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Revista de Arqueologia

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EL CONVENTO DE SAN ANTONIO

Tomar en la A-1 la salida hacia La Cabrera y Valdemanco en el km 57. En la calle principal, la antigua N-I, que va desde Madrid a Burgos, en la segunda rotonda hay una indicación del convento de San Antonio. Se encuentra en la Calle de la Subida al Convento, s/n, 28751 La Cabrera, Madrid, a unos 2 km del casco urbano, a los pies del Cancho Gordo (1564 m de altura), en la Sierra de La Cabrera.

Aunque no se conoce la fecha exacta de su fundación, la tradición quiere que se date durante los años del siglo XI, en la época en la que Alfonso VI conquistó esta región cuando conducía sus hResto del claustro renacentistauestes a la conquista de Toledo (1085).

Otras hipótesis sostienen una fecha posterior de fundación, durante el siglo XII, pues la obra del Convento está sujeto a las reglas y convenciones del arte Románico de este siglo. Aunque debido a la aparición de restos visigodos en sus cercanías (la tumba del Moro, pequeña necrópolis integrada por 10 tumbas), posiblemente pueda tener un origen visigodo.

Se consagró en primera instancia a San Julián, y la primera orden monástica que lo ocupó fue la de la regla de San Benito. En 1404, la orden franciscana tomó las riendas del monasterio, época en la que queda bajo la advocación de San Antonio de Padua.

Con la invasión napoleónica, y la ocupación del convento, convertido en cuartel de los destacamentos franceses de la zona, los franciscanos lo abandonan, y no regresan hasta 1812. En él permanecen hasta la Desamortización de Mendizábal, en 1835, momento en el que el edificio es vendido. Posteriormente, los descendientes de Francisco de Goya se hacen con el viejo inmueble, hasta que, ya en el siglo XX, el médico Jiménez Díaz (el de la Fundación del mismo nombre en Madrid), lo adquiere y restaura para su uso y disfrute, ya que el emplazamiento es envidiable. Tras su muerte, el convento volvió a manos de los franciscanos, quienes se hicieron cargo de él, al no preÁbsidessentarse la usufructuaria del convento, una sobrina del Dr. Jiménez, a reclamar su parte de la herencia.

Desde el año 2004, una vez restaurado el edificio por la Comunidad de Madrid, residen en él una comunidad de misioneros identes, una hermandad de origen italiano, quienes promueven además de su propia actividad religiosa, actos culturales y sociales.

La iglesia del convento tiene tres naves, es de reducido tamaño y está edificada en mampostería. Su transepto comunica con una cabecera de cinco ábsides. En el exterior destaca la cabecera, muy restaurada con los pequeños tambores absidales en los que se abren pequeñas ventanas. La portada meridional es muy posterior.

En el interior destaca la complejidad organizativa espacial, dentro de sus reducidas dimensiones. Dos pilares en cruz sirven de base al crucero, y separan las naves, dos pres de columnas. Las naves están cubiertas por bóvedas de medio cañón y reposan sobre arcos de medio punto.

La obra es de aspecto sencillo, pero está vertebrado de forma compleja, en función del elevado número (5) de capillas absidales para un espacio tan diminuto. La decoración de los espacios interiores y exteriores brilla por su ausencia. Durante las reformas de los siglos XV y XVI, se hicieron varios cerramientos, decorados con escudos alusivos a la orden franciscana y al Ducado del Infantado, en cuyas tierras se halló el convento durante algún tiempo.

Interior: bóvedas y arquería

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