| Inicio | Contacto | Viaje por España | Revista Historia | Biblioteconomía | Noticias carpetanas | Madrid críptico | Blog |
Revista de Arqueologia

Idolo de Peña Tú
Neanderthales en Pinilla del Valle
Complutum
Estar en la gloria
Baños árabes en Ronda
Tumbas rupestres en la Demanda
La Alcazaba de Almería
Minas de hierro en Cabárceno
Poblado ibérico de San Antonio
La ciudad de Julióbriga
Cripta visigótica de San Antolín
El Monasterio de los Angeles
Alarcos medieval
Calatrava la Vieja
El Cerro de la Encantada
Cultura de los Millares
La Dehesa de la Oliva
Complutum
Paseo por el M.A.R.
Las Cogotas
Ulaca
La zona Arqueológica de La Cabrera
Necrópolis medieval de Sieteiglesias
El Convento de San Antonio
El Torreón de Arroyomolinos
Piedra Escrita de Cenicientos
Yacimiento de La Mezquita en Cadalso de los Vidrios
El Palacio de Villena en Cadalso de los Vidrios
La necrópolis visigoda de Colmenar Viejo
El puente de El Grajal
Alcalá la Vieja
Puente del Pasadero
Molinos y batanes de El Grajal
Castillo de Aulencia o Villafranca
El puente romano de El Berrueco
La ermita de Santa María de Valcamino
La necrópolis visigoda de La Cabrera
Los molinos del río Perales
El canal de Cabarrús
Presa del Gasco
Puente de Alcanzorla
La calzada romana de Galapagar
El Románico del Valle de Arán
Los poblados visigodos de Colmenar Viejo
Santa María de Melque
Un fenicio en el Teatro Cómico de Cádiz
Ruinas Santa María de Tina
Cueva del Pindal
Conjunto arqueológico de Carranque
Talavera la Vieja: La Augustobriga romana
San Juan de la Peña
Iglesia de San Caprasio
Las iglesias de Serrablo
Dolmen de Santa Elena
Fortín de Santa Elena

 

 

SAN JUAN DE LA PEÑA

El monasterio viejo de San Juan de la Peña, en Huesca, a 22 km de Jaca, es el centro de la espiritualidad tradicional católica aragonesa. Está ubicado bajo la enorme visera de roca que proyecta sobre él el rojizo monte Pano. En el siglo IX, el Monasterio de San Juan Bautista del Monte Pano ya era un foco importante de religiosidad, cultura y patriotismo en el pequeño condado de Aragón. Contó desde sus inicios con la protección real, primero de los reyes navarros, dueños de esas tierras hasta la fundación del propio reino de Aragón. El monasterio fue donado por el rey Sancho Ramirez (rey de Aragón entre 1063- 1094, y de Aragón y Pamplona entre 1076-1094) a la Orden cluniacense, momento en el que cambia su nombre y se convierte en el monasterio de San Juan de la Peña. Es la institución que va a guiar la reforma gregoriana y a expandir el arte románico por tierras aragonesas. El nuevo rito romano sustituirá al tradicional visigótico en el monasterio en el año 1071. Con el abad Sancho de Arinzana, el monasterio se convierte en el mejor aliado de la Corona para sus proyectos reformistas. En 1083, los restos de Ramiro I (primer rey de Aragón, hijo de Sancho el Mayor de Navarra) son inhumados en el cenobio. Los sucesivos abades extenderán el poder temporal de San Juan de la Peña incluso a posesiones enclavadas en otros reinos.

En los siglos XV y XVII, el monasterio sufrió dos devastadores incendios, a consecuencia del último de los cuales, los monjes decidieron construir el monasterio nuevo de San Juan de la Peña, de estilo barroco, a 1,5 km carretera arriba, del viejo cenobio.

Las estancias más antiguas datan de los siglos IX y XI. La primera estancia trapezoidal de dos naves es la denominada Sala de los Concilios. A una altura ligeramente superior, encontramos la iglesia inferior o mozárabe, con dos ábsides rectangulares excavados en la roca, donde las imposibles ventanas fueron sustituidos por nichos. En la capilla de la izquierda, se pueden observar restos de frescos del siglo XII con escenas de la Crucifixión y del martirio de los santos médicos Cosme y Damián.

El Panteón de Nobles es un espacio alargado junto a la roca donde se halla una serie de sepulturas, decoradas con crismones (ya sabemos, el alfa y el omega), que alternan con cruces y círculos. Desde el Panteón accedemos al núcleo del segundo nivel, la Iglesia Románica, cuya mayor singularidad es el triple ábside incrustado en roca viva. Hoy en día, en el ábside central se conserva una reproducción del Santo Grial. Las arquerías de los ábsides son ciegas.

El maravilloso claustro de San Juan de la Peña está abrazado por la visera de la roca y sólo asoma al exterior por uno de sus lados. Se cree que trabajaron en él dos fraternidades de constructores. La primera fraternidad trabajó a finales del siglo XI y se caracteriza por los capiteles tallados en piedra blanca: tallos vegetales que forman complicados laberintos, serpientes y diversos animales, todos ellos encuadrados en el más elevado simbolismo del Arte Románico. El segundo grupo de capiteles se atribuyen al que se denomina Maestro de San Juan de la Peña, de estilo muy personal y cuyos personajes están esculpidos en piedra rojiza. En esta segunda fraternidad, la temática se divide en dos grandes ciclos: Génesis (Adán y Eva, Caín y Abel) y Vida de Jesús (Anunciación, Visitación, Nacimiento, Epifanía, Huida a Egipto, Matanza de Inocentes, Resurrección e Lázaro, Entrada en Jerusalén, Última Cena, entre otros episodios del programa escultórico relativo a Cristo). Las características más reconocibles del Maestro de San Juan de la Peña son las ropas pegadas al cuerpo, los pilegues concéntricos y los enormes ojos de los personajes.

la serenidad que se experimenta en presencia de este maravilloso claustro puede proceder en parte de las propias corrientes telúricas que emanan de la roca viva en la que está prácticamente incrustado, pero también de la armonía entre la obra de la naturaleza (la propia roca) y la obra del hombre (el claustro en sí).

 

© by Diego Salvador desde 2006
Revista de Historia Medieval Revista de Historia Moderna Revista de Historia Contemporanea Revista del Mundo Actual Revista de Arqueologia Revista de Historia Antigua Revista de Prehistoria