| Inicio | Contacto | Viaje por España | Revista Historia | Biblioteconomía | Noticias carpetanas | Madrid críptico | Blog |
Revista de Arqueologia

Idolo de Peña Tú
Neanderthales en Pinilla del Valle
Complutum
Estar en la gloria
Baños árabes en Ronda
Tumbas rupestres en la Demanda
La Alcazaba de Almería
Minas de hierro en Cabárceno
Poblado ibérico de San Antonio
La ciudad de Julióbriga
Cripta visigótica de San Antolín
El Monasterio de los Angeles
Alarcos medieval
Calatrava la Vieja
El Cerro de la Encantada
Cultura de los Millares
La Dehesa de la Oliva
Complutum
Paseo por el M.A.R.
Las Cogotas
Ulaca
La zona Arqueológica de La Cabrera
Necrópolis medieval de Sieteiglesias
El Convento de San Antonio
El Torreón de Arroyomolinos
Piedra Escrita de Cenicientos
Yacimiento de La Mezquita en Cadalso de los Vidrios
El Palacio de Villena en Cadalso de los Vidrios
La necrópolis visigoda de Colmenar Viejo
El puente de El Grajal
Alcalá la Vieja
Puente del Pasadero
Molinos y batanes de El Grajal
Castillo de Aulencia o Villafranca
El puente romano de El Berrueco
La ermita de Santa María de Valcamino
La necrópolis visigoda de La Cabrera
Los molinos del río Perales
El canal de Cabarrús
Presa del Gasco
Puente de Alcanzorla
La calzada romana de Galapagar
El Románico del Valle de Arán
Los poblados visigodos de Colmenar Viejo
Santa María de Melque
Un fenicio en el Teatro Cómico de Cádiz
Ruinas Santa María de Tina
Cueva del Pindal
Conjunto arqueológico de Carranque
Talavera la Vieja: La Augustobriga romana
San Juan de la Peña
Iglesia de San Caprasio
Las iglesias de Serrablo
Dolmen de Santa Elena
Fortín de Santa Elena

 

MINAS DE HIERRO EN CABARCENO

El karts de Cabárceno, en el macizo de Peñacabarga, Sierra de la Gándara, Cantabria, ha sido explotado desde los tiempos de los romanos, especialmente en su ladera sur, generándose un rasgo paisajístico singular: las agujas kársticas que aparecieron según se explotaban las arcillas que las cubrían.

La calidad de su hierro y la facilidad para su explotación propició la instauración de numerosas compañías, no sólo españolas sino también extranjeras. El mineral extraído por las concesiones inglesas, una vez lavado, era transportado hasta el Astillero donde en el cargadero del muelle, que aún se conserva, se embarcaba en las bodegas de los mercantes que la transportaban hasta Cardiff (Gales). El hierro de Cabárceno fue extraido de su subsuelo hasta el año 1989, concluyendo la historia de la ya poco rentable mina de hierro, para posteriormente, el Gobierno de Cantabria transformarlo en un zoo al aire libre denominado Parque de la Naturaleza de Cabárceno, de gran éxito turístico. El resultado que hoy contemplan los visitantes es el fruto de la regeneración de un paisaje profundamente degradado por miles de años de actividad minera. Geógrafos e historiadores griegos y romanos destacaron ya la riqueza metalífera, cuya extracción se acentuó en tiempos de la Edad Media, incrementándose al paso de los avances técnicos en los siglos XVIII, XIX y primera mitad del siglo XX. En la Edad Media en Cantabria florecieron las ferrerías hidráulicas que aprovechaban por un lado los minerales de hierro que se encontraban en la superficie, con los enormes bosques y la fuerza del agua. En la Edad Moderna siguieron las ferrerías y además las fábricas de cañones de Liérganes y La Cavada proporcionaron estas armas a la marina española.

El hombre indígena del paleolítico vivió de forma natural en estas tierras que acabaron siendo invadidas por extranjeros. Ricos yacimientos de hierro atrajeron a los romanos, lo que hizo que Cabárceno fuera durante mucho tiempo una mina al aire libre, y la actividad minera ha forjado su actual configuración. Durante el imperio romano las minas de hierro de Cabárceno fueron muy importantes y posiblemente dieron lugar a algunas ferrerías rudimentarias. Hoy, los antiguos caminos mineros, convenientemente asfaltados, constituyen una red de 27 kilómetros por los que los visitantes pueden desplazarse cómodamente en automóvil o bicicleta. Naturalmente, también hay senderos de tierra para los caminantes que prefieran contemplar más de cerca este paisaje kárstico situado en la zona occidental del macizo de Peña Cabarga, desde cuya cúspide se tiene una vista privilegiada de la bahía de Santander.

Desde hace 2000 años el hombre ha explotado este subsuelo, dejando al descubierto rocas de formas fantasmales que hoy alcanzan los 20 metros de altura. En el laberinto de pasillos excavados a mano desde los tiempos del hombre paleolítico hasta la reciente minería, Cantabria ha descubierto para los amantes del medio natural uno de los parajes más singulares de Europa en la recuperación de especies animales y vegetales procedentes de todos los continentes.

 


 

© by Diego Salvador desde 2006
Revista de Historia Medieval Revista de Historia Moderna Revista de Historia Contemporanea Revista del Mundo Actual Revista de Arqueologia Revista de Historia Antigua Revista de Prehistoria