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Revista de Arqueologia

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LA CIUDAD DE JULIÓBRIGA

Tradicionalmente se ha identificado con el yacimiento arqueológico de la localidad cántabra de Retortillo. Julióbriga ("ciudad fortificada de Julio") es considerada la ciudad más importante de la Cantabria romana según Plinio el Viejo.

Fue fundada en tiempos de Augusto, una vez finalizadas las Guerras Cántabras (29-19 aC.), quien la convierte en símbolo de la dominación definitiva de Roma sobre los Cántabros. Fue el propio emperador Augusto quien la denominó así, en honor de su padre adoptivo Cayo Julio Cesar. Localizada en la entrada al valle del Besaya, Juliobriga controlaba el tráfico de mercancias y personas desde la meseta del Duero hacia el mar Cantábrico. El objetivo final de la existencia de esta ciudad fue introducir las formas de vida y administración romanas en el territorio cántabro, recién conquistado y donde predominaban unas estructuras indígenas primitivas y ajenas a los conceptos urbanos romanos. La ciudad debía apuntalar la romanización de los elementos humanos que quedaron de los toscos pueblos cántabros tras la brutal guerra de conquista desencadenada por Augusto y su mano derecha Marco Vipsanio Agripa.

El territorio administrado por Julióbriga tenía las espaldas cubiertas al Sur por la Legio IV Macedónica, situada en la zona fronteriza de los cántabros con el mundo vacceo.

No se han encontrado restos arqueológicos que evidencien una presencia de pobladores antes de las Guerras Cántabras en el emplazamiento de la ciudad romana, pero es muy probable que en la fundación y poblamiento de Julióbriga estuviese implicado personal autóctono.

Alcanzó su cima como enclave urbano a finales del Siglo I y en la primera mitad del siglo II d.C., y desaparece su actividad municipal durante el siglo III, el siglo de la gran crisis estatal romana. El urbanismo está integrado en la topografía en colina del lugar, adaptando su caserío, ya sean edificios públicos como viviendas, con aterrazamientos a las curvas de nivel. Este hecho supone la pérdida del urbanismo hipodámico característico romano. Situada sobre una pequeña loma con una cota máxima de 917 metros de altitud, domina el altiplano de Campoo formado por el río Ebro en sus primeras etapas.

Las técnicas constructivas en las viviendas oscilan entre opus quadratum y el opus incertum en el alzado, a partir de un zócalo de piedra del lugar, apoyado en ocasiones sobre la base lítica de arenisca, y del opus tessellatum al opus barbaricum y la tierra apisonada en los suelos; finalmente, la cubierta se fraguó con materiales ligeros vegetales, posiblemente impermeabilizados con barro, usuales en época prerromana en el norte de la Península y el Valle del Ebro. Todos estos elementos implican el paso del preurbanismo autóctono castreño al urbanismo romano.

La presencia de dos tipos de viviendas señalan las diferencias sociales existentes dentro del enclave: las casas de patio central porticado o peristilo (domus), y las viviendas que en el ámbito urbano reciben la denominación de viviendas bloque, que carecen de patio interior, sustituido por un patio exterior, precedente de la casa con corral que se implanta a partir de este momento en la comarca campurriana donde se ubica Retortillo. La domus obedece a la implantación en el lugar del modelo mediterráneo que se transforma, por la climatología y la naturaleza del lugar, con el cierre de los intercolumnios.

En el sector sur de la carretera de acceso a Retortillo, se alza un barrio con casas exentas, sin patio central, con todos los elementos de habitación debajo de un mismo techo y una mayor adaptación a las formas de vida agropecuaria y a las actividades artesanales. Este tipo de vivienda asociada al modus vivendi rural, denota un status social humilde, dentro del tejido urbano, con una clara diferenciación socioeconómica frente a las domus. Este barrio presenta un crecimiento urbano más anárquico, condicionado por la orografía, junto a unas estructuras pobres con gran cantidad de materiales perecederos, como la madera, en las construcciones.

Se pueden visitar dos viviendas, la llamada "casa de los Morillos", en la que se encontraron en la cocina dos figuras metálicas con forma de toro, empleadas para sostener la leña. Se construyó sobre el 80 d.C. sobre otra vivienda anterior que se quemó en un incendio.

La otra casa, llamada de "los mosaicos" por su pavimento, en tonos blancos y negros, es mucho más amplia. También tenía termas y se ha encontrado un "hypocaustum", sistema empleada para calentar las habitaciones mediante un doble suelo. En Julióbriga se han documentado cerámicas indígenas de influencia celtibérica .

Además de las diferentes viviendas, se visita el foro. La Domus, centro de visitantes, simula el aspecto de una casa romana de atrio columnado, evoca mediante escenografías los espacios de la vida cotidiana romana. Además, ofrece en la sección de museo una muestra de objetos procedentes de las excavaciones.










 

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