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CUEVA DEL PINDAL

La Cueva del Pindal se ubica en Pimiango, municipio incluido dentro de Ribadedeva, el concejo más oriental de Asturias, junto a Cantabria. Su acceso se encuentra junto al acantilado del Cabo de San Emeterio, aunque posiblemente en la época en que se pintaron sus pinturas, no se encontrase junto al mar como ahora, pues debemos de tener en cuenta que a consecuencia de la última gran glaciación, el mar se había retirado unos cuantos kilómetros.

La cueva tiene una zona visitable por el público, aunque de acceso restringido, pues sólo admite un número determinado de visitantes al día. El recorrido guiado visitable, consta de unos 300 m y en él se puede ver la práctica totalidad de las pinturas paleolíticas de la cavidad. Además existe un segundo sector que no se muestra al público, al ser un pasillo estrecho y peligroso, de unos 260 m de longitud,

Las manifestaciones artísticas de la cueva fueron descubiertas en 1908, siendo publicado su estudio dentro de un monumental trabajo más general en 1911, a cargo de Hermilio Alcalde del Río, Henri Breuil y L. Sierra: "Les Cavernes de la Région Cantabrique". Fue la primera manifestación del hombre prehistórico descubierta en Asturias. En los años 50, otros dos investigadores, F. Jordá y M. Berenguer publicaron un nuevo estudio de las pinturas y grabados de la cueva, acometiendo su revisión y adecuándolas a los nuevos tiempos.

En la zona sur de la cueva, a 120 m de la entrada, encontramos un pequeño prótomo (cebeza) de caballo pintado en rojo, en el techo. A 180 m de esta figura, encontramos un conjunto de pinturas negras, pero muy mal conservadas: los cuartos traseros de dos cérvidos, otra cabeza de caballo, un ramiforme (signo en forma de rama) y un escalerifome (signo en forma de escalera), de difícil interpretación, como en general, todo el arte paleolítico.

En el lado norte, hay tres sectores. A 250 m de la entrada encontramos el panel principal de la cueva, de 10 m de longitud donde se encuentra la mayor concentración de represesentaciones artísticas de la la cavidad, realizadas en color rojo: tres bisontes, otra cabeza de caballo, una cierva y un más que posible mamut. Además en este panel aparecen signos abstractos: trazos lineales, bastoncillos, puntos, un laciforme (forma de lazo), dos escutiformes (forma de escudo) y varios claviformes (forma de clavo). Esto en cuanto a pinturas, ya que en este mismo panel principal podemos adivinar, con mucha imaginación a pesar de las indicaciones (y esfuerzos) del guía, nueve bisontes y cuatro caballos grabados en la roca, formas completadas por el registro pintado. Es decir que existen figuras compuestas por grabado y pintura.

Próximo a este panel principal, podemos ver la figura de un pez, representación muy poco frecuente en el arte parietal paleolítico, junto a un gran bisonte sin cabeza, también grabado, como el pez, y algunos signos pintados en rojo. Siguiendo estos paneles, en dirección oeste, casi llegando al sector oculto de la cueva, el que no se visita, podemos visualizar la posible representación de un mamut, en rojo, pero muy poco clara. El "mamut" contiene un círculo rojo en su interior que alguna vez ha sido interpretado como el corazón del animal. Actualmente está descartada esta hipótesis.

Datar las representaciones de la Cueva del Pindal es una tarea ardua y compleja, ya que no existen vestigios arqueológicos que nos sitúen cronológicamente, y a los resultados contaminados de las mediciones realizadas con la técnica del Carbono 14. Los prehistoriadores han intentado obtener una cronología aproximada basándose en métodos indirectos de comparación técnica y estilítica con las obras de otras estaciones paleolíticas cantábricas. En los últimos años, los expertos han llegado a la conclusión de que la mayor parte de las manifestaciones artísticas pintadas en el Pindal son del Solutrense e incluso anteriores (Gravetiense, como el mamut), y en cambio, los grabados han sido incluidos en momentos posteriores del Paleolítico Superior, en concreto en el Magdaleniense.

 

 

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