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Revista de Arqueologia

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LAS IGLESIAS DE SERRABLO

En 1922 se tuvo noticia de las iglesias oscenses del río Gállego, que se adscriben en un primer momento al estilo mozárabe. Posteriormente se las relaciona con el estilo lombrado-catalán, prueba del primer románico aragonés con personalidad propia. Antonio Durán Gudiol, medievalista catalán, fijaba la fecha de construcción de este grupo de iglesias entre los años 950 y 1040. En 1982, la Universidad de Zaragoza propone el siglo XI como cronología más adecuada para estos pequeños templos rurales, adscribiéndolos plenamente al Románico. Para los profesores zaragozanos, los constructores de las iglesias de Serrablo se habrían inspirado en construcciones alpinas (que reunían la tradición otoniana centroeuropea y la lombarda del norte de Italia) y en el primer románico de Jaca. La torre, el alfiz o recuadro que enmarca los vanos y el arco de herradura son peculiaridades del grupo de Serrablo, de inspiraciòn mozárabe. Así que para los investigadores de Zaragoza, este grupo arquitectónico se habría construido entre 1050 y 1070.

Es posible que estas iglesias, contemporáneas del brillante estilo jaqués, pero conservadoras en cuanto a su concepción arquitectónica, fuesen la reacción al nuevo estilo que tenía en la cercana Jaca un foco que irradiaba a todos los territorios adyacentes. Este supuesto movimiento conservador asentado en la comarca de Serrablo, cuya capital es Sabiñánigo, a orillas del río Gállego, vendría a ser la respuesta local a la uniformidad ritual y formal que se trataba de imponer desde Roma y Francia al resto de la Cristiandad. La reacción serrablesa parece incorporar algunos elementos del nuevo lenguaje artístico pero parece enrocarse en el tradicional mozarabismo imperante hasta entonces, asociado al rito litúrgico hispanovisigótico o mozárabe. Este período conservador duró poco en los estados cristianos peninsulares.

Evidentemente existen diferencias apreciables entre unas y otras iglesias del grupo serrablés, pero en todas existe un denominador común. Se componen de una pequeña nave rectangular, abierta a un ábside rectangular o semicircular, con una torre-campanario. Los ábsides semicirculares presentan como decoración característica una arquería ciega de 5,7 ó 9 arquillos ciegos y un friso de semicilindros verticales (o baquetones) que abarcan el perímetro del ábside. Cuando existe la torre (pues no todas poseen este elemento arquitectónico), es de planta cuadrangular y en su parte superior se abre en cada uno de los lados, una ventana de triple vano o abertura, llamadas tríforas. El falso arco de herradura y el alfiz que enmarca los vanos es la ornamentación más frecuente de estas torres.

En estas construcciones serrablesas, la arquitectura es protagonista absoluta, careciendo casi siempre de decoración escultórica, excepto alguna de ellas, donde hay una leve talla en bajorrelieve. Según algunos autores, esto se debe a cierta influencia musulmana.

A continuación voy a describir someramente las iglesias de Serrablo que visité en julio de 2016.

SAN BARTOLOMÉ DE GAVÍN:

Desde el pueblo de Gavín, tomar la carretera hacia Broto y Valle de Ordesa. A dos km se atraviesa un túnel, e inmediatamente después, a la izquierda, una carretera nos lleva en pocos metros a la iglesia de San Bartolomé, de la que se desconoce el porqué de su soledad junto al barranco del mismo nombre, Posiblemente en algún momento de la Edad Media, pudo ser la iglesia parroquial de un pequeño núcleo habitado, pero se desconoce.

Posee una sola nave y un ábside cuadrangular. Lo más característico de esta construcción es su espléndida torre, única en el conjunto serrablés. Es de planta cuadrangular, cubierta en el interior por una bóveda, que en el exterior se transforma en un tejado con cuatro vertientes. La torre es independiente de la nave, aunque es completamente adyacente, comunicándose ambas mediante dos arcos de herradura. En cada una de las cuatro caras de la parte superior de la torre hay un friso y una ventana con tres pequeños arcos de herradura apoyados en dos columnitas con capiteles simples. Sobre las ventanas, y recorriendo el perímetro de la torre, se sitúan baquetones o semicilindros verticlaes. Bajo las ventanas, dos impostas (saliente que separa los diferentes pisos de un edificio) paralelas recorren el perímetro de la torre. Entre ambas impostas o salientes, aparecen dos dovelas dispuestas de forma circular alrededor de una pequeña abertura, formadas por dos rosetas.

SAN MARTÍN DE OLIVÁN:

Se encuentra en la localidad serrablesa de Oliván. Fue reformada en el siglo XVI, en el que se añadió una nave lateral, por lo que no queda nada del primitivo muro meridional, no de sus vanos. El ábside tiene 7 arcos ciegos apoyados en lesenas. Sobre los arcos, la característica moldura serrablesa de baquetones o semicilindros verticales y sobre ellas una cornisa compuesta de hiladas. Un contrafuerte meridional refuerza el contacto entre el ábside y la nave. La torre se comunica con la nave por una puerta en el muro septentrional de ésta.

En el interior, el ábside se cubre por una bóveda y la nave con techo de madera. Según los partidarios de una cronología románica para San Martín de Oliván, la construcción dataría del año 1060 aproximadamente. Para los mozarabistas, se edificó entre los años 960 y 1000.

SAN JUAN DE BUSA:

Iglesia serrablesa ubicada en medio del campo, entre Oliván y Lárrede, Se cree que pudo ser la parroquia de un pueblo denominado Busa, pero nada se sabe a ciencia cierta, ni siquiera si exstió en realidad. Está constituida por una nave rectangular, presbiterio atrofiado y ábside. La puerta de acceso, enmarcada por un alfiz, está en el muro meridional y está formada por dos arcos, uno de medio punto y otro de falsa herradura. El arco de medio punto presenta decoración en bajorrelieve, una excepción a las reglas decorativas del conjunto serrablés, y que está constituida por una cenefa de festones y palmetas. En la parte superior de este mismo muro podemos observar tres ventanas. El muro septentrional es ciego, pero en el occidental, sobre una antigua puerta tapiada, se abre una ventana trífora descentrada, con tres arcos de herradura.

Al este, en el ábside, una arquería de cinco arcos ciegos. Sobre ellos, una moldura de baquetones que ocupan el perímetro de dicho ábside, enmarcados por dos hiladas, la superior de las cuales sobresale ligeramente, a modo de cornisa. Sobre ésta se construyó posteriormente un curioso recrecido para continuar el tejado que recubría la nave. Este recrecido y su peculiar cubrimiento es la seña de identidad de San Juan de Busa.

En el interior aparecen dobles columnas adosadas a los muros, y se transforman en sencillas según se acercan al suelo. Puede verse el arranque de los arcos fajones que deberían haber sostenido una bóveda proyectada que nunca se llegó a realizar, puesto que toda la nave se cubrió finalmente con una techumbre de madera.

La imagen de San Juan de Busa tiene la espectacularidad de las iglesias solitarias en medio del campo. Los mozarabistas la datan entre los años 960 y 1000. Los romanicistas, entre los años 1060 y 1070. Antiguamente se acudía en romería hasta esta ermita el 24 de junio desde Oliván, Susín, Casbas y Lárrede. Actualmente se viene desde Lárrede y Oliván el domingo más cercano al 24.

SAN PEDRO DE LÁRREDE:

El pueblecito de Lárrede es el núcleo del denominado por algunos "estilo larredense", el arte de las iglesias de Serrablo. San Pedro significa la culminación del arte serrablés, por ser la más completa de todas las iglesias y la mejor construida. Esta muy cerca de San Juan de Busa.

Tiene una nave rectangular, como el resto de sus compañeras de Serrablo, pero además posee un par de elementos de de los que carecen los demás, pues dos pequeñas estancias le confieren planta de cruz latina. En su parte norte se levanta una majestuosa torre. En el exterior, el ábside tiene 7 arcos ciegos apoyados en lesenas. Completan la decoración del ábside la moldura inferior y el friso superior de baquetones. En el muro meridional encontramos una puerta de entrada con arco de medio punto enmarcado por dos alfices. En la parte superior de este mismo muro posee 4 ventanas.

En el interior, las columnas adosadas a los muros son similares a las de la vecina San Juan de Busa, con la diferencia de que en Lárrede arrancan desde el suelo. La nave se divide en 5 tramos, entre los que destaca el crucero delimitado por 4 arcos.

la magnífica torre tiene un perfil levemente troncopiramidal. En cada uno de sus lados, y en su parte superior se abre una ventana trífora, cuatro en total, enmarcadas por un alfiz. Los arquitos de herradura de las mismas se apoyan en molduras en lugar de capiteles. Sobre las ventanas, una moldura recorre todo el perímetro de la torre y sus dos hiladas superiores, ligeramente sobresalientes, hacen el papel de cornisa, rematada por un tejado a 4 aguas, que cubre una cúpula esquifada (cúpula en forma de bulbo, como una tienda de campaña tipo igloo).

En este caso, aunque los mozarabistas y romanicistas tampoco se ponen de acuerdo en cuanto a la fecha de construcción de San Pedro de Lárrede (años 960-1000 para los primeros, años 1050-1060 para los segundos especialistas), en cambio sí que coinciden en afirmar que esta iglesia es la culminación del estilo de las iglesias de Serrablo.

 

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