuevo Camino Real de Castilla, más elevado, se construyó una rampa empedrada a la izquierda del puente, donde podemos apreciar las sucesivas capas de todas las carreteras que se han construido en el mismo lugar desde el siglo XVIII hasta la actualidad.

En el siglo XIX, el camino que viene de Galapagar cambió de uso y se convirtió en vía pecuaria, con el nombre actual de Cordel de Suertes Nuevas, subsidiaria de la Cañada Real Segoviana.

 

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