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RUINAS ROMÁNICAS DE SANTA MARÍA DE TINA

 

En el término municipal de Pimiango, en la costa asturiana fronteriza con Cantabria, y muy cerca de la Cueva del Pindal, podemos visitar las ruinas de la iglesia de Santa María de Tina y las dependencias monacales anexas, rodeadas de un profundo y tupido bosque de encinas y eucaliptos, hallándose la misma ruina rodeada de maleza, que impide en ocasiones acercarse a algunas de sus fachadas

El templo se ubica muy cercano al Camino de Santiago del Norte, el que transita junto a las costas del mar Cantábrico. Según José F. Menéndez, el monasterio dependió de la Abadía de Lebanza, fundada en el siglo XI en Cervera de Pisuerga, el la montaña palentina.

A pesar de la mención aparecida en un documento del siglo X (en concreto un diploma del año 932), la fábrica que permanece actualmente data del siglo XIII. Quedan restos de la fachada principal y del ábside tricompartimentado, característico de la arquitectura románica. Los tres ábsides son semicirculares, precedidos de un corto tramo recto, cubiertos por una bóveda de cañón y por una bóveda de cuarto de esfera los ábsides semicirculares. En el interior forman tres capillas. El ábside central destaca entre los otros dos por su mayor anchura y altura, y su arco es apuntado. La iluminación de los ábsides es muy pobre y llega a través de estrechas saeteras, una por capilla.

La ausencia de decoración permite enlazar el edificio con la austeridad del arte cisterciense. El suelo está pavimentado con guijarros. La capilla central se comunica con las dos laterales a través de vanos con arco de medio punto.

Las tres capillas culminan una nave única, compuesta por dos tramos separados por un arco seguramente construido en época barroca, que se hundió en los años 90 del siglo XX. Dicho arco fue reconstruido durante las obras de restauración y consolidación de los restos en 2005 y 2006. En el suelo de la nave se encontraron varios enterramientos durante las intervenciones arqueológicas de 1985 y 1986. En el Museo Arqueológico de Asturias se conservan dos sarcófagos con decoración geométrica y vegetal.

El edificio tiene encima del arco apuntado de la fachada principal una espadaña sencilla, posiblemente levantada en el siglo XVII. Posiblemente en tiempos pudo existir un pequeño pórtico anexo al arco de acceso, como atestigua la presencia de tres ménsulas que podemos distinguir en la parte superior de dicho arco.

Cerca del ruinoso conjunto principal que se ha mantenido dificultosamente en pie, dentro del espeso encinar, existen otros vestigios de edificaciones construidas y utilizadas para uso campesino.

En la iglesia parroquial de Pimiango se conserva, procedente de Santa María de la Tina, una imagen románica de la Virgen de Tina, con el Niño en brazos, que data de finales del siglo XII o principios del XIII, esculpida en madera policromada.

Probablemente mucho antes de la desamortización y exclaustración de 1835 no quedaban ya religiosos en Tina, ya que sólo se conservan documentos relativos a nacimientos, matrimonios y defunciones registrados en Santa María hasta 1765. Tiene mucho que ver en esta circunstancia la creación de la iglesia parroquial de San Roque de Pimiango, que conserva el archivo correspondiente a Santa María de Tina.

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